Últimos días de la chimenea de Pasaia

Iberdrola comienza la próxima semana el desmantelamiento de la estructura de 115 metros de la central térmica de Pasaia, la más alta de Gipuzkoa

Imagen de la chimenea de la central térmica de Pasaia vista desde las calles de Lezo.
Imagen de la chimenea de la central térmica de Pasaia vista desde las calles de Lezo.JAVIER HERNÁNDEZ

La chimenea de la central térmica de Pasaia, la más alta de Gipuzkoa, tiene los días contados. Iberdrola ultima los preparativos para comenzar su desmantelamiento la próxima semana. Será el adiós a una enorme estructura cilíndrica de 115 metros de altura que forma parte del paisaje portuario de Pasaia desde 1967, cuando inició su actividad la planta eléctrica, cerrada desde diciembre de 2012.

Como sucedió con las chimeneas de la térmica de Santurtzi, de 186 y 156 metros cada una, que fueron retiradas en 2010 y 2012, la de Pasaia también habrá desaparecido en el plazo de dos o tres meses, según los plazos que manejan los responsables de Iberdrola. Un robot dotado con una cizalla se ubicará en lo alto de la chimenea e irá "comiéndose" la estructura a un ritmo de dos o tres metros diarios. En primer lugar, la máquina irá arrancando a pedazos el cilindro interior, de ladrillo refractario, cuyos escombros se irán depositando en el interior del tubo. Posteriormente, también de forma descendente, irá destruyendo el envoltorio exterior, de hormigón.

La chimenea, que en su parte más alta tiene un perímetro de cuatro metros y en la base de nueve metros y un grosor de medio metro de cemento, será uno de los últimos pasos del proceso de desmantelamiento de la central térmica, cuyos trabajos de desmontaje comenzaron a mediados de 2013, según ha explicado un directivo de Iberdrola, que pide no citar los nombres de los responsables de la compañía.

Hasta la fecha, la compañía eléctrica ya ha eliminado el parque de carbón, cuyos terrenos ha revertido a la Autoridad Portuaria de Pasaia, titular de los 34.000 metros cuadrados que ocupa la parcela de la central térmica. Tras el vaciado de aceites y productos químicos de todas las tuberías y tanques del complejo industrial, se ha dado paso al desmontaje de todas las instalaciones -la nave de turbinas, el edificio de servicios y silos, la caldera y el precipitador-, unas tareas que no se han culminado aún completamente.

Vista de la chimenea de la central térmica de Pasaia.
Vista de la chimenea de la central térmica de Pasaia.Javier Hernández

Montañas de cemento y hormigón triturado y unos fardos de chatarra comprimida ocupan ahora parte de los terrenos de la central. Las máquinas trabajan a destajo para el vaciado completo del lugar. "Ya no queda rastro del amianto que había en las tuberías y en las calderas", asegura un responsable de Iberdrola.

Tras el cierre de la central, que ha estado funcionando durante 45 años hasta noviembre de 2012 (270.000 horas de actividad), y la pertinente autorización del Ministerio de Industria para el desmantelamiento de la planta, Iberdrola espera culminar todos los trabajos a finales de 2015: "Se tarde más en desmontar una central que en construir una ciclo combinado nueva", afirma la misma persona. Iberdrola ya ha ejecutado este mismo proceso en Asturias, Castellón, Cartagena, Toledo o Santurtzi.

El último elemento en desaparecer será el más característico de la factoría de Pasaia: su chimenea. Se ha fijado un radio de seguridad de 25 metros alrededor del tubo. Ya se han colocado las grúas que alzarán el robot que realizará el trabajo de ir retirando toda la estructura cilíndrica.

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