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Cae una red que explotó laboralmente a 300 chinos

Los seis detenidos también montaron un banco de dinero negro con el que daban préstamos para abrir bazares y restaurantes

La Unidad Central de Tráfico de Seres Humanos de los Mossos d’Esquadra desarticuló una red organizada dedicada a la explotación laboral de ciudadanos chinos en Cataluña a finales de enero. Los agentes aseguran que esta explotación comenzó, en algunos casos, en 2008 y las víctimas superan las 300 personas, casi todas de origen chino aunque también hay de Ghana, Nigeria, Sudamérica y Europa del Este.

En el transcurso de la operación los Mossos detuvieron a seis personas de origen chino, entre los 30 y los 38 años de edad, acusados de delitos de pertenencia a organización criminal, contra los derechos de los trabajadores, falsedad documental, coacciones y blanqueo de capitales. Además hay tres imputados por los mismos hechos, sólo uno de origen español.

La policía catalana ha bautizado la operación como Pin-Su y ha contado con la colaboración de la Inspección de Trabajo de Cataluña bajo la tutela del Juzgado de Primera instancia e instrucción número 2 de Vic.

La investigación comenzó a finales de 2012, aunque se ha detectado que hay casos desde 2008, después de que se detuviera a diversas personas de origen chino que habían conseguido regularizar su situación legal en España gracias a trabajar en una empresa cárnica de la comarca de Osona.

Según el inspector Antoni Rodríguez, jefe del área central de crimen organizado de los Mossos d'Esquadra, la mayoría de los trabajadores había contraído una deuda económica muy elevada con la banda organizada con la finalidad de poder acceder a un puesto de trabajo.

De esta manera, Rodríguez asegura que algunos de los trabajadores llegaron a pagar 16.000 euros a la banda para viajar desde China a Cataluña y poder trabajar en sus empresas. Si ya estaban en España debían abonar entre 4.000 y 5.000 euros y, si ya tenían permiso de trabajo, pagaban 800 euros para acceder a un empleo del que desconocían las condiciones y se les imponía la obligación de devolver la deuda mediante deducciones en la nómina.

Además, según el inspector Rodríguez, la trama decidía, aleatoriamente, las retribuciones que obtendrían de las empresas. La mayoría de veces desconocían qué iban a recibir, “llegando a cobrar nóminas de sólo 70 euros”, y siendo obligados a trabajar enfermos. Los investigados contaban con pisos donde además de alojar a los trabajadores, descontándoles dinero por ello, acreditaban un domicilio a los asalariados para regularizar su situación en España.

Los detenidos habían generado una red de blanqueo de capitales con los beneficios que conseguían con su actividad criminal. La organización había creado una especie de banco de dinero negro mediante el cual prestaban dinero a otros compatriotas para que pudieran abrir negocios propios como bazares o restaurantes. Los Mossos han constatado que con ese dinero negro se afrontó el traspaso, al menos, de nueve locales cuyos precios oscilaban entre los 20.000 y 50.000 euros. Esos locales eran dos bares en Badalona, tres en Barcelona, uno en l’Hospitalet de Llobregat, un restaurante en Torrefarrera y otro en Llança, donde también montaron un bazar.

Además de los seis detenidos hay tres imputados. Entre estos últimos se encuentra una persona de nacionalidad española que es el jefe de recursos humanos de la empresa receptora de trabajadores.

La investigación sigue abierta a la espera de analizar toda la documentación.