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Las firmas del ‘caso ITV’ destruyen 584 puestos de trabajo en cinco años

Las antiguas fábricas de Yamaha, Sharp y Sony pierden el 40% de los empleos

Fábrica de Ficosa en Viladecavalls.
Fábrica de Ficosa en Viladecavalls.

Los empleados de las antiguas plantas de Yamaha, Sharp y Sony que sobrevivieron al cese de la actividad de estas fábricas y sus respectivas reconversiones siguen con atención el proceso contra Oriol Pujol por el caso de las ITV. La defensa alega su participación en esas operaciones por su “interés público”. A pesar de que se salvaron cerca de 900 empleos, desde 2010 se han destruido otros 584. Algunos trabajadores hoy se preguntan si con las supuestas comisiones que se percibieron por esas transacciones hubieran permitido mandar menos empleados a la cola del paro.

“La reconversión funcionó, pero para algunos”, lamenta Juan Villena, uno de los 87 extrabajadores de Sharp que se quedó en el paro cuando la compañía cedió su planta a Cirsa en 2011. “Desde entonces solo he tenido una entrevista de trabajo. Se suponía que Cecot y el Ayuntamiento de Sant Cugat nos buscarían empleo y lo único que hicieron fue meternos en una bolsa de trabajo”, asegura este hombre que se mantiene con una ayuda de 426 euros. Cada detalle del caso ITV le “pone de los nervios”. Es uno de los centenares de empleados que no consiguió beneficiarse de esas tres reconversiones, a las que tacha de “deslocalizaciones encubiertas”, y que sigue con pena e indignación la investigación de cómo presuntamente un diputado se hizo con medio millón de euros por ayudar a un empresario, que a su vez ganó 11 millones gracias a operaciones que hoy se celebran, pero que a él le dejaron “sin trabajo, sin expectativas y sin nada”. “Solo con la sensación de que, a los 51 años, mi vida está arruinada”, dice.

“Por un lado está la satisfacción de que se pudo salvar al 60% del personal y, por otro, el sabor amargo de haber perdido compañeros en el camino, ante la pasividad de la Administración”, dice Iván Ramos, representante de CC OO en Ficosa. La empresa inauguró la serie de reconversiones asesoradas por Alta Partners —la consultora del amigo de Pujol Sergi Alsina— en septiembre de 2010, cuando adquirió las instalaciones de Viladecavalls, donde Sony producía televisores. Pagó un simbólico euro. A cambio, el fabricante de componentes para la automoción logró una planta de 60.000 metros cuadrados bajo el compromiso de salvar a la mayor parte de la plantilla.

Las tres operaciones fueron asesoradas por Sergi Alsina, amigo de Oriol Pujol

Hoy 560 de los más de 900 empleados que dejó Sony continúan trabajando en la fábrica de Viladecavalls. Los ingenieros —un centenar— forman parte de Idneo, una sociedad participada al 50% con Comsa Emte. La firma cerró 2013 con beneficios y todos los antiguos empleados de la japonesa se han mantenido.

El resto de la fuerza laboral, que fue a parar principalmente a Ficosa Electronics, no tuvo la misma suerte: la incertidumbre que despertaba la escasa carga de trabajo hizo que muchos optaran por acogerse a las bajas voluntarias. El acuerdo entre Sony y Ficosa establecía que la planta reduciría la producción de televisores de manera paulatina durante dos años. La japonesa los compraría y la firma catalana iría introduciendo sus productos de forma creciente durante este periodo, hasta sustituir por completo a los electrodomésticos. Ficosa, sin embargo, fue incapaz de alcanzar un volumen suficiente de trabajo para mantener a todos los empleados subrogados y ejecutó a finales de 2012 un expediente de regulación de empleo (ERE) que dejó en el paro a 244 de ellos.

Los sindicatos coinciden en que, tras un inicio accidentado, “hoy existe una relativa paz social” en Viladecavalls. Para mantenerla, algunos prefieren que no se les identifique. Fuentes de CGT celebran que se haya conseguido conservar más del 60% de empleos, pero reprochan a la compañía que les “vendiera humo”. “Cuando plantearon la reconversión, las cifras de trabajadores cuadraban. Pero apenas entró Ficosa, nos dimos cuenta de que no había faena para todos. Ha pasado tiempo, pero aún duele recordar el reguero de puestos de trabajo destruidos”, dicen.

“La reconversión funcionó, pero para algunos”, lamenta un extrabajador

Fuentes de UGT que representan al personal que fue trasladado a la nueva planta desde otros centros de Ficosa coinciden: “Le dieron nuestra carga de trabajo a los que venían de Sony y, además de expedientes de suspensión de empleo, hemos perdido a muchos compañeros”. Un portavoz de Ficosa admite que “se perdió” a mucha gente, pero destaca que, además de conservar puestos de trabajo, la plantilla se incrementó el 62%: “El grupo Ficosa tenía 800 empleados en Cataluña en 2010, antes de absorber a Sony. En 2014, la plantilla era de 1.300”.

Un año después del traspaso de Sony, le llegó el turno a Sharp. Tras una larga agonía, la empresa accedió a mantener a 103 personas para tareas administrativas y comerciales y se instaló en Cornellà. Su planta de Sant Cugat pasó a pertenecer al fabricante de máquinas recreativas Cirsa —del grupo Nortia—, que se quedó con 100 de sus empleados. Otros 87 no pudieron librarse del paro. A cambio del terreno y las instalaciones, Cirsa se comprometió a no despedir durante dos años. Hoy, después de que Sharp presentara a finales de 2014 otro ERE para echar a 57 empleados, los subrogados por Cirsa se sienten afortunados. “Antes pensábamos que los que se quedaron en Sharp tenían suerte y que a nosotros nos rescindirían los contratos al cabo de dos años. Pero ahora estamos muy contentos con la reconversión”, dicen fuentes sindicales.

Ficosa resalta que su plantilla ha crecido el 62% en cinco años

Aun así, las noticias de la intermediación de Oriol Pujol y Sergi Alsina —cuya empresa cobró 3,2 millones por esta operación— se siguen con indignación. “Cuando ahora tienes acceso a estas conversaciones, entiendes muchas cosas que en ese momento no tenían sentido. Nos preguntamos si se hubieran podido salvar más puestos de trabajo con este dinero”, lamentan estas fuentes.

Los empleados de Yamaha también dudaban de que la reconversión les fuera a librar del paro. El fabricante japonés firmó a principios de 2012 un acuerdo para ceder su planta de Palau-solità i Plegamans al Grupo Sesé, con sede en Zaragoza. Al igual que en las otras dos operaciones, la empresa inversora se comprometió a mantener los empleos dos años. Grupo Sesé aceptó asumir toda la plantilla, dejando una puerta abierta a bajas voluntarias. De 370 trabajadores, 270 se hicieron con un lugar en la nueva empresa SCTC.

“El proceso fue tortuoso”, recuerda Javier Pacheco, secretario general de la Federación de Industria de CC OO. “En verano firmaron un acuerdo de competitividad, que implica un poco de contención en los salarios porque los costes de producción pactados en la reconversión no se podían mantener. Pero en principio, la plantilla tiene estabilidad”, zanja.

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