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La aplicación Uber irrumpe en Valencia y desafía al taxi

Infraestructuras promete vigilar a la plataforma y pide al Gobierno que la regule

Un usuario de Uber consulta la aplicación ante una parada de taxis en el centro de Valencia. Ampliar foto
Un usuario de Uber consulta la aplicación ante una parada de taxis en el centro de Valencia.

Con el eco de la polémica persiguiéndola, la hostilidad de los taxistas y la prevención de la Administración, Uber, la aplicación de móvil que promete revolucionar el transporte dentro de las ciudades mediante los trayectos en coche compartidos, desembarcó este miércoles en Valencia.

Como en Barcelona, donde llegó en abril, y en Madrid, en septiembre, el inicio del servicio no fue pacífico. Los taxistas, que llevaban meses preocupados por el aterrizaje de Uber, pidieron a la Administración “agilidad” para frenar la aplicación, a la que acusan de practicar una “competencia desleal”. La Consejería de Infraestructuras aseguró que vigilará “mucho” la actividad a la espera de que sea regulada por el Gobierno. Y la compañía tecnológica insistió, por su parte, en su voluntad de “diálogo” y en que la legislación permite “compartir los costes” de un viaje en automóvil sin necesidad de licencia.

Cómo funciona

Para convertirse en usuario de Uber hay que descargarse la aplicación en el teléfono o dispositivo móvil, introducir datos personales y de una tarjeta de crédito. Al cabo de un instante aparece una pregunta sobre un mapa de Valencia: “¿Dónde quieres que te recojamos?”.

Este miércoles, unos minutos después de completar el proceso, un Honda oscuro al volante del cual se sentaba Dionisio se detenía junto al bordillo de una calle del centro de Valencia. El conductor saludó por su nombre al pasajero: “Bienvenido a Uber. ¿Te apetece un poco de agua?”. La compañía no informa de cuántos conductores tiene en cada ciudad. Dionisio creía que en Valencia habían empezado 15. El tiempo que dedica al día es cosa suya, siempre que cumpla un pequeño número de horas a la semana. Dionisio, que tiene otro empleo, tuvo que entregar a Uber un certificado que probase que carecía de antecedentes penales para ser aceptado. Al llegar al destino (de Colón a la plaza de Tetuán recorriendo casi toda la ronda interior), conductor y pasajero se puntúan del 1 al 5. El precio cargado a la tarjeta, 4,68 euros.

Las asociaciones de taxistas se desmarcaron de acciones violentas como las que han ocurrido en la capital catalana, donde dos vehículos de Uber fueron quemados la semana pasada. Pero el presidente de la Federación Sindical del Taxi, que reúne a autónomos, Fernando del Molino, advirtió de que había “compañeros” intentando localizar coches de Uber, y no con buenas intenciones: “Los nervios están ahí y puede pasar cualquier cosa”, dijo.

Uber no ha publicitado su llegada a Valencia, pero sí la había comunicado previamente a la Generalitat. “La iniciativa está bien. Pero obviamente todo el mundo tiene que competir en igualdad de condiciones. Habrá que regular un marco donde sin dañar la libre competencia se respete también la normativa básica sobre seguridad, licencias, tarifas...”, afirmó la consejera de Infraestructuras, Isabel Bonig, en Castellón, informa Lorena Ortega.

Carlos Lloret, responsable en España de la compañía fundada en 2009 en San Francisco, defendió la contribución de Uber, que se queda un 20% del dinero que el pasajero paga al conductor por el trayecto, para hacer más habitables las ciudades. Según sus cálculos, en Valencia hay 400.000 coches que permanecen aparcados de media el 95% del tiempo y transportan, también en promedio, a 1,3 pasajeros. Lloret afirmó que aplicaciones como UberPop, la versión del programa implantado en España en la que desde su punto de vista los conductores no efectúan una actividad “comercial” sino que se limitan a compartir gastos con los pasajeros, es compatible con el modelo tradicional de taxi, la bicicleta y el vehículo propio.

Los taxistas veían las cosas de manera muy diferente. Aunque la estrategia que han trazado incluye evitar un enfrentamiento directo, según explicó Santiago Fraile, presidente de la Asociación Gremial del Taxi. “Haciendo concentraciones con carteles contra Uber, como han hecho en otras partes, lo único que podemos conseguir es darles publicidad y que aumenten sus descargas a nuestra costa”, declaró. “Vamos a combatirlo con todas nuestras fuerzas. Pero la solución a este problema está en los juzgados”.

“No estamos en contra de que alguien compita con nosotros”, añadió Ramón Moreno, portavoz de Asociación Gremial. “Estamos en contra de que alguien ofrezca nuestro servicio con unas condiciones diferentes. Si alguien pasa a recogerte por donde le digas y te lleva a donde le pidas no está compartiendo un gasto, está haciendo de taxista pero sin licencia, sin pagar impuestos, y sin aprobar ningún examen. Es como si alguien abre una farmacia y se pone a vender medicamentos”.

Los coches de Uber, que forcejea con la normativa en algunos países del mundo (está presente en unas 220 ciudades) mientras en otros ha sido aceptada sin grandes problemas, ya circulan en todo caso por Valencia.