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Gaspart espera “una segunda oportunidad” para el ‘hub’ en El Prat

El presidente de Turismo de Barcelona: “Spanair no salió bien, pero no es un fracaso”

Ferran Soriano, expresidente de Spanair.
Ferran Soriano, expresidente de Spanair.

“Spanair no salió bien, pero no es un fracaso”. El empresario hotelero y presidente de Turismo de Barcelona, Joan Gaspart, ha vuelto a defender hoy la operación de compra de Spanair en SAS impulsada por un grupo de empresarios catalanes, en la que también participó el consorcio público-privado que él presidía y que se acabó comiendo 180 millones de euros de fondos públicos antes de que la aerolínea cesara operaciones de forma abrupta en enero de 2012. Gaspart no tan solo ha defendido aquella iniciativa sino que se ha mostrado partidario de tener “una segunda oportunidad” similar para convertir el aeropuerto de El Prat en un hub de vuelos intercontinentales. “Vale la pena volver a intentarlo”, ha dicho.

La opinión de Gaspart no ha sido única. La han refrendado el que entonces era el director general de Turismo de Barcelona, Pere Duran, y Jordi Bagó, inversor y miembro del consejo de administración de la compañía en el marco de la comisión de investigación abierta en el Parlamento para analizar la quiebra de Spanair.

Bagó ha afirmado estar “seguro” que si se planteara esa segunda oportunidad los accionistas de Spanair volverían a plantearse su entrada pese a que ya en su primer intento eran conscientes de que no volverían a ver los 24 millones de euros que pusieron sobre la mesa para impulsar el proyecto de crear una compañía aérea independiente, de capital catalán y con el objetivo de impulsar el aeropuerto barcelonés. “Nadie, nunca en la vida, pensó que íbamos a hacer un negocio sino un favor al país”, ha sentenciado.

Gaspart ha desvelado que Turisme de Barcelona asumió un endeudamiento de 16,5 millones de euros para entrar en Spanair. De esa cantidad solicitada al Instituto Catalán de Finanzas, ha asegurado que ya se ha pagado más de la mitad y que solo quedan pendientes de devolución unos 6,5 millones de euros. Quien era su mano derecha en la institución, Pere Duran, ha sostenido que “nuestra inversión en Spanair fue una inversión en promoción” de la ciudad Barcelona y ha destacado que la capital catalana logró buenos resultados en recepción de turistas extranjeros de ciudades europeas que conectaba Spanair.

Sobre el cese de operaciones, que provocó que muchos pasajeros con billetes tuvieran que desplazarse en aviones de otras compañías, Joan Gaspart ha explicado que la Generalitat ofreció recursos para hacer un cierre ordenado, pero que esa posibilidad se despreció tras escuchar la opinión de pilotos durante la última reunión del consejo de administración. Durante ese encuentro, ellos advirtieron que era peligroso que pilotos que conocían la situación de la aerolínea volaran con el “estrés” inherente a la situación de la compañía. El hotelero ha dicho que entonces afirmó en reunión que él no asumía la responsabilidad y que se mostraba partidario de cancelar vuelos una vez que todas las aeronaves hubieran tomado tierra.

Los tres comparecientes han vinculado la caída de Spanair con la denuncia formalizada por Vueling ante la Comisión Europea por un presunto caso de ayudas de Estado. En su opinión, ese acto, archivado semanas después, fue el causante de que Qatar Airways se desentendiera del memorando de entendimiento que firmó con la compañía catalana para hacerse con un 49% de su capital.