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“Hay una nueva hornada de cineastas que son francotiradores”

El programador quiere convertir la cita en punto de encuentro entre directores y público

José Luis Cienfuegos, en el Teatro Alameda de Sevilla. Ampliar foto
José Luis Cienfuegos, en el Teatro Alameda de Sevilla.

Sevilla se prepara para apagar la luz de sala en un maratón fílmico en el que se espera que más de 90.000 espectadores ocupen sus asientos en 430 pases de 210 películas. José Luis Cienfuegos (Avilés, 1964), director del Festival de Cine Europeo de Sevilla (SEFF) desde 2012, siente que esta nueva edición, que se celebrará del 7 al 15 de noviembre, será la que consolide la cita como lugar de encuentro entre los directores y el público. La cita se inaugurará con el estreno de La ignorancia de la sangre, una historia rodada en Sevilla por Manuel Gómez Pereira que está protagonizada por Paz Vega, Juan Diego Botto y Alberto San Juan.

“Este año estamos trabajando para organizar más de 60 encuentros de los directores que vienen a presentar sus películas con los espectadores. Nuestro objetivo es sacarle el mayor partido posible a estas visitas y acercarlos a su público potencial. Queremos derribar la barrera que existe entre los que hacen una película y los que la contemplan”, sentencia este programador, jurado en importantes festivales internacionales, que tiene el rigor profesional como bandera. En la larga lista de los realizadores que pasarán por Sevilla figuran Pedro Costa (Cavalo Dinheiro), Bertrand Bonello (Saint Laurent) o Jessica Hausner (Amour fou).

“Mi obligación es proponer un relato que contenga las claves para que la gente pueda comprender la Europa que nos ha tocado vivir. Una Europa conflictiva, tanto en lo social como en lo político, y eso se refleja de manera muy directa en todas las secciones del SEFF, especialmente en Nuevas Olas No Ficción y en Resistencias”, afirma Cienfuegos, miembro de la Academia de Cine Europeo y director del Festival Internacional de Cine de Gijón desde 1995 a 2011.

Cartel de Curro González para el SEFF 2014. ampliar foto
Cartel de Curro González para el SEFF 2014.

“El cine europeo no le da la espalda a la realidad y, menos aún, el español. Existe una nueva corriente del cine que se produce en nuestro país que yo llamo películas militantes, frente a lo que se hacía antes con historias que parecían vivir de espaldas a la calle”, precisa. El director se refiere a cintas que se proyectarán en la sección de No Ficción como ReMine, el último movimiento obrero, de Marcos Martínez, sobre la lucha obrera de 4.000 mineros españoles y la dura huelga que protagonizaron en 2012; o País de todo a 100, de Pablo Llorca, una historia sobre los desmanes urbanísticos que padece España y la especulación inmobiliaria. También, dentro de esta corriente de realizadores que le plantan cara a la realidad, podrán verse trabajos como Habitar la utopía —en la sección Panorama Andaluz—, de Mariano Agudo, una historia que traduce en imágenes la angustia y la impotencia que generan los desahucios.

Cienfuegos ha afrontado su tercer año en el festival sevillano con el mismo presupuesto que tuvo en 2012: 950.000 euros, pero no por eso se amedrenta. La cita, que organiza el Ayuntamiento de Sevilla con apoyo de otras instituciones, llegó a tener en 2008 un presupuesto de 1.400.000 euros. La cita es la tercera en España en cuanto a las ayudas que recibe del Ministerio de Educación y Cultura, después de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) y del Festival de Sitges.

Para el director del SEFF, que durante toda su trayectoria ha apostado por el cine más radical e inconformista, la barrera entre cine y vídeo arte es “cada vez más estrecha”, prueba de ello es la retrospectiva que podrá verse en Sevilla sobre el director y artista visual austriaco Martin Arnold, un nombre clave en el found footage (película con metraje encontrado) de quien el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) ofrecerá una muestra durante el festival (del 6 al 30 de noviembre).

La cita estrena 20 películas españolas y 25 extranjeras, seis de ellas cortometrajes

Cuando se habla de romper las barreras de los géneros, Cienfuegos hace referencia a la nueva hornada de cineastas. “Son francotiradores que hacen un cine libre. Aun sabiendo que tendrán más dificultades en la difusión, admiten el riesgo. Para eso estamos los programadores, para hacer posible que esos trabajos se proyecten. Son cineastas que se han liberado. No mantienen una estructura puramente narrativa, pero tampoco se trata de documentales al uso”, advierte el responsable del SEFF, que este año estrena 20 películas españolas y 25 extranjeras, seis de ellas cortometrajes.

Ejemplo de esta nueva forma de contar historias es África 815, de Pilar Monsell, una de las cintas que podrá verse en la sección Resistencias y que está construida a partir de textos y fotografías del padre de la directora cuando hacía el servicio militar en el Sáhara en 1964.

El festival, que el año pasado ofreció 193 títulos y tuvo casi 87.000 espectadores, en esta edición cambia de sede. Abandona los cines del casco histórico y vuelve a las salas del centro Nervión Plaza. “Cuando me hice cargo del festival tenía una sola cosa clara y es que en Sevilla no había problemas de público. Entonces funcionó llevar las proyecciones a cines del centro, pero ahora el festival no puede asumir el gasto de digitalización de las salas, un proceso necesario, más el alquiler; porque eso supondría el 20% del presupuesto de todo el SEFF. Por eso hemos elegido volver a Nervión, aunque se han doblado el número de salas, que ahora serán 12, y habrá también sesiones matinales”, explica Cienfuegos, mientras contempla orgulloso el cartel que el artista sevillano Curro González ha creado para esta edición y que está inspirado en Fellini. El Teatro Lope de Vega, donde se celebrará la gala inaugural, el Teatro Alameda y CineZona Sevilla Este (para la sección Europa Junior) albergarán también al SEFF.

Todo está casi listo para que comience el festival sevillano, una de las citas más tardías del año que comenzará cuando todo el sector audiovisual andaluz paladea las mieles del éxito de La isla mínima, la última película del sevillano Alberto Rodríguez. Un thriller que se estrenó el pasado 21 de septiembre y en menos de un mes ha recaudado 3,5 millones de euros. Un filme que demuestra que desde Andalucía también se hace cine competitivo.