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El precio del agua se dispara un 24% desde la privatización de ATLL

El canon y el alto coste de la venta de la empresa explican el aumento

La factura del agua en Cataluña no ha parado de subir desde que empezó la crisis. La Agencia Catalana del Agua (ACA) empezó a realizar informes sobre el precio de ese servicio básico en 2008 y desde entonces la subida registrada ha alcanzado el 78,8%. De los 1,316 euros por metro cúbico que pagaba un hogar con un consumo medio de 12 metros cúbicos al mes se ha pasado a 2,353 euros. El incremento ha sido constante y no ha cesado en los últimos años. Desde que, en 2012, se iniciaron los trabajos para privatizar ATLL, ahora pendiente de que se revoque el contrato al consorcio liderado por Acciona y BTG Pactual, se ha producido un encarecimiento del 24%.

Los motivos de la subida del precio del agua desde entonces se deben a diferentes factores, según los datos trabajados por el Observatorio del Precio del Agua de la ACA. Uno es el repunte que ha sufrido el canon del agua, que aprueba cada año la Generalitat para financiar la construcción y el mantenimiento de todas las infraestructuras hidráulicas. Desde 2012 lo que paga cada cliente de una suministradora por cada metro cúbico por ese concepto, que representa una cuarta parte del total del recibo del agua, ha dado un salto del 7,4%.

Los más caros

L'Ametlla del Vallès. Es donde se paga el agua más cara: 2,338 euros por cada metro cúbico consumido. Sin tener en cuenta impuestos ni servicios de saneamiento.

Corbera de Llobregat. Sus habitantes pagan 2,335 euros por metro cúbico.

Piera. 2,325 euros.

Palafolls. 2,204 euros.

Barcelona. 1,824 euros sin impuestos ni servicios. Esa tarifa se repite en los 23 municipios del Área Metropolitana a los que suministra la sociedad mixta integrada por Agbar, La Caixa y la corporación municipal.

Pero la mayor parte del incremento llega de la parte del consumo, del agua que gasta cada hogar. El 57% de la factura llega del consumo y cada metro cúbico de agua que pasa por el grifo de un hogar ha pasado de cobrarse a 0,577 euros en 2012 a costar 0,776 euros, un salto del 34% en apenas tres años. Los informes de la ACA no explican el porqué de ese incremento, pero la subida se debe al incremento del precio del agua que vende Aguas Ter-Llobregat (ATLL) a las suministradoras y el que han dictado estas para mantener sus márgenes de beneficios.

La Generalitat, justo antes de privatizar ATLL y para permitir que su concesión fuera más atractiva a ojos de los inversores, aprobó en el verano de 2012 una subida de sus tarifas de alrededor de un 70%. Esa subida del mayorista se trasladó a las tarifas domésticas que aplican los operadores. Y estos, a su vez, aplicaron también subidas.

El portavoz de Agua es Vida, Eloi Badia, denunció ayer que la privatización de ATLL “no responde a una mejora del servicio sino a un traspaso al bolsillo de las personas de la deuda pública, unas familias que pese a reducir consumo y perder renta, ven cómo la tarifa no para de aumentar”. Es cierto que, según los datos de un estudio elaborado por el suministrador de agua Agbar, el consumo en Barcelona de agua se ha reducido un 11% desde 2007. Pero ese ahorro no se ha podido materializar en las facturas por la subida del precio.

En la provincia de Barcelona, la que más depende del suministro de ATLL, se pagan los precios más caros: 2,512 euros por metro cúbico. Después, y ya por debajo de la media catalana, se sitúan Lleida (1,887 euros por metro cúbico), Tarragona (1,866 euros) y Girona (1,644 euros).

En la ciudad de Barcelona el precio medio que se paga es de 2,476 euros por metro cúbico. Según un informe comparativo elaborado por la ACA en la que se han analizado diez ciudades españolas, la capital catalana es la segunda más cara, solo superada por Murcia (2,946 euros por metro cúbico) y muy por encima de Madrid, la quinta urbe más cara con una tarifa de 1,573 euros por metro cúbico. Ese informe, además de destacar el precio que se paga en Barcelona, también evidencia que en Cataluña es donde se paga más por los sobreconsumos. Un hogar que consume una media de 20 metros cúbicos, por ejemplo, ve cómo el precio medio de un metro cúbico se dispara un 38%. Generalmente sucede lo contrario: a mayor consumo agua más barata, con la excepción de Sevilla, que castiga también los usos suntuarios.

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