Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los dueños de Abanca ganan en un año más de lo que pagaron al FROB

La entidad casi duplica sus beneficios al diferir impuestos con créditos fiscales

Escotet, durante la presentación de los resultados.
Escotet, durante la presentación de los resultados.

Abanca, la entidad nacida tras la venta a Banesco de la nacionalizada Novagalicia Banco (NCG), ganó en 2014 un total de 1.157 millones de euros, batiendo con creces las previsiones manifestadas por sus propios propietarios. El vicepresidente de la entidad, Juan Carlos Escotet, presentó ayer en Santiago los resultados de su primer año de vida presumiendo de que Abanca se ha convertido además en “una de las entidades más solventes del mercado español”. Los beneficios después de impuestos superan así los 1.003 millones que pagó Banesco al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) por el banco nacido de la quiebra de la fusión entre Caixa Galicia y Caixanova, que tuvo que ser saneado con 9.000 millones de dinero público. En 2013, último año como NCG, la entidad ganó 17,9 millones frente a las pérdidas de más de 7.900 millones registradas en 2012.

Según las cuentas de Abanca, los beneficios de 2014 casi duplican los contabilizados antes de impuestos, que son de 601 millones. La razón de esta situación es que se ha aplicado la normativa contable que permite diferir impuestos a través de los denominados créditos fiscales. Este instrumento son ahorros de impuestos que las entidades generan cuando tienen pérdidas y que pueden recuperar en el futuro. Abanca ha utilizado un 25% del total de los créditos fiscales que le corresponden, lo que se traduce en esos 556 millones adicionales que se suman a su beneficio. Otra de las claves de las cuentas de Abanca son los ingresos de 432 millones por operaciones financieras, ventas de activos de renta fija a vencimiento de la cartera que tiene el banco. Esta operación precisa de la autorización del Banco de España.

Con estas ganancias, Escotet se plantea acelerar el abono de la parte que aún le debe al FROB, es decir, 600 millones de los 1.003 millones pendientes de pago, cuyo plazo acaba en 2018. El dueño de Banesco ve “razonable” el adelanto de este dinero “dada la holgura” de los resultados de la entidad, aunque advitió que aún no existe un “acuerdo definitivo” con el FROB para estos anticipos. “Algo hemos adelantado con ellos”, se limitó a señalar. Con las ganancias, Abanca repartirá un “escaso dividendo”, asegura Escotet, que se fijará en función del acuerdo para reducir la deuda con el FROB. Por lo pronto, la dirección del banco recomendará al consejo de administración que no reparta entre los accionistas “más allá del 15% del beneficio”.

Dada la magnitud de los beneficios, los dueños del banco están dispuestos a expandirse por nuevos territorios, en concreto por la cornisa cantábrica. Escotet espera que la Unión Europea no ponga ninguna traba a estos planes de adquirir parte de la red de otra entidad financiera por el hecho de haber percibido ayudas públicas: “No se lo hemos preguntado; pero imagino que, de presentarse la oportunidad, no debería haber problema”. El consejero delegado, Francisco Botas, confirmó el objetivo de que Abanca crezca por el norte de España desde Galicia: “Siempre lo hemos dicho”. “La holgura de patrimonio que tenemos permite siempre estar pendientes de cualquier buena oportunidad que pueda presentarse”, remachó Escotet.

Abanca incrementó el año pasado la captación de depósitos un 26,4% y, señalan sus responsables, “fortaleció” su liderazgo en Galicia. El margen de la actividad comercial mejoró en un 26,7% durante el ejercicio y la tasa de mora se redujo un 32,5% respecto a 2013, por lo que se sitúa en el 11,9%, “mejor que la media del sector”, situada en el 12,51%, destaca la cúpula de Abanca. En 2014 vendió 1.800 viviendas. Además se deshizo de su participación en 17 compañías, con lo que ingresó 34,46 millones, siete veces más que su objetivo.

Los responsables de la entidad insisten en que su proyecto es “a largo plazo” y que sus actuales propietarios, que se hicieron con el banco tras una subasta decretada por el FROB en 2013, tienen “la vocación” de “retener el control mayoritario” de Abanca tras su salida a Bolsa, prevista en el horizonte de 2018. Escotet aseguró sobre el conflicto por la venta de acciones preferentes a ahorradores sin cualificación inversora que más del 94% de los casos están resueltos y que el resto siguen sub iudice. Sobre los desahucios, el vicepresidente de Abanca defiende que el banco se limite a aplicar el código de buenas prácticas aprobado por el Gobierno y que solo en “casos excepcionales” la entidad trate de favorecer al afectado, según declaraciones recogidas por Europa Press.