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Escola Valenciana exhibe su fuerza después de 30 años

Las ‘trobades’ esperan llegar a rebasar los 200.000 asistentes habituales de otras ediciones tras un fin de semana masivo

Escola Valenciana exhibe su fuerza después de 30 años

Las camisetas de este año, con el lema L'escola que volem, se agotan a las pocas horas de exponerse en los puestos de las Trobades d’Ensenyament en Valencià, algo que no es frecuente. Los miembros de Escola Valenciana que ayer atendían el puesto frente al mercado de Russafa, sonreían satisfechos al tiempo que negaban cuando el interesado les preguntaba si podría encontrar una de su talla en algún otro sitio. El entorno y las calles adyacentes estaban a rebosar con sus cerca de 90 de talleres y paradetes, la mayor parte de colegios e institutos, pero también de universidades o de firmas editoriales y audiovisuales.

De norte a sur, en valenciano

participantes en la 'trobada' de Primaria e Inf antil de El Campello.
participantes en la 'trobada' de Primaria e Inf antil de El Campello.

EFE

En Godella, los 12.000 asistentes han podido participar en alguno de los cien talleres organizados por 57 centros educativos y han disfrutado de la Dansà popular, en la que han bailado alumnos de los centros participantes en la trobada.

La alcaldesa de Godella, Eva Sanchis, ha destacado las actividades para acercar la figura de Vicent Andrés Estellés a los escolares y ha afirmado que "para nosotros ser pueblo es querer y potenciar el valenciano".

En L'Eliana, donde se han congregado unas 7.000 personas, han participado 17 escuelas que han realizado 32 talleres y han desplegado en las semanas previas una actividad cultural, como los premios Sambori con más de 7.200 trabajos presentados.

El alcalde de L'Eliana, Josep Maria Angel, ha asegurado que "el valenciano es nuestro máximo rasgo de identidad, es el hilo comunicador. Potenciar nuestra lengua nos hace más fuertes como pueblo".

En El Campello han sido 8.000 los asistentes, entre ellos el rector de la Universitat d'Alacant, Manuel Palomar, quien ha resaltado el compromiso "con la enseñanza del valenciano, en la escuela como en la Universidad".

Pese a la lluvia, la ciudad de Morella ha reunido a unos dos mil asistentes en una fiesta por la lengua en la que se ha destacado el trabajo de las escuelas rurales en la enseñanza del valenciano. El alcalde de Morella, Rhamsés Ripollés, ha reivindicado un modelo de escuela que ha de tener en cuenta los centros educativos en el mundo rural por que "las escuelas son la supervivencia de los pueblos" de las comarcas del interior.

Los organizadores estimaron que unos 30.000 asistentes desfilaron a lo largo del día, cifra que sumada a las de otras cinco citas comarcales en Petrer, Xàtiva, L’Eliana, Godella y Morella, además de las dos de El Campello, superaron las 85.000 personas. Por eso confían en rebasar “los 200.000 participantes habituales” cuando se celebren el seis junio las últimas trobades del 30 aniversario, las de L'Alcoià i el Comptat, el Baix Segura y el Baix Vinalopó. Por medio, aún quedan pendientes también las de La Safor y L'Horta Sud.

Esta celebración festiva, multitudinaria y reivindicativa de la enseñanza de una lengua minorizada, que comenzó en La Marina Alta y en La Ribera dos años después de publicarse en 1983 la Llei d’Ús i Ensenyament. En Valencia ciudad hace 28 años que se celebran, pero la de ayer era la primera de Russafa y en ella se volcaron también varios negocios de la hostelería de este barrio de intensa vida social y cultural.

Isabel Albarracín, una de las madres organizadoras del colegio Balmes, mostró su satisfacción por la coincidencia con el centenario del centro, emplazado en la calle dedicada al maestro Aguilar, quien, como recuerda el auca (historieta) del centenari editada con motivo de la trobada, murió en una escuela que se hundió 50 años antes de ser reemplazada por la actual. Isabel, autora del guión del auca, advirtió también que la torre humana que en ese momento comenzaba a elevarse entre el mercado y la iglesia de San Valero era la presentación de la nueva Muixaranga Jove de València.

Muy cerca de los talleres del colegio Balmes se instalaron los padres del vecino instituto de Sant Vicent Ferrer, que reivindicaron no solo la lengua sino también la rehabilitación integral del vetusto edificio donde sus hijos se educan. Mientras, el Ampa del IES Barri del Carme, casi había logrado llenar la urna dels desitjos (de los deseos), en la que invitaron a introducir propuestas por “el mundo que queremos” y “la escuela que queremos”, para luego retuitearlas.

El presidente de Escola Valenciana, Vicent Moreno, interpretó que en las trobades la ciudadanía pide “un cambio de política lingüística y educativa”, para “potenciar la escuela pública y dotarla de recursos, que se elabore una Llei Educativa Valenciana y que se desarrolle la Llei d'Us i Ensenyament”. Esos y otros enunciados figuran en el Model d'Escola que Volem, que Escola ha presentado a los partidos políticos para que respondan “ante la sociedad” después de las elecciones.

Representantes del PSPV-PSOE, Compromís, Esquerra Unida y Esquerra Republicana entre otros, respaldaron con su presencia las trobades de este fin de semana. La consejera de Educación y Cultura, María José Català, por el contrario, optó por acudir a un acto del Partido Popular sobre la Ley de Señas de Identidad, donde sus representantes criticaron el “catalanismo y pancatalanismo” de los partidos de la oposición. El PP aseguró “reconocer, proteger y difundir todo lo que es nuestro: nuestra lengua, nuestros símbolos y nuestras tradiciones”.