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Calatrava amplió el proyecto de Castellón tras una llamada de Camps

El escrito de los abogados, que piden la desimputación del arquitecto, admiten la conversación

El arquitecto Santiago Calatrava varió las dimensiones del proyecto conocido como Centro de Convenciones de Castellón después de recibir una llamada del entonces presidente de la Generalitat Francisco Camps. Así consta en el escrito que sus abogados han remitido al juzgado para solicitar el archivo de su imputación en la causa que investiga posibles irregularidades en torno a este proyecto. El documento recalca además que todas las misivas recibidas por técnicos y altos cargos de la Sociedad de Proyectos Temáticos de la Comunidad Valenciana (SPTCV), la empresa de la Generalitat que le contrató, que exigían que lo ajustara al presupuesto inicial de 60 millones fueron "excusas de mal pagador" para no abonar los 1,35 millones de euros que restaban para cobrar los honorarios pactados de 2,7 millones.

El proyectista estima que si se considera que este pago —que está siendo investigado por el juzgado de Instrucción 5 de Castellón— fue irregular porque la sociedad pública entendió que el trabajo no fue realizado o que no se ajustó a lo contratado “es simple y llano afirmar que quien decidió pagar no debió hacerlo”. Es más, en el documento, Calatrava hace suyo el argumento que otro imputado, el exdirector de la SPTCV Nicolás Figueres, arguyó ante el juez: “Reconoció que lo que en verdad ocurría es que la sociedad carecía de presupuesto para atender las facturas, lo que nos lleva a entender que toda la secuencia epistolar respondía a la intención (lograda) de llevar el pago al presupuesto de un ejercicio posterior, como así fue”.

El escrito explica que la empresa pública remitió en enero de 2008 el programa de necesidades en base al cual debía elaborar el diseño y que implicaba 17.000 metros cuadrados. Con estos requisitos comenzó a trabajar hasta que cuatro meses después, el 5 de mayo, la SPTCV le remitió la propuesta del Ayuntamiento de Castellón. A partir de ahí aparece, según el escrito, el choque entre el Consistorio y la sociedad, al multiplicar por cuatro la superficie a construir (62.120 metros). “Existió una manifiesta contradicción entre el proyecto que deseaba el ayuntamiento con los límites presupuestarios que le imponía la sociedad”.

“En esos días, Calatrava recibe una llamada de Camps en la que éste le expresa la importancia del proyecto para Castellón y le insta a que haga el mayor esfuerzo posible para desarrollarlo, anunciándole que desean hacer una presentación del anteproyecto a finales de mayo”, recoge el escrito. Su defensa asegura que a partir de entonces el despacho comienza a adaptar el diseño realizado hasta el 5 de mayo a la superficie que quería el consistorio.

SPTCV le comunicó que debía seguir con el diseño inicial, pero el arquitecto no volvió atrás y presentó una maqueta “que excedía todos los números”. Calatrava recuerda, no obstante, que en aquella exposición ningún responsable político puso ninguna pega.