CiU cierra en falso su crisis y aplaza el debate interno hasta después del 24-M

Duran Lleida se ausenta de la ejecutiva de la federación tras verse cuestionado

Ramon Espadaler y Lluis Corominas en una imagen de archivo.
Ramon Espadaler y Lluis Corominas en una imagen de archivo.Albert Garcia

Los años electorales no son buenos momentos para mudanzas, menos aún si la victoria no está garantizada. Sobre esta premisa los dos partidos que forman Convergència i Unió optaron ayer por poner sordina a la crisis que arrastran desde hace meses. La reunión de la ejecutiva conjunta de los dos partidos optó por dejar a un lado las discrepancias por el proceso soberanista y se centró en preparar la campaña de las elecciones municipales. Al clima de entendimiento ayudó el hecho de que el líder de Unió, Josep Antoni Duran, no acudió al encuentro después de haber sido cuestionado públicamente por cargos convergentes.

La falta de debate sobre asuntos espinosos se está convirtiendo en una constante en las reuniones de la ejecutiva de CiU, que se celebran cada mes. La ausencia de Duran no sorprendió a nadie ayer, habida cuenta que el líder de Unió lleva meses faltando a muchas reuniones importantes, tanto del partido como en el grupo parlamentario de CiU en el Congreso. El secretario general de CiU y de Unió, Ramon Espadaler, atribuyó la ausencia de Duran a cuestiones “personales” y el democristiano añadió después en Twitter que había informado previamente de su no asistencia al líder de CiU, Artur Mas.

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La semana pasada varios alcaldes convergentes cuestionaron el papel de Duran al frente del grupo parlamentario de CiU y Joan Mora, alcalde de Mataró, llegó a pedir que se le aparte en el futuro. Ningún dirigente de CDC desautorizó a estos alcaldes y CiU se limitó a emitir una nota el viernes asegurando que las bases de la federación son sólidas, a la vez que pedía respeto a todos los responsables de la formación. Durante el fin de semana Mas y Duran han mantenido una conversación para volver a encauzar la situación, aseguraron fuentes de la dirección de CiU.

Ayer Espadaler se limitó a decir que la crisis “no se había tratado” en la reunión de la ejecutiva. “Nos hemos reiterado en el acuerdo del pasado viernes, de respeto mutuo entre los dos partidos de la federación y los acuerdos a los que llega cada uno sobre la llamada hoja de ruta”, añadió. Espadaler se refería así al documento que CDC, ERC y otras entidades soberanistas han esbozado a modo de programa conjunto sobre la independencia. Unió no lo ha firmado, con lo que la resolución de la crisis interna de la federación queda en el aire hasta que el 14 de junio los democristianos decidan su posicionamiento mediante una votación interna.

En un intento de dar imagen de normalidad la federación anunció ayer un único acuerdo. Concretamente se eligió a Espadaler y al número tres de CDC, Lluís Corominas, como jefes de la campaña para las elecciones municipales. El contenido de la campaña y el programa marco de la federación para esos comicios no está cerrado. Por ejemplo, Espadaler y Corominas no respondieron ayer si habrá algún posicionamiento sobre la independencia o el “derecho a decidir”. La crisis, pues, está aparcada, que no cerrada.

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Sobre la firma

Miquel Noguer

Es director de la edición Cataluña de EL PAÍS, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional. Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona, ha trabajado en la redacción de Barcelona en Sociedad y Política, posición desde la que ha cubierto buena parte de los acontecimientos del proceso soberanista.

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