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Las matrículas universitarias suben un 47% en Cataluña desde 2009

Un estudio asegura que el modelo se acerca más al anglosajón que al europeo, donde los estudiantes pagan una mayor porción de tasas

Las matrículas y las tasas en las universidades catalanas han aumentado el 47% desde 2009 hasta el actual curso. Y la proporción del coste de docencia que asume el alumno ha pasado, en ese mismo periodo, va del 21,6% al 41,6%. Estas son dos de las principales conclusiones a las que llega un estudio del Observatorio del Sistema Universitario (OSU) que analiza, a partir de las liquidaciones presupuestarias de los centros desde 1996, la evolución de la financiación de la educación superior.

“Caminamos hacia un modelo de universidad con menos financiación pública y más basado en la financiación de los estudiantes”, explicó ayer durante la presentación del informe Alfonso Herranz, coautor de la investigación y profesor de Historia Económica de la Universidad de Barcelona. Las cifras muestran que Cataluña está más cerca del modelo anglosajón, donde los estudiantes pagan una elevada proporción del coste total de las universidades, en contraposición al modelo que siguen la mayoría de países de Europa, donde pagan menos del 15% del coste de los estudios.

Paralelamente, OSU concluye que entre 2009 y 2012, las transferencias públicas se han reducido un 45%, el equivalente a un retroceso de nueve años. En Cataluña, el gasto universitario representa el 0,8% del PIB, mientras que en la media de la OCDE es del 1,27%.

El informe permite constatar el impacto del real decreto 14/2012 del Ministerio de Educación, mediante el cual, buscando una mayor estabilidad presupuestaria, se establece que los estudiantes paguen entre el 15% y el 25% de su educación universitaria. “Entendemos que la Generalitat ha hecho una reforma del sistema de precios que va mucho más allá de lo que pidió el ministerio”, aseguró Herranz, que calificó de “excesivas” los precios de las matrículas, si además se tiene en cuenta la pérdida en el poder adquisitivo de los últimos años.

A pesar de la diferencia de gasto universitario, el cálculo de lo que se dedica a cada estudiante en Cataluña es comparable con la mediana de la OCDE, aunque se mantiene por debajo de la mayoría de países europeos. La diferencia, dice el informe, se explica porque el porcentaje de alumnos es menor que en el resto de países.

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