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“Vivimos en un gobierno de ladrones”

Ha ganado las primarias de Esquerra Unida del País Valencià y será su portavoz

Ignacio Blanco.
Ignacio Blanco.

Ha ganado las primarias de Esquerra Unida del País Valencià (EUPV) a Marga Sanz, con quien mantiene una buena relación y a quien sustituirá como portavoz en las Cortes Valencianas. Nacido en 1974 en Algemesí, Ignacio Blanco, licenciado en Ciencias Políticas y Sociología, procede del sector independiente de la coalición y ha centrado su trabajo parlamentario en la denuncia de la corrupción y de los abusos cometidos por el PP en el poder.

Pregunta. ¿Se ve gobernando la Generalitat el año que viene?

Respuesta. Cuando uno se presenta a las elecciones, siempre espera llegar a gobernar. Nosotros nos definimos como una izquierda transformadora. Y para transformar hay que tener las herramientas. Por tanto, queremos gobernar. Ahora bien, estar en el Gobierno porque sí, a cualquier precio, haciendo cualquier tipo de políticas, no es el planteamiento de EUPV ni el mío. Evidentemente, si no ganamos las elecciones, habrá diversas opciones. No será sí o sí. Valoraremos qué políticas se pueden hacer y decidiremos.

P. ¿Dependerá del programa?

R. Claro. El programa son las políticas. Tenemos toda la voluntad de diálogo y de llegar a acuerdos, pero basados en políticas. Además, lo decidiremos democráticamente. Cualquier negociación será sometida a referéndum de la militancia y transparente para la ciudadanía.

P. ¿Cree que la izquierda valenciana, en sus diversas expresiones, está en condiciones de hacer un programa de gobierno viable?

Es una necesidad histórica, de higiene democrática, desalojar al PP

R. Más que condiciones, veo la necesidad. Es una necesidad histórica, de higiene democrática, y una necesidad social que el PP sea desalojado de todas las instituciones. En el caso de la Generalitat, ya son 20 años de una gestión nefasta que ha beneficiado a unos pocos y perjudicado a la mayoría, que ha destrozado la cultura, la lengua, el medio ambiente, el territorio, la economía… También la política. La democracia se ha visto limitada por un régimen de corrupción masiva. Si es una necesidad echar al PP, hay que formular una alternativa, hablar en positivo. Aunque no será fácil.

P ¿Hasta qué punto ha cambiado el escenario con la irrupción de Podemos?

R. Creo que el escenario ya había cambiado incluso antes. Y creo que cambiará todavía de aquí a las elecciones. No sé en qué sentido. El escenario es muy volátil. Tuvimos durante quince años una foto fija, desde que Unión Valenciana fue absorbida por el PP en 1999 hasta 2011. A partir de la crisis y de los recortes, primero de Zapatero y después de Rajoy, la ciudadanía abre los ojos ante los efectos de las políticas del bipartidismo y, especialmente, del PP en el caso valenciano, y surge una crisis de régimen. El bipartidismo pasa del 90% en las europeas de 2009 al 50% en las de 2014. Eso abre una oportunidad a otras fuerzas políticas. Podemos es una de ellas. Es la más nueva y no ha tenido oportunidad de confirmar ni de desmentir las expectativas. También está EUPV, con una trayectoria coherente de defensa de los derechos sociales y los servicios públicos y de lucha contra la corrupción.

P. ¿No ve en Podemos una amenaza para Esquerra Unida?

R. No, lo veo como una oportunidad de que el debate político trascienda a la sociedad.

P. Usted es del sector partidario de la confluencia con otras fuerzas. ¿Cómo se puede plasmar eso en el ámbito valenciano?

Empecemos por el ámbito municipal y a ver qué posibilidad hay de confluir

R. Hay experiencias ilusionantes en Valencia, Alicante, Alcoi, Torrent, las principales ciudades del País Valenciano. Es importante que la confluencia se dé por la base. Nosotros tenemos experiencias fracasadas de pactos cupulares, entre direcciones de partido. Hay que hacer las cosas de forma diferente y más sólida. Empecemos por el ámbito municipal y así veremos qué posibilidades hay de confluir. Si no se dan las circunstancias, tenemos EUPV. No vamos a esperar a nadie, tampoco en el ámbito autonómico.

P. Usted y su equipo representan una cierta renovación generacional en Esquerra Unida. ¿No llega un poco tarde?

R. Nunca es tarde. No se trata de una renovación generacional sin más. Creo que las listas que han resultado de las primarias de Esquerra Unida están muy equilibradas generacionalmente. A nivel federal, estoy convencido de que Alberto Garzón será candidato a la presidencia del Gobierno. Tanto Yolanda Díaz en Galicia; como Tania Sánchez, que puede ganar las primarias en Madrid, Antonio Maíllo en Andalucía, yo mismo en el País Valenciano y otros estamos visualizando que Izquierda Unida tiene recambio.

P. Una de sus propuestas programáticas consiste en crear una “comisión de la verdad” que no ha sentado muy bien en algunos sectores. ¿Pretende abrir una causa general a la época del PP?

R. Aquí salimos de una cleptocracia. Un día estábamos de campaña en un mercado y preguntábamos a la gente qué le dirían a Alberto Fabra. Y respondían. “Que se vayan y devuelvan todo lo que han robado”. Es un sentir común que vivimos en un gobierno de ladrones. La proliferación de casos de corrupción lo ratifica. ¿Por qué una comisión de la verdad? Porque muchas de esas tramas no podrán sustanciarse por la vía judicial debido a los plazos de prescripción de delitos, que habría que ampliar. Pero la sociedad necesita saber qué paso con los chanchullos de la era Zaplana, de la era Camps y, pasando por Olivas, del periodo de Fabra. Se ha de conocer la historia para no repetirla. Hay que abrir los cajones y saber qué pasó. Si el nombre de comisión de la verdad no gusta, se puede buscar otro.

La sociedad necesita saber qué paso con los chanchullos de la era Zaplana, de la era Camps y, pasando por Olivas, del periodo de Fabra

P. ¿Es partidario de que las comisiones de investigación las presida la oposición?

R. Sí, planteamos que se puedan crear a petición de un tercio de diputados y presididas por la oposición.

P. ¿En qué consistiría la auditoría de la deuda del Consell?

R. La deuda es un problema grave generado por la gestión irresponsable del PP. No ha sido una deuda productiva sino improductiva. No queremos una auditoría solo de técnicos sino también ciudadana, pública y transparente, para saber qué parte de la deuda es legítima y qué parte ilegítima u odiosa. Por ejemplo, la que corresponde a la usura de las entidades financieras, a tramas de corrupción o sobrecostes injustificables. Habrá que tomar decisiones políticas sobre qué hacer con la deuda. Y eso incluye una quita, una moratoria e, incluso, el impago si hay que anteponer las necesidades sociales más elementales.

P. ¿Y hasta qué punto esa deuda viene del injusto sistema de financiación autonómica?

R. La financiación autonómica es culpable de una parte. Creo que la deuda histórica desde 2002 es de unos 13.500 millones. Podría calificarse de ilegítima y pedir una compensación. Pero solo es un parte.

P. ¿Ha perdido el PP la imagen de partido que defendía los intereses de los valencianos?

R. Nunca fue cierto, pero la gente ya rechaza ese discurso. Nadie cree que el PP defienda los intereses de los valencianos cuando es incapaz de resolver la financiación de la que culpaba a Zapatero, ha cerrado RTVV, no solventa los problemas económicos y sociales y es culpable de la imagen que sufrimos los valencianos por los casos de corrupción que afectan a ese partido.