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Un rascacielos frente al Bernabéu pagará la reforma del Palacio de Congresos

Una empresa privada gestionará el centro de convenciones y el nuevo hotel de lujo

Proyección de la situación de la nueva torre, sobre la estructura del Palacio de Congresos en el paseo de la Catellana y frente al estadio del Real Madrid. Ampliar foto
Proyección de la situación de la nueva torre, sobre la estructura del Palacio de Congresos en el paseo de la Catellana y frente al estadio del Real Madrid.

El Ministerio de Industria, Energía y Turismo (PP) ha puesto en marcha ya un plan para resucitar el Palacio de Congresos de Madrid —ubicado en el número 99 del paseo de la Castellana, frente al estadio Santiago Bernabéu y a la zona financiera de Azca— mediante una reforma urbanística que permita construir un rascacielos de 23 plantas que aloje un hotel de cinco estrellas.

El Palacio de Congresos, una instalación de cinco plantas con un auditorio de 2.000 butacas, una decena de salas de reuniones, despachos, camerinos e incluso un enorme salón de banquetes, lleva cerrado a cal y canto desde el 21 de diciembre de 2012. Entonces, el Ministerio de Industria decidió clausurar temporalmente el edificio tras descubrir fallos de seguridad a raíz de la muerte de cinco jóvenes en el pabellón municipal Madrid Arena en una fiesta de Halloween. La reforma global del inmueble, construido en 1970, se tasó en 80 millones de euros, y la falta de disponibilidad presupuestaria obligó a convertir ese cierre temporal en definitivo.

Hasta ahora.

De Madrid al cielo

  • El nuevo rascacielos del Palacio de Congresos tendrá hasta 23 alturas, como el Edificio Telefónica, el Edificio España, las Torres de Colón, la Torre de Valencia, las Torres Blancas o las KIO.
  • El Atlético de Madrid y la cervecera Mahou planean construir dos rascacielos de 36 pisos, y ocho bloques de siete a 22 alturas sobre el suelo del estadio Vicente Calderón.
  • A tres kilómetros, río abajo, junto al centro Matadero, está prevista otra torre de 27 alturas y uso hotelero.
  •  La Operación Chamartín, cuya tramitación urbanística se reinicia ahora, incluye edificios de hasta 320 metros de altura, 70 más que la torre Cepsa (de 45 pisos, la más alta de Madrid).

El Ministerio de Industria —que gestiona la instalación a través de Turespaña, el organismo estatal de turismo— no tiene previsto realizar la inversión necesaria para rehabilitar el edificio, ni planea seguir gestionándolo de forma directa, como hacía desde 1960. En su lugar, encomendará esa tarea a una empresa privada. Y para captar a operadores interesados, explotará al máximo la edificabilidad concedida por el Ayuntamiento a la instalación en 2001. Su plan es ampliarla con un rascacielos de hasta 23 plantas, que albergará un hotel de cinco estrellas y comercios.

El Ayuntamiento (entonces y ahora en manos del Partido Popular) aprobó en otoño de 2001 la ampliación de la superficie máxima del Palacio de Congresos de 39.812 a 47.759 metros cuadrados edificables. Turespaña planeaba entonces reparar los destrozos de un incendio que en 1995 destruyó un tercio del recinto, y construir unas oficinas a las que trasladaría a 300 funcionarios. Las obras se tasaron en 18 millones de euros. Nunca se hicieron.

El proyecto actual planea aprovechar esos 7.947 metros cuadrados adicionales de edificabilidad para levantar una estructura volada sobre el Palacio de Congresos.

El inmueble sólo tiene protegido el mural diseñado por Joan Miró y ejecutado por el ceramista Joan Gardy Artigas, y, en un grado menor, el vestíbulo de entrada, según fuentes conocedoras del proyecto. Turespaña ya está tramitando en el Ayuntamiento el plan urbanístico para ejecutar el proyecto, y confía en contar con la aprobación definitiva antes de las elecciones municipales y autonómicas de mayo. Entonces licitará la obra del nuevo inmueble y la remodelación del Palacio de Congresos. La adjudicataria explotará durante un plazo aún por decidir la instalación conjunta, cuya propiedad seguirá siendo estatal. La cuantía de la inversión y el margen de explotación determinarán si además se le impone el pago de un canon.

El complejo está ubicado a 50 metros (al otro lado del paseo de la Castellana) del estadio Santiago Bernabéu, donde el Real Madrid planea construir un centro comercial, de ocio y hotelero de 12.250 metros cuadrados, precisamente en la fachada que linda con la avenida. Sin embargo, el Tribunal Superior de Justicia anuló la semana pasada la modificación del Plan General de Ordenación Urbana aprobado en 2012 por el Ayuntamiento para posibilitar el proyecto, al considerar que viola la Ley Regional del Suelo y no va “en beneficio de un interés general”. El club deberá impulsar ahora un nuevo plan urbanístico, pero tal y como admitió la alcaldesa, Ana Botella, queda ya para después de las elecciones de mayo.

Además, la Unión Europea ha abierto un expediente para investigar si la ampliación del estadio supone una ayuda pública al Real Madrid, motivo por el que la justicia española ya paralizó la reforma el pasado mes de agosto.

El proyecto del Real Madrid incluía un aparcamiento de 600 plazas; el Palacio de Congresos cuenta con tres plantas subterráneas con espacio para estacionar 478 vehículos. Según fuentes conocedoras del plan impulsado por Turespaña, el nuevo hotel no hará necesarias nuevas infraestructuras de transportes en la zona.

Lo que sí planea el Ayuntamiento es una reforma integral del área financiera de Azca, que pagarán las empresas de la zona. Entre otras medidas, se prevé instalar pantallas gigantescas en los rascacielos, convertir la superficie peatonal en un museo al aire, y construir un recorrido peatonal que enlace la manzana financiera con el Palacio de Congresos y el estadio Santiago Bernabéu.

80 millones de euros en arreglos

La tragedia del Madrid Arena desnudó en 2012 los fallos de seguridad de algunas de las principales instalaciones de la capital. El pabellón municipal reabrió 175 días después de la fiesta de Halloween en la que murieron cinco jóvenes, aún bajo investigación judicial. EL PAÍS desveló que el Ayuntamiento conocía desde 2010 graves deficiencias de seguridad del pabellón. Las supo cuando, con vistas a su posible privatización, inició el proceso para obtener la licencia de funcionamiento. Ante la necesidad de cuantiosas obras, finalmente, desistió y olvidóel informe sobre los fallos del edificio.

El Madrid Arena reabrió en abril de 2013 sin solventar esos fallos, pero ya no alberga eventos que, por la afluencia de público, puedan suponer un riesgo.

Tras la tragedia, la alcaldesa, Ana Botella, cerró otras dos instalaciones: el Palacio Municipal de Congresos, en el Campo de las Naciones, y el Pabellón de Cristal, en la Casa de Campo.

El primero de ellos, con dos auditorios de 913 y 1.814 asientos, estuvo clausurado cinco meses. Solventar 70 fallos de seguridad costó un millón de euros. Luego, el Ayuntamiento quiso licitarlo, como planea Turespaña con la instalación de la Castellana. El concurso quedó desierto.

El recinto ferial de la Casa de Campo —no sólo el Pabellón de Cristal sufrió fallos de seguridad, también el de La Pipa tuvo que acometer reparaciones y todo el complejo está decrépito— se reconvertirá finalmente para albergar servicios de policía, bomberos y emergencias.

Quedará así sólo el recinto ferial de Ifema (que el Gobierno regional y el Ayuntamiento intentaron vender al empresario Sheldon Adelson como parte de Eurovegas). Y, en cuanto a palacios de congresos, competirán el municipal y el estatal, una vez reformado este último. Turespaña tasó en 2010 la inversión necesaria en 80 millones de euros; sin embargo, no detectó los fallos de seguridad hasta 2012.

El Ayuntamiento planeó construir otro gran centro de convenciones junto a las cuatro torres de la Castellana. Invirtió 83 millones, pero sólo hay un agujero que Botella se dispone a colocar en el mercado, licitándolo con usos comerciales.

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