Europa investiga la financiación del circuito del AVE en Antequera

La comisión duda si el anillo ferroviario persigue el “interés común”

Agricultores durante una protesta en 2011 contra del proyecto del futuro anillo ferroviario, en Antequera.
Agricultores durante una protesta en 2011 contra del proyecto del futuro anillo ferroviario, en Antequera. García-Santos

El anillo ferroviario de Antequera, el circuito de pruebas para trenes AVE proyectado en la Vega de este municipio malagueño, se difumina un poco más. El proyecto, que tiene autorizados 215 millones de euros de fondos comunitarios dentro del programa que acaba en 2015, está atascado desde que a mediados de 2013 quedó desierto el concurso convocado para su construcción y gestión, con participación pública y privada. Desde entonces no ha habido avances, solo aparentes buenas intenciones. El panorama se empaña más ahora tras la decisión de la Comisión Europea de abrir una investigación “pormenorizada” para determinar si la financiación de esta infraestructura responde a los criterios de concesión de ayudas de la UE, ya que duda de que persiga un objetivo de “interés común”.

La decisión del Gobierno de la Unión Europea se hizo pública este lunes a través de un comunicado colgado en su página web. El anillo ferroviario, con 58 kilómetros en forma de elipsis y destinado a ensayos de alta velocidad (los trenes podrán superar los 500 kilómetros por hora en pruebas), fue impulsado por el anterior Gobierno del PSOE y aparentemente existía gran interés empresarial alrededor de la obra, aunque el concurso convocado hace dos años, con el PP en el Ejecutivo, quedó desierto al estimar las empresas que las condiciones eran excesivamente duras. El presupuesto de ejecución inicial, en un plazo de unos tres años, estaba calculado en 386 millones.

Una salida frustrada

La situación de atasco que vive el anillo ferroviario de Antequera (Málaga) llevó hace un año a las consejerías de Fomento y Economía a proponer al Gobierno central una posible salida que, de paso, solventaba otro proyecto muerto que la Junta guarda en el cajón. La idea era trasladar el circuito de pruebas para trenes AVE al tramo ferroviario que el Gobierno andaluz construyó parcialmente entre Marchena (Sevilla) y Antequera. Así se daría uso a los 77 kilómetros de vías, construidos tras una inversión de 279 millones de euros, que ahora no sirven para nada porque la crisis ha paralizado la unión por alta velocidad entre Sevilla y Antequera. El Ministerio de Fomento no recogió el guante y dijo que su apuesta era construir el anillo ferroviario tal y como está diseñado.

La Junta defendió que los pasos, puentes y viaductos ya estaban construidos y solo falta la instalación de las vías y catenarias. Esta zona se utilizaría durante un periodo de entre 10 o 14 años, mientras se despejaba el camino del anillo ferroviario inicialmente propuesto. En el tramo parcialmente acometido se admiten velocidades máximas de entre 330 y 400 kilómetros por hora, frente a los 500 previstos en el anillo.

El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) inició entonces una ronda de contactos con posibles interesados, pero sin éxito. Sobre la mesa ha estado siempre la posibilidad de licitar la obra por segunda vez.

Esta idea volvió a repetirla la ministra de Fomento, Ana Pastor, en una visita reciente a Málaga, en enero, cuando se comprometió a sacar otra vez a concurso la construcción y explotación del anillo a lo largo de 2015 y pidió la colaboración de las empresas del sector, sin las que no considera viable el proyecto.

La Comisión Europea ha evaluado la documentación remitida por el Gobierno en septiembre de 2013 (la inversión se cifra en esta ocasión en 358,6 millones de euros y el objetivo es que la mayor parte se sufrague con fondos Feder) y ha concluido inicialmente que la demanda de un centro ferroviario de estas características parece “baja”, además de que cuenta con una oposición “fuerte”, especialmente por motivos medioambientales. Los agricultores han estado siempre en contra de este proyecto, cuyo trazado afecta de lleno a la Vega de Antequera, una zona fértil de regadío con cereales, hortalizas y olivos. Las futuras vías atravesarán cinco términos municipales: Antequera, Mollina, Fuente de Piedra y Humilladero, en Málaga, y Benamejí, en Córdoba.

Estos motivos hacen dudar a Bruselas de que el plan persiga el “interés común”, requisito indispensable desde mediados de 2014 para concretar ayudas destinadas a investigación, desarrollo e innovación (I+D+i), según la Comisión. El Ejecutivo comunitario también cree que su respaldo económico al circuito de Málaga podría traducirse en competencia desleal hacia otras instalaciones de prueba de trenes de alta velocidad que operan en la Unión Europea sin apoyo del Estado.

La información aportada por España “no es suficiente” para verificar si este centro de ensayos estaría abierto a todos los potenciales usuarios de la Unión Europea en condiciones “no discriminatorias”. El Gobierno de la UE insiste en que las proyecciones actuales indican que la infraestructura puede ser deficitaria y duda de que pueda atraer la atención de inversores privados.

Fuentes de la Comisión Europea informaron de que se trata de un trámite normal en el que Bruselas intenta aclarar que no existan contradicciones en la política de concesión de ayudas. El propio comunicado de la institución precisa que se trata de recabar las observaciones de las partes interesadas.

Adif apuntó este lunes sobre este asunto que la investigación no “prejuzga” los posibles resultados y que se enmarca en el proceso de consultas que ha efectuado el propio ente en los últimos meses. En función de las conclusiones, según fuentes de Adif, se tomarán “las decisiones oportunas” en relación con el proyecto. Insisten, además, en que su viabilidad económica está “estrechamente” vinculada a la implicación y participación del sector privado en el desarrollo del anillo ferroviario.

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