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opinión

El culebrón de Kutxabank

El autor destaca que gracias a Bruselas las Cajas han dejado de ser unas instituciones sin dueño, en el que mangoneaban por lo tanto los partidos políticos y han pasado a ser fundaciones bancarias

Oyendo las declaraciones de Mario Fernández queda claro que la causa de la “contratación” de Mikel Cabieces fue la petición de un alto cargo del PP de buscarle algún tipo de cobertura laboral y vital frente a las amenazas de ETA, una vez cesado como Delegado del Gobierno. Pero ¿es que el Estado no es capaz de ofrecer a este y otros casos similares una cobertura adecuada cuando dejan sus funciones?. ¿Por qué los políticos utilizan una institución que no es suya, las Cajas, para solventar ese problema?. ¿Qué hace el PP ahora pidiendo responsabilidades al PNV y al PSE-EE?-

Es el Estado, a través de leyes escritas y transparentes y no con “leyes no escritas”, quien debe hacerse cargo de la seguridad y subsistencia de aquellas personas que dan la cara por todos y arrostran unos peligros ciertos, como se demostró en el caso de Juan Mari Jauregi. Pero no es Kutxabank, cuya finalidad es financiar obras sociales, quien debe destinar sus recursos a resolver este problema del estado.

Por otra parte hay una contradicción sangrante entre la versión de Mario Fernández y la aportada desde los órganos internos de Kutxabank. Si el director de Recursos Humanos consultó con Mario la necesidad de acabar con los pagos a Cabieces y éste dio su asentimiento, ¿cómo es posible que ese mismo director pida instrucciones al nuevo presidente?. ¿Es cierto que el nuevo presidente le ocultó a Mario Fernández que el asunto ya iba camino de la fiscalía cuando tuvieron la reunión donde le sugirió que devolviera de su bolsillo los 243.000 euros?. ¿Se hizo esto para dañar la reputación de Mario Fernandez, al aparecer entonces el pago como una confesión?. ¿Actuó así el nuevo presidente por instigación del PNV o por iniciativa propia?. En este último supuesto, ¿Va a ser cierto que con la nueva estructura jurídica de Kutxa el PNV no “controla” la situación, como ya se evidenció en la crisis que provocó la propia salida de Mario Fernández?

Y es aquí a donde quiero llegar. Gracias a Bruselas las Cajas han dejado de ser unas instituciones sin dueño, en el que mangoneaban por lo tanto los partidos políticos y han pasado a ser fundaciones bancarias. Y son los miembros de los patronatos, y no los partidos políticos, quienes tienen el deber y el derecho de tomar decisiones en función exclusivamente de la financiación de la obra social, sin concesiones a intereses de terceros.

 Y dentro de los patronos hay tres tipos: a) Los que están ahí porque, como exige la ley, representan a las ONGs del país vasco. Estas personas son el verdadero alma de Kutxabank; b) Los que están ahí porque son realmente expertos financieros, como exige la ley, por lo que deben servir de auxiliadores a los primeros a fin de que no se cometan errores de gestión; y c) los que están ahí por ser recaderos de los partidos, nombrados en fraude de ley al haberles hecho pasar por expertos financieros o representantes de las ONG vascas, cuando es evidente que no son ni lo uno ni lo otro.

El reto de Kutxabank está en conseguir que los primeros impongan su criterio frente a los demás, pues son los que verdaderamente pueden tener criterio acorde con el objeto social de Kutxabank. Y hay que pedirles a estas personas que revisen no solo cosas menores como la de Mikel Cabieces, sino prácticas muy importantes para el país y para la obra social como son la política de desahucios,- donde los afectados dicen que Kutxabank es la entidad más dura e implacable-, o la política de inversiones, donde se han dilapidado cientos de millones de euros en operaciones inmobiliarias de carácter gansteril y donde parece “normal” regalar 50 millones de euros a San Mamés y 10 millones a Anoeta, como si no hubiera necesidades sociales mucho más importantes.