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Munilla: “La lucha contra el yihadismo no puede ser la burla de la religión”

El obispo de San Sebastián afirma que "la alternativa al fundamentalismo yihadista no es la blasfemia ni el relativismo de una sociedad sin valores espirituales"

El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munila, preside una eucaristía.
El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munila, preside una eucaristía.

"La manera de luchar contra el yihadismo no puede ser la burla del hecho religioso, ni la reivindicación de una libertad de expresión para faltar al respeto". El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, ha hecho esta reflexión en la homilía que ha pronunciado esta mañana en la Misa Mayor celebrada en la Basílica de Santa María del Coro de San Sebastián con motivo de la festividad del patrón de la ciudad.

Munilla se ha referido en su sermón, que ha titulado "Martirio cristiano: entre el yihadismo y el relativismo", a los últimos atentados terroristas cometidos en París. Lo acontecido, a su juicio, pone al descubierto "el riesgo de un choque de trenes" entre "un Oriente amenazado por el fundamentalismo fanático" y "un Occidente amenazado por el relativismo laicista", dos comportamiento igualmente "errados".

El prelado ha afirmado que "la alternativa al fundamentalismo yihadista no es la blasfemia ni el relativismo de una sociedad sin valores espirituales". Frente a ello, y asumiendo las palabras del Papa Francisco durante su reciente viaje a Asia (Bergoglio pidió usar con prudencia la libertad de expresión), Munilla ha abogado por "una sociedad abierta al verdadero sentido religioso de la vida, en la que se practique el respeto, el encuentro y el diálogo entre todas las religiones", así como "el encuentro y diálogo constructivo entre creyentes y no creyentes".

Las políticas internacionales no han hecho sino dar alas a los fanatismos religiosos en Oriente

Además, Munilla ha culpado a "las políticas internacionales" desarrolladas por los países occidentales de "cometer errores gravísimos" por "ignorar el hecho religioso" y, consecuentemente, "dar alas a los fanatismos religiosos de Oriente".

Al referirse al fundamentalismo occidental, el obispo donostiarra ha criticado que se haya querido "reivindicar el derecho a la blasfemia como algo inherente al concepto de libertad": "Es un profundo error desde el punto de vista estratégico", porque, "sería terrible tener que elegir entre una fe patológica y un laicismo blasfemo e irrespetuoso".

También ha criticado a quienes, tras el ataque mortal contra la revista Charlie Hebdo, han situado a la religión como la causa de la violencia: "Según esta acusación, la fe religiosa se creería en posesión de la verdad, de donde nacería toda violencia. En definitiva, la acusación de Marx de que la religión es el opio del pueblo, sería cierta, por lo que el mundo estaría condenado a seguir en guerra mientras la humanidad no superase el hecho religioso" Tras recordar que a lo largo de la historia "se ha ejercido la violencia en nombre de Dios", también se ha producido "en nombre del ateísmo al grito de "la religión es el opio del pueblo", "en nombre de la libertad" en la época de la "guillotina francesa", o en nombre "de la raza, del dinero del deporte..."

"Las causas esgrimidas para justificar la violencia son una mera coartada; olvidando que el egoísmo, el materialismo, la soberbia, el deseo de poder, los celos, la envida… son las verdaderas causas de la violencia", ha manifestado el obispo.

En la homilía también ha criticado el "eurocentrismo" que se ha dado tras los atentados de París porque "no terminamos de ser conscientes del drama de la vida mientras no acontezca en casa". Y así, ha recordado que "el ébola existía antes de que alguien de entre nosotros se contagiase; el drama humano de los subsaharianos existía antes de que las pateras llegasen a nuestras costas; y los cristianos estaban siendo perseguidos en Oriente desde hacía mucho tiempo; antes de que nosotros nos sintiésemos amenazados en Europa…".

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