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Can Vies denuncia la desproporción de las condenas por los altercados

El joven de 19 años sentenciado a casi cuatro años recurrirá la sentencia

Antidisturbios durante las protestas por el desalojo de Can Vies en mayo pasado.
Antidisturbios durante las protestas por el desalojo de Can Vies en mayo pasado.

Quim Nolla se ha llevado la peor parte en los procesos judiciales abiertos por los incidentes tras el desalojo de Can Vies. Un juez le ha condenado a tres años y nueve meses de cárcel por arrojar una botella de cerveza contra los Mossos d’Esquadra durante las protestas, en las calles de Sants, por el desalojo del centro social okupa.Su abogado considera “desproporcionada” la pena teniendo en cuenta los hechos que se le atribuyen, y ha anunciado que la recurrirá. La defensa critica que la sentencia aplique al joven, de 19 años, dos agravantes —el uso de un “instrumento peligroso” y de un “disfraz”— de forma “injustificada”, lo que ha hecho aumentar notablemente los años de prisión.

Nolla, que era estudiante y compartía piso en Barcelona cuando ocurrieron los hechos, afrontaba una petición inicial de la fiscalía aún más elevada: un total de seis años y medio por desórdenes públicos y atentado a agentes de la autoridad. El titular del Juzgado de lo Penal número 28 de Barcelona, Ricardo Yáñez, descartó el primer delito porque no se pudo probar que el joven “formase parte de ningún grupo organizado con el fin de romper bienes ajenos” al paso de la manifestación de protesta, o que “participase con ellos en la colocación en medio de la calzada de contenedores de basura a modo de barricada”.

El segundo delito, el de atentado, sí está probado, según el juez. Alrededor de las 20 horas del 28 de mayo de 2014, en la segunda jornada de protestas violentas tras el desalojo del histórico centro de Can Vies, Nolla acudió a “la convocatoria de colectivos antisistema y anarquistas” en la plaza de Sants y participó en la “manifestación no autorizada” que aquella noche recorrió las calles del barrio. Pasada la medianoche, los Mossos disolvieron la marcha y “recibieron lanzamiento de objetos”.

La defensa alega que no hubo “disfraz” ni uso de “instrumento peligroso”

La sentencia considera que Nolla “cogió del suelo una botella de cristal grande y la lanzó contra uno de los uniformados”, a 20 metros de distancia, “con el propósito de menoscabar el principio de autoridad” y la “integridad” del agente. La botella impactó contra el escudo del mosso y se rompió al caer al suelo. Nolla, añade la resolución, arrojó el objeto “con la cara tapada con una bufanda a fin de no ser identificado”. Pese a que huyó del lugar, los Mossos le detuvieron 10 minutos más tarde.

La elevada condena se entiende porque el juez ha aplicado una doble agravante: la de uso de “instrumento peligroso” y la de “disfraz”, lo que le conduce a imponer la pena en su tramo más elevado. El abogado de Nolla, Eduardo Cáliz, cuestiona la atribución de esa doble agravante. “La botella no puede considerarse aquí un instrumento especialmente peligroso. Se rompe al tocar el suelo, lo cual quiere decir que no iba lanzada con demasiada fuerza. No hubo peligro para la vida o la integridad del policía”, razona. Cáliz también rechaza que su cliente se tapara el rostro. “La sentencia habla solamente de una bufanda, pero no especifica de qué tipo. Cuando a los policías le preguntaron de qué color era, no supieron responder”.

El juez concluye que el joven arrojó una botella de vidrio a los antidisturbios

En su recurso ante la Audiencia de Barcelona, el abogado argumentará que el juez ha cometido “un grave error de valoración de la prueba”, ya que ha otorgado “presunción de veracidad” a los agentes. “El Supremo dice que hay que dar una especial credibilidad a los policías, es cierto, pero no cuando son afectados por los hechos”, añade. Cáliz cree que “se ha vulnerado el derecho a la presunción de inoccencia” de Nolla.

La sentencia da “credibilidad” a los policías, cuyos testimonios fueron “claros y terminantes” al señalar que vieron a Nolla lanzar la botella. Los mossos explicaron que “le siguieron sin perderlo de vista” y que el joven se quitó la chaqueta y la bufanda antes de ser detenido. Además de Nolla, el mismo juez ha condenado a tres jóvenes más por participar en los incidentes de Can Vies —a penas menores de dos años— y ha absuelto a otro en los primeros juicios por aquel episodio violento.

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