Reus veta el acceso al campo de fútbol a los estudiantes de Saloufest
Desembarca en la costa Dorada el primer 'batallón' de los más de 9.000 visitantes previstos
El primer batallón de los más de 9.000 estudiantes británicos que se esperan en el Saloufest 2015 durmió ayer la primera resaca en la Costa Daurada. La del estreno fue una noche plácida que se saldó con media docena de actas levantadas por la policía local por orinar o beber alcohol en la calle, pero la polvareda se levantó durante el día. La publicación por parte del Reus Deportiu de unas imágenes donde se ve a chicos y chicas ligeros de ropa y arrojando basura sobre el césped del estadio municipal provocó la reacción del Consistorio y un anuncio del alcalde de Reus, Carles Pellicer, de romper la colaboración con los organizadores de Saloufest. Pellicer lamentaba el descontrol durante lo que, supuestamente, son actividades de ejercicio deportivo y alegaba “actos de incivismo” para prohibir de ahora en adelante el uso del campo de fútbol.
Desde el Reus Deportiu, equipo que milita en la Segunda B y que es propiedad de Joan Oliver, el que en su día fuera director general del Barça con Joan Laporta, se celebraba la decisión del Ayuntamiento, aunque su presidente, Xavier Llastarri, valoraba: “Se ha generado mucho revuelo por un hecho que no da para tanto. Son jóvenes y vienen aquí a pasarlo bien”.
Pese al esfuerzo de los organizadores de presentarlo como unas vacaciones deportivas para descomprimir la mente después de las intensas jornadas de estudios, el Saloufest conserva todos los tintes de juerga indómita, demadre y alcohol barato. La primera tanda ha traído a 4.600 jóvenes británicos a Salou que, como ya es tradición cuando cae la noche, asaltan las calles embutidos en disfraces que tienen tanta escasez de tela como de bochorno, cargados de alcohol y deseo de farra denfrenada.
I love tour, una de las agencias organizadoras junto con Sol active tours, ya indica a los muchachos que, después de la paliza en autocar des de las islas hasta Cataluña, lo óptimo para desentumecer los músculos es una buena dosis de parranda. "La primera noche es siempre la bomba", se les informa. Superhéroes, gimnastas o bailarinas volvieron a pasear su sed por unos bares y locales que, ya en abril, hacen su primer agosto.
En cinco millones de euros está calculado el impacto económico que supone la invasión de los más de 9.000 estudiantes británicos que, repartidos en tres tandas, secarán los grifos de Salou hasta el 18 de abril.
Sobre el papel, el Saloufest aúna la fiesta con el ocio cultural y el ejercicio físico. Visitas a Barcelona y a Port Aventura se combinan con competiciones deportivas, que a menudo son partidos en la arena de la playa, y todo junto se mezcla con la farra.
A pesar de que en la planificación del viaje se haga constar que el último día los chicos y chicas llegarán a casa "cansados y hartos de fiesta", los promotores del evento descartan que se trate de un ejemplo de lo que un día se bautizó como "turismo de borrachera". Por si acaso, el Ayuntamiento de Salou refuerza la vigilancia para que la convivencia no se vea alterada. Y ayer ya se produjeron las primeras protestas de los vecinos por ruido, incivismo, exhibicionismo y suciedad en las calles de la población.
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