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En busca del nuevo Snowden

El Buzón X recoge cientos de denuncias de corrupción protegiendo a la fuente

Encarni Cortés charla, por videoconferencia, con los gestores del Buzón X.
Encarni Cortés charla, por videoconferencia, con los gestores del Buzón X.

¿Qué hacen una directora de teatro, un politólogo, un químico y una músico reunidos durante horas en una pequeña sala semiclandestina del barrio del Raval? Ni más ni menos que “preparar la revolución”, actuar como una suerte de “guerrilla 2.0”, comentan entre risas, para denunciar los casos de corrupción que azotan España. Los Curro Jiménez cibernéticos han desarrollado el Buzón X, una herramienta digital —en realidad, un buzón de correo más sofisticado de lo normal— para que los ciudadanos que perciban comportamientos corruptos a su alrededor puedan denunciarlos de forma anónima y segura. Al facilitar las filtraciones, el Buzón X posibilita la aparición de un nuevo Edward Snowden, el exanalista de la NSA que destapó el espionaje masivo de Estados Unidos.

La necesidad de crear un buzón de máxima seguridad surgió a raíz de la filtración de los correos del expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa. Los documentos llegaron en diciembre de 2013 al correo del Partido X, explica una de sus miembros, Simona Levi. “Fue bastante un susto” por lo sensible de la información, remitida por un tal Robert Graves, explica Simona. “Tengo una información de mucho volumen que dibuja un cuadro de la corrupción institucional en España”, decía el correo. “El juez nos llamó a declarar a dos de nosotros por el caso de Elpidio Silva. Ahora nos hemos organizado para proteger a la fuente y a nosotros mismos”, sigue Levi, de 48 años, directora de teatro, italiana e hiperactiva. Lo de dirigir espectáculos lo ha dejado un poco de lado y, según sus compañeros de fatigas, es “la estratega” del grupo. “Con los correos de Blesa”, sigue, “vemos que hay material que no podemos manejar y creamos esta herramienta”.

El Buzón X ha recibido cientos de denuncias y se nutre de todo tipo de datos y fuentes, desde personas que envían material pero no saben cómo interpretarlo hasta “ciudadanos solos que pleitean contra las Administraciones”, señala Levi.

“Solo el 10% del material que llega es interesante”, admite el grupo. La información la la filtra un periodista, que no está obligado a revelar su fuente. Pero la seguridad no acaba ahí: “Tenemos un aplicativo que encripta los datos y simula estar operando en la IP de otro ordenador; usamos, además, un correo con una protección al máximo nivel sobre fuentes”, señala Sergio Salgado, de 35 años. Licenciado en Ciencias Políticas, es la pareja de Levi y vio en el movimiento 15-M “algo histórico” que le llevó al activismo. Se encarga de mover en Twitter, una vez trabajados, los temas que llegan al buzón, creado por Xnet, una plataforma de activistas en la que participa, entre otros, Red Ciudadana Partido X.

La difusión mediática de prácticas corruptas es una de las obsesiones del grupo. “A veces, exponer públicamente a la fuente la protege. Pero siempre preguntamos si quieren aparecer o no”, añade Salgado. Tras años de acoso —su marido tuvo que cerrar el bar—, Encarni Cortés, edil independiente de Benalmádena (Málaga) decidió salir a la luz. Cortés ha destapado que el comedor social de esa localidad tiene facturas sin justificar por valor de 250.000 euros. El pasado noviembre, su denuncia dio frutos: un juez citó a declarar a seis imputados; entre ellos, el concejal de Bienestar.

Encarni charla, por videoconferencia, con los guerrilleros del Buzón X, enganchados a un vaso de café y enfrascados en sus portátiles. Pero no todo es virtual. Se conocen en persona porque, el pasado verano, los chicos del buzón viajaron a Benalmádena. “Asesoramos a los denunciantes en temas jurídicos, mediáticos... Les empoderamos”. “A Encarni”, sigue Levi, “la nombraron concejal pensando que era una rubia mona y manejable. Pero empezó a ver que ocurrirán cosas en el Ayuntamiento y las denunció”.

La directora de teatro es “activista desde los 14”. En 2008, fundó una plataforma para luchar contra las prácticas “abusivas” de la Sgae. En esa aventura ya la acompañó Maddalena Falzoni, alias Maddish, exmúsico —compuso para televisión— y ahora, hacker del grupo. “La música y la informática no están tan lejos”, bromea. El más joven, Alfonso (Alfa) es un químico que trabajaba en una farmacéutica y se pasó al activismo como programador. Cuentan con un grupo de apoyo (expertos en hacienda, abogados, auditores) para interpretar las denuncias.