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Los amigos barceloneses de Picasso

La editorial Gustavo Gili deposita en el museo del pintor la documentación de más de dos décadas de relación entre el editor y el artista

El matrimonio Gustau Gili y A. Maria Torra con Picasso, en diciembre de 1970.
El matrimonio Gustau Gili y A. Maria Torra con Picasso, en diciembre de 1970.

Las únicas personas que asistieron en abril de 1973 al entierro de Pablo Picasso en el parque del castillo de Vauvenargues, en Bouches-du-Rhone, fueron, aparte de sus familiares, el personal de servicio, su barbero y el editor Gustau Gili y su mujer Anna Maria Torra. La relación que mantuvo este matrimonio barcelonés con el pintor desde 1956, primero de carácter formal, distante y profesional, pero luego derivó a otra de amistad, complicidad personal y proximidad entre Gili y Picasso y sus respectivas mujeres Anna Maria y Jacqueline. Una relación que perduró más allá de la muerte del artista, con su viuda, hasta la muerte de esta en 1986. Gili fue el editor español del pintor, con más de treinta obras editadas.

'Busto de hombre con barba', Mougins, 1964, de Picasso realizado en la guarda del libro “Pablo Picasso. Grabados al linóleo”, dedicado de Anna Maria y Gustau Gili en la parte superior derecha. ampliar foto
'Busto de hombre con barba', Mougins, 1964, de Picasso realizado en la guarda del libro “Pablo Picasso. Grabados al linóleo”, dedicado de Anna Maria y Gustau Gili en la parte superior derecha.

En marzo pasado, cuando se anunció que la cuarta generación al frente de la empresa ingresaba de forma gratuita los fondos de la editorial (180.000 documentos) en la Biblioteca de Catalunya, se explicó que faltaba el material gráfico, la correspondencia y la documentación que posibilitó la edición de volúmenes. Se explicó que se estaba negociando con el Museo Picasso para que toda acabara allí depositada allí. Las negociaciones han tenido éxito y hace unos días todos estos documentos han ingresado en el centro de la calle Montcada, gracias a la donación del material relacionado con la editorial que han realizado los nietos y herederos Gili-Torra, mientras que también se han comprado otros documentos: los fondos propios del matrimonio reunidos a partir de la estrecha amistad con el pintor.

Que los documentos terminen en el Museo Picasso es natural, si tenemos en cuenta que este matrimonio fue de los que más lucharon para que el centro barcelonés abriera sus puertas en 1963. Ellos también fueron fundamentales en la gran donación de 921 obras que Picasso hizo a la ciudad de Barcelona en 1970. Y de hecho la familia Gili ya había realizado cuatro donaciones al museo con anterioridad en 1960, 1970, 1979 y 1992, año de la muerte de Gustau Gili.

Algunas de las 198 fotografías están intervenidas por el pintor con humor

El conjunto está formado por nueve dibujos, un cuaderno con 62 dibujos más, un libro con 18 gouaches, siete grabados, ocho planchas de cobre y tres libros de artista dedicados por Picasso, como La Celestina y El Entierro del Conde de Orgaz. Además de 2.800 documentos, incluida correspondencia con quienes intervinieron en el proceso de creación de algunos de los libros como Pere Ynglada, Agustí Calvet ‘Gaziel’ y Rafael Alberti; 198 fotografías (siete de ellas intervenidas con humor por Picasso), monografías y catálogos de exposición, publicaciones periódicas, recortes de prensa, algunos con dedicatorias del propio Picasso. Por todo ello el museo pagará 1,2 millones de euros que abonará en cinco años, el último plazo en 2018.

'Apollinaire y mujer desnuda', Mougins, 1970. Portadilla del libro 'Lettres à Lou', firmado, fechado y dedicado a lápiz: “Para mis amigos Ana Maria y Gustavo Gili Picasso el 28.3.70.”.
'Apollinaire y mujer desnuda', Mougins, 1970. Portadilla del libro 'Lettres à Lou', firmado, fechado y dedicado a lápiz: “Para mis/ amigos/ Ana Maria/ y Gustavo Gili Picasso/ el 28.3.70.”.

Durante dos años, según explicó ayer el director del museo, Bernardo Laniado-Romero, en presencia del alcalde de la ciudad Xavier Trias y los nietos del editor, Gustau, Mònica i Gabriel Gili, se estudiará en profundidad la nueva documentación con la intención de darlo a conocer en una exposición tras finalizar este trabajo. “Los documentos servirán para profundizar en la relación entre Picasso y la capital catalana, especialmente en la segunda mitad del siglo XX, así como conocer muchos detalles de algunos de sus procesos creativos”, aseguró Laniado-Romero.

“Durante veinte años mis abuelos tuvieron una relación ininterrumpida de amistad sólida y fiel con él, con intercambios de regalos, aunque los de Picasso siempre superaron a los que ellos le hicieron", explicó Gustau Gili nieto. En las fotografías se pueden ver al matrimonio con Picasso, posando, celebrando veladas y comidas interminables, asistiendo a los toros. En todas se les ve plácidos y relajados, pasándoselo realmente bien. En algunas aparece Jacqueline e incluso su hija Cathy Hutin. También los regalos mutuos que se hacían: “Era difícil regalar algo a quien lo tenía todo. Por eso, siempre eran objetos de artesanía popular, como un enorme sol realizado en fibra vegetal o una mona de crocanti en forma de automóvil.

El Museo Picasso ha comprado documentos por valor de 1,2 millones

Ayer, ya se pudo ver una pequeña muestra del material que ha ingresado. Desde los libros impresos con las primeras páginas tuneadas por Picasso con enormes dibujos en los que dedica a sus amigos sus nuevos libros; un álbum de fotos “casero” en el que se puede ver al pintor mirando las pruebas de artista; las planchas de cobre con la portada grabada de la Tauromaquia (1959), las pruebas rechazadas, cuadernillo con dibujos, la marca de agua que creó para su libro sobre la vida del torero Pepe Illo y objetos como un encendedor Dupont en los que el malagueño realizó un grabado mínimo.