Fuertes ruidos de sierra de madrugada

Los vecinos del detenido en Majadahonda escucharon sonidos procedentes del garaje del chalé

vídeo: atlas (atlas)

Los vecinos del hombre detenido la pasada semana en Majadahonda (Madrid), un español de 32 años, oyeron la madrugada posterior a la desaparición de su inquilina, Adriana G., de 55 años y nacionalidad argentina, ruidos extraños, pero no le dieron ninguna importancia. Ahora, al conocer que el casero ha sido arrestado por la desaparición de la mujer han empezado a unir cabos y creen que esos fuertes ruidos pudieran provenir de la trituradora de carne que tenía en el garaje de la vivienda. La Guardia Civil mantiene silencio sobre el caso, ya que está decretado el secreto del sumario.

La detención del casero se produjo la semana pasada, después de que el hermano de la mujer desaparecida viajara a Madrid desde Argentina al sospechar que algo malo le había podido ocurrir a Adriana G. Los agentes de Policía Judicial detuvieron al casero de la mujer, ya que cayó en varias contradicciones y lagunas durante el interrogatorio.

Los vecinos, que continúan sorprendidos por el posible final de la mujer, afirmaron que el hombre acudía poco por la vivienda. Eso sí, era muy exigente con las personas a las que alquilaba una habitación en el chalé de la calle de la Sacedilla. Les prohibía subir las persianas y no podían tocar algunos elementos de la vivienda, como un cuadro que perteneció a su tía. Precisamente, las investigaciones se han ampliado a cinco personas: la mujer argentina, la tía y propietaria del chalé y tres antiguos inquilinos del detenido, cuyos contratos de arrendamiento se han localizado en la vivienda.

Los vecinos no le dieron importancia a los ruidos la madrugada del miércoles 8 de abril, justo la semana posterior a la Semana Santa. El martes fue el último que vieron a Adriana por la zona. Algunos residentes recuerdan que el casero acudía poco a la vivienda y que tenía insonorizado el garaje. De hecho, le había atornillado una goma en la parte exterior para evitar que se oyeran ruidos desde fuera. “Era muy raro y no hablaba prácticamente con nadie”, afirmaron ayer algunos vecinos.

Según informó ayer la cadena SER, el hombre metió el teléfono móvil de Adriana en el equipaje de un viajero de AVE con destino a Barcelona para intentar despistar a los investigadores y que buscaran a la mujer en la ciudad catalana.

Fuentes de la investigación informaron también de que poseen un vídeo en el que se ve al detenido meter una carta en la hamburguesería en la que la mujer trabajaba, cerca de un conocido centro comercial de la localidad. En la misiva decía que se despedía del trabajo y que no volvería a su puesto dado que se marchaba a Barcelona. El vídeo es posterior a la desaparición de la mujer.

El titular del Juzgado número 1 de Majadahonda ordenó la semana pasada el ingreso en prisión provisional comunicada y sin fianza del casero, dado que había suficientes indicios de que pudiera estar detrás de la desaparición de la mujer. Esta alquiló la habitación en octubre. Antes de la hamburguesería, había trabajado en una tienda de joyas y complementos. “Antes había más inquilinos en la casa, pero se han ido marchando”, confirmó una vecina.

Los agentes están buscando en el vertedero de Pinto, al que se tiran los desperdicios de la localidad majariega. También están a la espera de las pruebas de ADN de las manchas de sangre recogidas en el garaje de la vivienda. Las cotejarán con las tomadas al hermano, que se encuentra todavía en Madrid.

Sobre la firma

F. Javier Barroso

Es redactor de la sección de Madrid de EL PAÍS, a la que llegó en 1994. También ha colaborado en la SER y en Onda Madrid. Ha sido tertuliano en TVE, Telemadrid y Cuatro, entre otros medios. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, está especializado en Sucesos y Tribunales. Además, es abogado y criminólogo.

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