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Las estaciones de esquí de la Generalitat pierden un 12% de usuarios

Ferrocarrils, la empresa pública que las explota, achaca la caída a la climatología

No fue una buena temporada para estaciones de esquí públicas catalanas. Las cinco estaciones que explota Ferrocarrils de la Generalitat (FGC) sufrieron una caída del 12,4% respecto al año pasado. Vendieron 492.889 forfaits, una cifra similar a la de hace dos años y que la empresa pública considera "positiva" debido a las condiciones meteorológicas: primero sufrieron una llegada tardía de la nieve y posteriormente tuvieron que hacer frente al viento.

La estación hivernal de La Molina volvió a ser la que registró un mayor número de usuarios: 240.798. No obstante, y pese a ese liderazgo, fue una de las que más sufrió la climatología, ya que perdió una cuarta parte de sus visitantes en un año.

Al otro lado de la balanza se sitúa Port Ainé, que superó los 100.000 usuarios (101.287) tras crecer un 18,1%. Espot, la tercera estación con más actividad, mantuvo unas cifras similares, con 60.723 visitantes. Vallter (49.820 usuarios) y Vall de Núria (32.877) cierran el listado de estaciones de Ferrocarrils de la Generalitat en los cinco meses que dura la temporada de invierno.

A esas estaciones habría que añadir otra más que ha pasado este año a ser titularidad de la Generalitat, si bien la gestiona una empresa privada, Promocions Turístiques de la Vall. Se trata de Boí Taüll, que todavía no ha publicado sus datos. El Gobierno catalán aprobó su desembarco en la estación el pasado mes de diciembre tras asegurar antes un crédito para que pudiera abrir la estación este invierno. En el caso de la estación de la Alta Ribagorça la empresa pública que se ha hecho cargo de ella es Avançsa, dependiente del Departamento de Empresa. Se decidió esa opción para que las estaciones de esquí no desequilibraran más las cuentas de resultados de FGC.

En el ejercicio 2013, último del que existen datos, las cinco estaciones en manos de la empresa pública perdieron más de siete millones de euros. Los malos resultados de esquiadores de este año no tienen por qué empeorar ese dato, ya que también se retrasó algunos fines de semana la apertura de las instalaciones, lo que supone un ahorro de costes.