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Los enfermedades venéreas crecen por la pérdida del miedo al sida

Los casos de sífilis y gonorrea que se creían casi erradicadas afectan a jóvenes y ‘gays’

La doctora Isabel Pueyo, en consulta con una paciente. Ampliar foto
La doctora Isabel Pueyo, en consulta con una paciente.

De lo que no se habla, parece que no existe. Y eso es lo que ha ocurrido con las enfermedades de transmisión sexual en los últimos años. Cuando las Administraciones dejaron de hacer campañas para evitar el contagio del VIH, la población se relajó y, la mayoría, se olvidó de tomar precauciones pare evitar su contagio. Esta relajación ha supuesto un incremento de las llamadas “enfermedades clásicas”: sífilis y gonorrea. Dos infecciones bacterias que a finales de la década de los 90 parecían casi erradicadas y que desde 2006 han experimentado un repunte.

“Durante la década de los 90 hasta 2000 hemos ido registrando una media de 12 casos anuales de sífilis activa, pero a partir de 2001 ha habido un repunte progresivo que en 2007 llegó al centenar de casos anuales y se ha mantenido en torno a esa cifra hasta el año pasado”, explica la doctora Isabel Pueyo, directora del Centro de Diagnóstico y prevención de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) de Sevilla, un dispositivo de apoyo de Atención Primaria.

El centro de ITS de Sevilla atendió a un total de 3.313 nuevos usuarios en 2013

En el caso de la gonococia o gonorrea, enfermedad que como la sífilis es bacteriana, el patrón ha sido similar, aunque con casi el doble de afectados. En 1990 el centro de Sevilla trató 28 casos; en el 2000 hubo 23; mientras que en 2012 se llegó a 184 y el año pasado, a 165. “Casi un 5% de los 3. 313 pacientes que atendimos en la consulta en 2013 padecía infección gonococica y el 52% de esta patología se daba en hombres que tienen sexo con hombres”, explica la doctora Pueyo, dermatóloga especialista en venereología que dirige el centro desde su creación en 1989.

“El problema es que la población ha dejado de usar medidas preventivas. Ya no se hacen campañas publicitarias para evitar el sida y la gente ha dejado de tenerle miedo. Es necesario promover una sexualidad segura especialmente entre los grupos más afectados que son homosexuales, bisexuales y personas de 19 a 35 años”, comenta la directora del centro sevillano que durante sus 25 años de existencia ha atendido a más de 38.400 personas, de las que un 30% ha pasado varias veces por la consulta. “La sífilis y la gonococia han ido siempre en paralelo al virus del sida, nosotros las consideramos marcadores del VIH. Además, en el caso de la sífilis es una enfermedad difícil de diagnosticar porque tiene muchas manifestaciones clínicas; dependiendo del estadío en el que se encuentre aparecen úlceras, manchas en el cuerpo, manchas en manos y pies, lesiones en la boca... Y también hay veces que solo se detecta con un análisis de sangre porque se trata de una sífilis latente precoz”, analiza la doctora.

El Virus del Papiloma Humano es la patología más frecuente

Sin embargo, la patología más frecuente en 2013 ha sido, como en ejercicios anteriores, el Virus del Papiloma Humano (VPH), con 1.176 nuevos diagnósticos, lo que supone más de 35% del total de las 3.313 consultas del centro de ITS de Sevilla; mientras que en 2011 la incidencia del VPH fue del 31%.

Los datos de este centro, el primero que se abrió en Andalucía, son extrapolables al resto de Andalucía, como lo demuestran las cifras que se registran en otras provincias —unidades similares que atienden las ITS existen también en Málaga, en Granada y, en menor escala, en Algeciras—. Los centros de ITS permiten a las personas que están en riesgo de padecer infecciones de transmisión sexual acudir libremente a consulta, sin necesidad de que los derive su médico de cabecera o un especialista. “Atendemos a grupos de población más vulnerables, como los que se dedican a la prostitución, hombres que tienen sexo con hombres y adolescentes que, de otra forma, retrasarían el acudir al médico con lo que ello implica de complicaciones y secuelas de la infección y posibilidad de más contagios”, argumenta Isabel Pueyo.