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PP y PSC luchan para evitar caer en la marginalidad en Cataluña

Los partidos presentarán un 30% menos de candidaturas municipales que en 2011

Miquel Iceta, secretario de los Socialistes, con Alicia Sánchez Cámacho, líder del PP catalán.
Miquel Iceta, secretario de los Socialistes, con Alicia Sánchez Cámacho, líder del PP catalán.

El debate soberanista y los partidos emergentes amenazan con dejar al Partido Popular y al Partit dels Socialistes cerca de la marginalidad el próximo 24 de mayo en Cataluña. Las dos formaciones están teniendo muchas dificultades para cerrar sus candidaturas fuera de las grandes ciudades. La razón es doble. De una parte, por el desprestigio social en el que está sumida la política. Y de otra, por el discurso que ambos partidos sostienen contra el proceso soberanista. En el caso del PP, la formación que lidera Alicia Sánchez-Camacho tiene cerradas un 30% menos de listas que hace cuatro años, un porcentaje similar al del PSC.

Los problemas del PP para hacer listas en municipios de menos de 20.000 habitantes no son nuevos pero, de no mejorar la situación en los 15 días que les quedan de plazo para cerrar las candidaturas, la formación de Alicia Sánchez Camacho tendría que conformarse con presentarse en apenas 380 de esos municipios de los 947 que hay en Cataluña. La cifra definitiva no se conocerá hasta el 20 de abril, cuando acaba el plazo para presentar las listas.

El coordinador de la campaña municipal del PP catalán, Pere Calbó, asegura, pese a estas cifras, que su objetivo sigue siendo igualar el número de candidaturas que presentaron en 2011: un total de 540. Atribuye los problemas para alcanzar esta meta a dos factores. “Por una parte determinados colectivos están lanzando un mensaje de gran desprestigio sobre la política diciendo que ser concejal equivale a ser un chorizo o un corrupto”. Esto, admite Calbó, afecta a todos los grandes partidos.

El peligro de las listas ‘fantasma’

Los problemas para elaborar listas los conoce de primera mano el presidente del PP en la comarca de Osona (Barcelona), que cuenta con 51 municipios. En esta demarcación el partido solo tiene un concejal que, además, tomó posesión del cargo, según la prensa local, sin apenas conocer el pueblo que lo votó: Tavertet. El presidente del partido en Osona, Miquel Vilalta, relata los problemas que, a menudo, han llevado a su partido a presentar las llamadas listas fantasma, esto es, sin candidatos del pueblo. “En Osona se encuentra el núcleo independentista que dificulta mucho que podamos encontrar candidatos que quieran presentarse”. “Mucha gente teme a que se les dé la espalda, ya que muchos son empresarios o dueños de pequeñas tiendas. Pero poco a poco estamos cerrando listas en varios pueblos”, dice.

Para evitar nuevos casos como el de Tavertet, donde militantes de otras poblaciones se presentan para rellenar listas o incluso encabezarlas, Vilalta asegura que en esta ocasión todos los candidatos son locales.

El coordinador de la campaña del PP catalán matiza cómo se han seleccionado los candidatos. “Buscamos gente que tenga relación con el municipio, ya sea porque viven en él, trabajan allí o tienen un entorno familiar vinculado con la localidad”.

También hay problemas para cerrar listas en municipios de la provincia de Lleida. La presidenta provincial del partido, Dolors López, admite estar teniendo “dificultades”. “Se ha perdido el interés por la política, que hace que todas las formaciones tengan dificultades cerrando listas. En el caso de Cataluña el tema del independentismo es más acusado y lo dificulta más todo, y CiU siempre ha tenido en Lleida gran implantación territorial”

En el caso de Cataluña, sin embargo, destaca otro factor que juega en contra del PP. “Existe un mensaje de criminalización hacia nosotros”, asegura. Según Calbó, la campaña del soberanismo de los últimos dos años ha generado una gran presión sobre los cargos locales del PP. “En las semanas previas a la consulta del 9 de noviembre hubo una presión brutal en los municipios sobre aquellos que no estaban de acuerdo con la votación”, asegura.

El proceso soberanista, sin embargo, también ha causado bajas entre las filas del PP catalán los últimos cuatro años. Concejales de Girona, Lleida y municipios más pequeños han dado sonoros portazos al partido por su negativa a permitir un referéndum de autodeterminación de Cataluña, así como por los casos de corrupción que le han afectado.

La campaña del PP en Cataluña se centrará en evitar que el debate municipal recaiga de nuevo sobre el tema del soberanismo. “Cada vez estamos detectando más gente que se confiesa harta de que todo gire alrededor del proceso soberanista; tenemos que hablar de cómo mejorar los servicios públicos y hacer todo lo que necesitan nuestros pueblos”, dice Calbó.

Aunque el jefe de campaña del PP asegura que saldrán “a ganar”, el formato de la campaña catalana será muy distinto del de otras autonomías. Apenas habrá mítines. “Haremos una campaña puerta a puerta, de mayor proximidad”, asegura Calbó.

El gran objetivo del partido es mantener la alcaldía de Badalona, la tercera ciudad de Cataluña. Sus otras prioridades se centran en municipios del área metropolitana de Barcelona como Castelldefels y en lograr un buen resultado en Tarragona. El resto se presenta muy complicado, admiten fuentes del partido.

Las perspectivas también son muy difíciles para el PSC, aunque este partido sí tiene una gran estructura municipal y mantiene el control en muchas de las grandes ciudades como L’Hospitalet de Llobregat, Tarragona, Lleida, Santa Coloma de Gramenet o Sabadell. El partido de Miquel Iceta solo presentará candidaturas en el 53% de los municipios. En las pequeñas poblaciones está sufriendo problemas muy parecidos a los del PP. Con todo, al igual que la formación de Mariano Rajoy, el PSC asegura que los Ayuntamientos en los que se presentará comprenden más del 80% de la población catalana.

Socialistas y populares tendrán que competir con el auge de Ciutadans y con escisiones del PSC, además del resto de partidos tradicionales. Ciutadans espera presentar un centenar de candidaturas en Cataluña, casi el doble que en 2011. Con todo, el partido de Albert Rivera parte de muy abajo. En las municipales de 2011 solo consiguió siete concejales y una alcaldía, muy lejos de los 473 regidores que logró el PP o de los 2.117 del PSC.