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Imputado por asesinato el primer preso liberado por la doctrina Parot

El fiscal considera que García y su cómplice “torturaron física y psicológicamente” a la anciana de Cabanes

Antonio García Carbonell planificó el asalto que acabó con la vida de la vecina de Cabanes (Alt Empordà) en marzo del año pasado, al mes de quedar en libertad. Este violador reincidente se convirtió en el primer preso en abandonar la cárcel en Cataluña en aplicación de la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), que suprimió la doctrina Parot en octubre de 2013.   El fiscal acusa a García y a su cómplice, Oriol Boyer, de un delito de asesinato con alevosía, ensañamiento y el agravante de aprovechamiento del lugar y tiempo. Podría pedir hasta 25 años de cárcel para ambos, que se han declarado inocentes.

Este viernes se ha celebrado en los juzgados de Figueres la vista de imputación. El fiscal, que considera que “torturaron psicológica y físicamente” a la víctima, ha expuesto cómo cree que sucedieron los hechos y ha acusado a los presuntos autores de un delito de asesinato. Los dos detenidos, con antecedentes y episodios de gran violencia, han negado ser los autores del crimen.

Según el fiscal, los dos imputados, de previo acuerdo, cogieron por sorpresa y rápidamente a la víctima, Neus Juanola, de 75 años, en las inmediaciones de su casa, en el polígono de la Aigüeta de Cabanes, entre las 19.30 y las 22.20 horas del 27 de febrero de 2014. La ataron de pies y muñecas, le introdujeron un calcetín en la boca y le pusieron un pañuelo en el cuello, inmovilizándola para que no escapara ni pidiera auxilio.

La arrastraron por el suelo hasta un campo próximo, donde “la golpearon brutalmente con puños y pies en la zona del tórax, cabeza y le pisaron el cuello hasta que ella quedó inconsciente y sangrando”, mantiene el fiscal, y la dejaron moribunda.

Todo ello, según el ministerio público, aprovechándose conscientemente “de la facilidad que proporcionaba la intimidad y soledad del lugar y hora de los hechos”. Así como de “la superioridad que les otorgaba la envergadura física, la avanzada edad de la víctima, y lo súbito e inesperado del ataque, ante el que no pudo emplear defensa capaz de impedirlo”.

Además, sostiene el fiscal que, “con el ánimo de causarle sufrimientos innecesarios, le colocaron una especie de media o calcetín en la boca que le dificultaba la respiración y el vómito de sangre”. Como resultado de la brutal agresión, sufrió hematomas y contusiones faciales y craneales, costillas y vértebras rotas, pies y manos inflamados por la presión de las ligaduras y sangrado por la cara y la cabeza.

Los asaltantes huyeron en dirección a Barcelona y ella pasó toda la noche a la intemperie hasta que sobre las 10.10 horas un trabajador de Pinsos Cazorla, que regentaba el hermano del marido de la víctima, la encontró y avisó a emergencias. La trasladaron al Hospital Trueta de Girona, donde fallecido 4 días después a consecuencia de la brutal paliza.

Las defensas de los dos acusados han solicitado su inmediata puesta en libertad al mantener que son inocentes. Además, han solicitado una serie de diligencias complementarias.

La más importante, la remisión al laboratorio de investigación de la Guardia civil en Madrid de las cintas de video en las que se vería el Fiat Punto de Carbonell. El objetivo es determinar si en el momento de la grabación, dos horas antes del crimen, en el vehículo viajaba una o dos personas.

El abogado de García Carbonell, Joaquim Bech de Careda, ha mantenido la inocencia de su cliente, porque “no tiene casi movilidad y es muy difícil que pudiera desarrollar una mecánica agresiva como la descrita por el fiscal”.  Bech ha avanzado que pedirá una prueba para determinar si tiene la capacidad que le atribuye el fiscal. También asegura que no estaba en la zona el día de los hechos.

Por su parte Oriol Boyer, de 29 años, complexión muy fuerte y conocedor de artes marciales, que tenía pendiente varias órdenes de búsqueda y detención por diversos delitos, también ha dicho no tener nada que ver con los hechos.

A pesar de la versión de los dos detenidos uno de los testigos ha explicado ante el juez que entre noviembre y diciembre de 2013 García Carbonell ya le habló de “dar un palo” a Piensos Cazorla.

El asesinato de Neus Juanola fue el primero de los siete crímenes que hubo el año pasado en Girona. La brutalidad del ataque y el desconocimiento del móvil desconcertaron tanto a los investigadores como a los vecinos de la población. Durante un tiempo los agentes del Área de Investigación Criminal (AIC) de Girona mantuvieron abiertas varias hipótesis sobre los hechos. La Policía Nacional fue quien aportó luz al caso y permitió resolverlo. En el segundo semestre del año pasado, dos anónimos que apuntaban hacía la autoría del asalto y deban detalles de él llegaron al CNP de Barcelona y estos los remitieron a los mossos, que enfocaron la investigación hacia los dos detenidos. Por intervenciones telefónicas la policía supo que García Carbonell se servía de personas más jóvenes para cometer delitos. La hipótesis de los investigadores es que el móvil era económico y que, muy probablemente, los asaltantes cometieron un grave error y se equivocaron de víctima. Todo apunta a que el objetivo era la cuñada de la fallecida, de una familia adinerada.