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Los críticos del PSC quieren captar alcaldes para su nuevo partido

Iceta se reunirá este miércoles con Geli y Ventura, que no piensan abandonar el escaño mientras dure la legislatura

Marina Geli y Ernest Maragall, la semana pasada en Barcelona.
Marina Geli y Ernest Maragall, la semana pasada en Barcelona.

Los dos exconsejeros del PSC y las diputadas Marina Geli y Núria Ventura que han anunciado su marcha del partido están intentando captar alcaldes y concejales socialistas para constituir candidaturas en las próximas elecciones municipales, a las que acudirán con unas nuevas siglas. Formalmente, estos cuadros aseguran que no pretenden la división de la izquierda e incluso que quieren sumar fuerzas con los socialistas en los comicios municipales, aunque al mismo tiempo han sido sondeados diversos ediles que pueden resultar afines a sus postulados.

Los disidentes se aglutinan en Moviment Catalunya y el próximo domingo se fusionarán con Nova Esquerra Catalana, el partido que creó el exconsejero socialista Ernest Maragall, ahora eurodiputado por Esquerra Republicana. Nacerá así una nueva formación, cuya denominación y dirección se ignoran aún. En enero realizarán su asamblea constituyente.

Geli negó ayer a EL PAÍS las presiones a alcaldes y concejales para sumarse al nuevo partido, aunque sí admitió que se hubiera producido alguna llamada telefónica “a título individual”. “No hemos dado órdenes ni presionamos a nadie”, afirmó. La nueva organización trabaja para concurrir a las elecciones catalanas si se adelantasen. Esa es la previsión que argumentan las diputadas Geli y Ventura, quienes están decididas a conservar el escaño mientras dure esta legislatura, aunque sí dejarían el PSC y el grupo parlamentario.

El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, considera “incompatible” la situación actual y mañana miércoles tiene previsto pedirle explicaciones, coincidiendo con la sesión ordinaria del Parlament. El líder socialista recibió la semana pasada sendos mensajes de móvil de las dos diputadas en los que le comunicaban que anunciarían públicamente que iban a abandonar el partido. Formalmente no han dado aún ese paso, pero lo harán en breve, según explicó ayer Marina Geli.

Iceta, por su parte, anunció a EL PAÍS que no tiene intención de expedientar a las diputadas ni de forzar su expulsión. “Son ellas las que han de decidir qué quieren hacer y si creen que se puede mantener esta situación actual”, dijo.

La marcha del PSC de esas dos diputadas y de los exconsejeros Antoni Castells y Montserrat Tura es el último episodio de un goteo de bajas en las filas socialistas a consecuencia del soberanismo. Los críticos que se van censuran a la dirección que no se haya alineado con el bloque político que impulsó la consulta y defienden abiertamente el sí-sí en la consulta del 9-N.

El anterior episodio de disidencias en el PSC lo protagonizó el entonces diputado Joan Ignasi Elena, que también formó un nuevo partito, Moviment Avancem, que en principio no tiene intención de unirse a la nueva formación política. “Se nos acusa de querer irnos con Esquerra y no es verdad. No tenemos ningún acuerdo con ese partido”, apostilló Geli.

El resto del sector catalanista ha optado definitivamente por quedarse en el PSC y acusan a los disidentes de actuar “en función de estados de ánimo personales o de cálculos no explicitados”, lo que califican de una “irresponsabilidad” por “colaborar en dividir y dispersar” el partido.

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