Unió y CDC reconducen su agenda soberanista para evitar la ruptura

UDC consultará a la militancia el 14 de junio sobre qué hacer tras las elecciones

Josep Antoni Duran i Lleida y la vicepresidenta catalana, Joana Ortega
Josep Antoni Duran i Lleida y la vicepresidenta catalana, Joana Ortega EFE

Las encuestas negativas se acumulan semana tras semana sobre la mesa de Convergència i Unió. Si hace unos meses muchos dirigentes de CDC anhelaban romper con Unió, esta idea ha pasado a mejor vida al constatar los efectos todavía más devastadores que podría tener ir a las elecciones por separado. En este contexto los dos partidos están intentando estos días buscar un mínimo común denominador en la agenda soberanista que evite la ruptura. Unió comenzó a perfilar ayer la consulta interna que hará con el objetivo de conocer la opinión de las bases sobre la secesión, algo que en CDC se ve como un intento de virar hacia el independentismo sin desautorizar a su líder, Josep Antoni Duran Lleida. Por su parte, CDC sigue defendiendo claramente la independencia, pero su coordinador, Josep Rull, insistió ayer en recalcar los otros rasgos definitorios de su partido, algo que UDC celebra.

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Unió celebrará una consulta el 14 de junio con la que pretende que los militantes se pronuncien sobre la “hoja de ruta” a seguir en el proceso soberanista. La propuesta a votar, que elaborará la dirección, no se hará pública hasta después de las elecciones municipales del 24 de mayo. La propuesta de la dirección no será una única pregunta sobre la independencia con respuesta de o no, sino que será una propuesta sobre los pasos a seguir tras las elecciones autonómicas.

Sin embargo, el secretario general de Unió, Ramon Espadaler, aseguró ayer que habrá un importante nivel de detalle: “Nuestro objetivo es que el 15 de junio —el día después de la votación— los catalanes tengan una propuesta muy concreta de lo que creemos que hay que hacer en la próxima legislatura”, dijo. Lo que no quiso contestar es si del resultado de la votación podrá deducirse claramente si Unió abraza o no el independentismo. Podrán votar todos los militantes. El partido no quiso decir ayer cuántos tiene al corriente de pago. En 2011 los había cifrado en 16.000, pero desde entonces ha habido muchas bajas por desacuerdos con la dirección.

Pese al firme rechazo de Josep Antoni Duran Lleida a la independencia, los cargos intermedios de Unió y buena parte de las bases, especialmente las juventudes del partido, están formalmente a favor de la independencia. Convergència espera que la consulta ponga de relieve esta situación y facilite el acuerdo. Lo que habrá que ver es si Josep Antoni Duran Lleida continuará al frente del partido o si dará un paso atrás. Los dirigentes de Convergència descartan completamente que el democristiano pueda volver a encabezar la candidatura de la federación para las elecciones generales previstas para noviembre.

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El gesto de Convergència en beneficio del acuerdo, y especialmente en un intento de no perder más electorado moderado por el camino, lo ha hecho Rull este fin de semana. Aseguró que Convergència no se define como partido “independentista”, sino “nacionalista”. Ayer dijo que Convergència es una formación que “trabaja para la independencia”, pero que es “más que un partido independentista”, porque su principal objetivo no es la independencia sino la justicia social.

Pero no será fácil ajustar el engranaje de ambos partidos. Sin ir más lejos, la decisión de Unió de posponer su consulta hasta después de las municipales obligará a la federación a hacer una campaña ambigua sobre la cuestión nacional. De hecho, muchos dirigentes de Unió eran partidarios de celebrar la consulta sin esperar a las municipales, lo que quedó patente en la reunión del comité de gobierno de ayer. En el caso de CDC los matices de Rull generan alarma en los sectores más independentistas. ERC pidió este lunes “claridad y concreciones” a CDC para alcanzar un acuerdo sobre el plan a seguir si las formaciones soberanistas ganan las elecciones de septiembre. Y, de nuevo, emplazó a CiU a cerrar un acuerdo al respecto antes de las municipales, informa Clara Gil. Ni Artur Mas ni Duran Lleida comparten esta idea.

Sobre la firma

Miquel Noguer

Es director de la edición Cataluña de EL PAÍS, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional. Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona, ha trabajado en la redacción de Barcelona en Sociedad y Política, posición desde la que ha cubierto buena parte de los acontecimientos del proceso soberanista.

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