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Botella paraliza parte de las obras de la Operación Canalejas

Urbanismo denuncia la demolición de elementos en las áreas protegidas

Vista del los edificios de la Operación Canalejas en febrero.
Vista del los edificios de la Operación Canalejas en febrero.

La edil de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid, Paz González (Partido Popular), aseguró este martes que el Grupo Villar Mir ha llevado a cabo trabajos de demolición en la conocida como Operación Canalejas que afectan a elementos con la máxima protección por su valor histórico-artístico. Esas actuaciones “exceden” lo permitido en la licencia municipal, por lo que el área de Urbanismo ha paralizado cautelarmente las obras en las zonas protegidas, y ha instado a la constructora a “legalizar” estas actuaciones. En opinión de González, “aparentemente” parecen “autorizables”. Si finalmente no fuera así, el Ayuntamiento acudiría a los tribunales por una presunta destrucción de patrimonio.

El concejal Mariano Palacios (UPyD) ha denunciado que “los pocos elementos protegidos del edificio están siendo demolidos”.

El Grupo Villar Mir proyecta convertir los seis edificios ubicados en la plaza de Canalejas y en los números 6, 8, 10, 12 y 14 de la calle de Alcalá, junto a la Puerta del Sol, en un complejo hotelero y comercial de lujo. Unificará los seis bloques en uno, que albergará un hotel de cinco estrellas de la cadena Four Seasons, con 215 habitaciones y 26.000 metros cuadrados de superficie; 35 pisos de lujo con una planta total de 6.000 metros cuadrados, y un centro comercial de 16.000 metros cuadrados dividido en tres pisos.

La constructora compró los inmuebles en 2012 al Banco Santander por 215 millones de euros; el coste de la obra, a cargo del estudio de arquitectura Lamela, asciende a 285 millones. En diciembre, el Grupo Villar Mir obtuvo un crédito de 268 millones de euros, en la mayor operación de financiación otorgada en España a un proyecto inmobiliario en los últimos años. Ese crédito prevé que la construcción se alargue hasta tres años, pese a que, en un principio, Villar Mir dijo que las obras acabarán en otoño de 2016.

Visto bueno a un mes de las elecciones

El Gobierno municipal de Ana Botella (Partido Popular) aprobó este martes, en el último pleno de su mandato antes de las elecciones, el plan de control ambiental de la Operación Canalejas. No fue el único punto del día de gran relevancia urbanística: también lograron el visto bueno del pleno las obras de ampliación de la Audiencia Nacional; la conversión de los antiguos cines Madrid en gimnasio; la reforma del Palacio de Congresos del paseo de la Castellana; el nuevo convenio de la antigua cárcel de Carabanchel; el proyecto para convertir en viviendas las antiguas cocheras del metro en el distrito de Retiro, o el polémico centro comercial previsto en Madrid Río.

Fuera se ha quedado, sin embargo, por falta de tiempo, la Operación Chamartín. A menos que Botella convoque un pleno extraordinario para su aprobación, quedará en manos de la corporación municipal emanada de las urnas el próximo 24 de mayo. Tampoco ha prosperado, tras el revés judicial, la operación urbanística del Santiago Bernabéu.

La concesión administrativa para construir un hotel en la Plaza Mayor o para levantar un rascacielos de uso sanitario en el solar del frustrado centro de convenciones de las cuatro torres obtendrán luz verde en breve.

La actuación está supeditada aún a la obtención de la licencia definitiva. Además, pesa sobre ella la sombra de las elecciones municipales y autonómicas del próximo 24 de mayo, toda vez que el PSOE, IU, UPyD y Ahora Madrid se han mostrado entre recelosos o abiertamente en contra.

El elemento de discordia política es precisamente la protección del patrimonio histórico. La Comunidad de Madrid modificó hace dos años la protección como Bien de Interés Cultural de la antigua sede del Banco Hispano Americano, limitando su blindaje a las fachadas y la primera crujía. Actualmente, la mayor parte del complejo ha sido derribado por las grúas, y sólo quedan las fachadas como un cascarón vacío.

Según el informe de Urbanismo, al que ha tenido acceso EL PAÍS, la constructora se ha excedido y ha demolido los pilares interiores, vigas y apoyos de la primera crujía en los edificios de Alcalá 14 y Canalejas; el forjado de la sexta planta (la cubierta original) y la escalera de la primera crujía de Alcalá 14; los forjados de todas las plantas en un tramo de Alcalá 12 y 14; todas las plantas de forjado de la primera crujía entre Alcalá 14 y Canalejas; y el forjado del llamado patio de operaciones.

Así, el Ayuntamiento ordenó parar de forma cautelar las obras antes de Semana Santa, tal y como adelantó Vozpópuli. Urbanismo confirmó este martes que la paralización afecta al patio de operaciones y a la primera crujía de Alcalá 14 y Canalejas. Según el Grupo Villar Mir, se trata de menos del 10% de la obra; ya ha presentado recurso de reposición al considerar que su actuación está “justificada y recogida en la licencia”.

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