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Los expertos piden “erradicar la corrupción” para crecer

La recuperación no debe frenar otra vez las reformas, advierten los economistas

El primer foro de Cañada Blanch cuenta con el patrocinio de AVE, el IVIE y Bankia

El presidente Fabra en la inauguración del primer foro de la Fundación Cañada Blanch.
El presidente Fabra en la inauguración del primer foro de la Fundación Cañada Blanch.

La Comunidad Valenciana, como España, tiene grandes infraestructuras, “al mismo nivel que los países más avanzados del mundo”. Pero no ocurre lo mismo con la calidad de sus instituciones, ni con el grado de formación de su población, dos de los factores necesarios para lograr crecimiento económico a medio y largo plazo, aseguró ayer Andrés Rodríguez-Pose, profesor de la London School of Economics y uno de los expertos convocados al primer foro de la Fundación Cañada Blanch que lleva por título: “¿Cómo puede competir la economía valenciana en el escenario europeo? Estrategias de crecimiento regional que pueden funcionar en la Comunidad Valenciana”.

Un encuentro que nace con la voluntad de celebrarse cada año, cuenta con el patrocinio de la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE), el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) y Bankia y fue inaugurado por el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra. “Toda solución debe partir de un buen diagnóstico”, dijo Rodríguez-Pose. Una descripción de la situación de partida que han elaborado los expertos Francisco Pérez, Javier Quesada y Juan Pérez, todos ellos del IVIE, y que parte de la ambiciosa premisa de que la Comunidad Valenciana “necesita refundar sus cimientos”.

Las propuestas

“Implicar a toda la sociedad”. Transitar a un “nuevo patrón de desarrollo” exige, según los expertos, una asunción del objetivo por parte de los sectores público y privado del mayor alcance posible.

“Especialización inteligente”. El capital humano, y tecnológico, la mejora de la productividad y la competitividad de las empresas “han de ser los pilares de la futura economía valenciana”.

“Administración financieramente estable”. Para que el sector público contribuya a “un crecimiento más regular e intenso” debe contar “con recursos suficientes, gestionados de manera profesionalizada, eficiente y transparente”.

Su análisis resalta que la gravedad de la crisis ha revelado “que la pretensión de prolongar el anterior patrón de inversión y crecimiento no tiene futuro sin reformar muchas piezas del tejido productivo. Más bien al contrario: representa riesgos para la riqueza, la renta y el empleo como los padecidos en los últimos años”. Por ello, pese a la “urgencia” por crear puestos de trabajo, los economistas advierten de que no se deben “descuidar las acciones que tienen que contribuir desde hoy mismo a que los empleos creados sean más productivos y las empresas más competitivas. El empleo hoy no puede comprometer la productividad del futuro, porque sería pan para hoy y hambre para mañana”.

Los expertos, igual que hace poco el looby AVE, avisan de que la “recuperación del crecimiento” debe aprovecharse para incidir “más en los cambios en las empresas y las reformas del sector público”, “y no para retrasarlos una vez más”.

Las claves que marcarán la marcha de la economía valenciana, prosiguen, serán “la productividad de las empresas, la mejora de la educación, la cooperación entre universidades y empresas y la calidad del sector público”. Para garantizar la igualdad de oportunidades y contribuir a la eficiencia productiva, “es necesario erradicar la corrupción, racionalizar y simplificar la regulación de las actividades económicas”.

El nuevo modelo económico, insistieron, “debe basarse mucho más que el anterior en el empleo de recursos intensivos en conocimiento”. “No se trata de pasar de la alpargata a la aeronáutica”, “sino de volver a actividades que existían, pero con ojos diferentes y entrar en actividades nuevas”. El papel del sector productivo privado en el cambio será “crucial”, añaden, “porque desarrolla más de las tres cuartas partes de la producción y del empleo”. Los objetivos planteados, afirmaron los autores del diagnóstico, son “difíciles pero no inviables; la prueba es que parte del tejido productivo ya está haciendo la adaptación”.