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Crespo: “Trabajé con Pachi Lucas con todas las bendiciones de Feijóo”

El cabecilla del ‘caso Zeta’ implica al presidente en las actividades de su conseguidor

Gerardo Crespo, tras comparecer en el juzgado el pasado día 2
Gerardo Crespo, tras comparecer en el juzgado el pasado día 2

Gerardo Crespo, considerado uno de cabecillas de la Operación Zeta sobre una supuesta trama en A Coruña para defraudar subvenciones públicas a cursos de formación y empleo, insiste en la ayuda clave que le prestó Pachi Lucas, “amigo íntimo” del presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo. “Podía abrir cualquier puerta, conseguía contrataciones en distintos lugares de toda España”, relató ayer a Radio Coruña, de la Cadena SER, el empresario coruñés sobre el considerado “conseguidor”, según la Policía, de un entramado bajo investigación judicial desde hace tres años y que suma ya 30 imputados, entre ellos cinco altos cargos de la Xunta cesados tras conocerse su implicación.

 Crespo reiteró que pagó durante dos años 3.000 euros mensuales a Lucas por sus servicios de “abrepuertas” con las administraciones gobernadas por el PP. Era la única manera de “trabajar”, agregó, muy molesto por el hecho de que el amigo del presidente aún no haya sido siquiera llamado a testificar en este caso. Crespo desveló ayer más sobre su relación con ese conseguidor: “En el PP o estás con los amigos —y Pachi Lucas era íntimo de Feijóo— o si no, no haces nada”. “Evidentemente que le pagaba a Pachi por ser amigo de Feijóo. Le pedimos los dos permiso al presidente para trabajar juntos. Y teníamos todas las bendiciones de Feijóo. A Pachi, Feijóo le dijo que había mucho dinero, que cuanto más ganáramos juntos, mejor”, explicó el empresario, notorio militante del PP de A Coruña hasta estallar este caso.

Reitera que dará a la juez, en cuanto se emita el informe de la Agencia Tributaria detallando los delitos de los que se le acusa, el relato entero y pruebas sobre las actividades que realizaba para él el amigo del presidente. Pero antes, subraya las buenas relaciones que Lucas tenía “con todos, Rajoy, Ana Pastor y otras personas muy importantes del PP”. “Están muy tocados”, insistió. Y citó específicamente desde el presidente del Consejo de Estado, José Manuel Romay, pasando por el presidente de la Xunta o el actual alcalde de A Coruña, Carlos Negreira.

Lucas, continuó Crespo, “no es el típico del PP que cobra por no conseguir nada, que también los hay”. “No, con Pachi sí conseguí estar en los despachos de todos, podía abrir cualquier puerta. En el despacho de Rajoy no estuve, pero casi, estuve en La Moncloa”. Una versión que vino a confirmar ayer, a la misma hora en la que se emitía esta entrevista, una de las exempleadas de su consultoría Azetanet durante su declaración ante la juez que instruye este abultado sumario. Margarita Ordóñez, directora general de la empresa de Crespo y también imputada, admitió, a preguntas de la magistrada, haber asistido a una reunión entre su jefe y Lucas. Y reconoció haber enviado a este último, por orden de su superior, un correo para concretar una entrevista con la actual ministra de Fomento, Ana Pastor. Al igual que hicieron el miércoles otras dos exdirectivas de Azetanet, Ordóñez confirmó que se preparaban múltiples sobres con dinero en metálico que luego distribuía el empresario.

Crespo niega tajante que en esos repartos pagara a cargos de la Xunta a cambio de subvenciones. Y sólo admite como “poco ético” recurrir a personas como Lucas para lograr contratos públicos. “Pero todos los cursos se realizaron, no hay ninguno ficticio, y también los conseguí durante el anterior Gobierno bipartito de la Xunta sin necesidad de corromper a nadie, gracias a las baremaciones técnicas que lograba”, explicó el empresario, quien defendió la actuación del equipo del exconselleiro socialista de Traballo Ricardo Varela frente al de su sucesora del PP, Beatriz Mato. “No hay color”, aseveró.

La relación con Lucas se truncó abruptamente en enero de 2012, un mes después de abrirse, bajo secreto, este sumario. “Dejó de cogerme el teléfono, pero siguió cobrando de mi empresa hasta mayo”. Fue entonces, según desveló Crespo, cuando se citó en Madrid con Lucas y éste le reconoció que rompió la comunicación por estar el empresario bajo escucha policial. “Sabía los pinchazos, me dijo que lo sentía mucho pero que no me podía avisar, y que fue por eso que la conselleira y Feijóo montaron todo lo de anular los últimos cursos y enviar el caso al fiscal para salvarse”. Muy dolido con la “deslealtad del PP”, el empresario coruñés asegura tener pruebas de que Feijóo y Mato fueron alertados de la apertura, en teoría bajo secreto, de este sumario en el Juzgado de Instrucción número 6 de A Coruña.