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El expatrón de O Grove culpa solo al contable del desfalco de 500.000 euros

El encargado de llevar las cuentas durante tres años confesó haber sustraído solo 190.000 de los más de 500.000 euros desaparecidos

Francisco Iglesias, patrón mayor de la Cofradía de O Grove hasta 2013, declaró ayer en el juzgado de Cambados que investiga el desfalco de más de medio millón de euros descubierto en 2010 después de que el entonces contable de la entidad confesara por escrito haber sustraído sólo una parte del agujero económico detectado, 190.000 euros.

Iglesias apuntó a Fabricio Fernández Aguín —el que fuera máximo responsable del área económica de la cofradía de O Grove— como único autor de la estafa, de haber utilizado su clave bancaria para malversar los ingresos de la lonja y la pescadería y de falsificar la contabilidad desde principios de 2009.

Iglesias dijo que se ratificaba en una declaración anterior que realizó en Perú, en respuesta a una comisión rogatoria enviada desde Cambados pero que nunca llegó al juzgado, por lo que tuvo que ser citado para que compareciese ayer. El expatrón mayor sospecha que en algún momento de las reuniones que mantenían dos veces a la semana Fabricio Fernández vio sus claves bancarias y que luego las usó para hacer transferencias por internet sin su autorización.

En la cronología de los hechos llama la atención que no se hubiera detectado ninguna anomalía en los controles de Sace (Servicios de Auditorias y Consulting de Empresas), la compañía contratada por la Consellería do Mar para auditar las cuentas de todas las cofradías, ni tampoco en los informes del Consello de Contas. Es más, el asesor que visitaba la cofradía de O Grove le dijo al patrón mayor que “ponía la mano en el fuego por el contable” antes de que este se autodenunciara en el juzgado.

El abogado de Iglesias cree materialmente imposible que alguien de la cofradía pudiera detectar las graves irregularidades en la contabilidad con el volumen de operaciones que se realizaban anualmente, un promedio de facturación de unos ocho millones de euros, según Alberto Muñoz, que pedirá que las dos entidades bancarias que trabajaban con la cofradía sean responsables subsidiarias en el caso.

Fabricio Fernández no reconoció ser el autor de la malversación de los 316.000 euros restantes. Ludópata confeso, el excontable del pósito de O Grove llevó las cuentas del cabildo durante más de tres años y era comprador habitual en la lonja como dueño de varios locales de hostelería.