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Los fallos en las cámaras del CIE impiden indagar agresiones a internos

Fallos técnicos, poca capacidad de grabación y mala calidad obligan a archivar denuncias

Interior del Centro de Internamiento de Extranjeros de la Zona Franca de Barcelona.
Interior del Centro de Internamiento de Extranjeros de la Zona Franca de Barcelona.

“Un problema técnico del grabador” impidió al juez analizar las imágenes de un episodio trágico ocurrido en el centro de internamiento de extranjeros (CIE) de Barcelona: la muerte de Aramis Manukyan, un interno armenio de 32 años. El juzgado había pedido las imágenes captadas por la cámara de un pasillo del módulo la madrugada del 3 de diciembre. Allí fue donde, según los testigos, un agente agredió a Manukyan antes de que fuera trasladado a la celda de aislamiento, donde se suicidó dos horas después. Pero el Cuerpo Nacional de Policía, que gestiona el CIE, no entregó el material por "un problema no detectable" del sistema de grabación. El juez no pudo comprobar así la versión de los testigos y decidir si la actuación policial incidió en el suceso.

No es la única vez que las cámaras del CIE han fallado en el momento que más se las necesitaba. Así lo denuncia, al menos, la organización de derechos humanos Tanquem els CIEs (Cerremos los CIEs) que ha presentado una queja ante uno de los jueces de Barcelona que supervisan el funcionamiento del centro de la Zona Franca."El sistema de videovigilancia presenta problemas que ponen seriamente en duda su eficacia a la hora de investigar las denuncias por vejaciones, agresiones y malos tratos", recoge el texto elaborado por el abogado Andrés García.

Las deficiencias han obligado a archivar denuncias de agresiones

Además de la investigación sobre la muerte de Manukyan, el escrito recoge otros dos casos polémicos. Uno de ellos ocurrió la tarde del 31 de diciembre de 2013. Coincidiendo con una manifestación que se celebraba a las puertas del CIE, seis internos denunciaron agresiones de agentes antidisturbios de la Policía. Al día siguiente, los abogados de los internos exigieron las grabaciones de las cámaras del pasillo de las celdas, de los accesos a las duchas y del patio.El juzgado tardó unos días en acordar la petición y, para entonces, las imágenes ya no existían.

La queja pone de manifiesto que la grabadora de esas cámaras solo almacena las grabaciones "por un periodo máximo de 13 días". El texto pide al juez de vigilancia que las imágenes se conserven durante, al menos, 30 días. Y lamenta que la dirección del centro no decidiera, por sí misma, conservar las imágenes de unos hechos que "conocían que estaban siendo investigados". El 28 de enero, la policía respondió al juzgado que no podía proporcionar las imágenes porque se habían grabado encima otras. La Fiscalía tuvo que pedir el archivo de la causa y lamentó que no se pudieran recabar las imágenes, "una herramienta imprescindible e insustituible de verificación de lo ocurrido".

Los grabadores tienen poca capacidad y las imágenes, escasa calidad

El tercer caso citado tiene que ver con la escasa calidad de las imágenes. Un joven denunció agresiones por parte de tres agentes. En la sentencia, la juez absolvió de una falta de lesiones a los funcionarios. Admitió que existía una "notoria extralimitación" en la actuación de los agentes, pero añadió que, tras ver el vídeo, no pudo apreciar si se trató de "un simple empujón" o "una patada". El abogado cita, en contraste, la calidad de las imágenes grabadas en las comisarías de los Mossos d'Esquadra, que han permitido llegar hasta el final en otras denuncias.

La queja pide al titular del juzgado de instrucción número 30 de Barcelona que tome medidas para "garantizar la custodia, almacenamiento y traslado al juzgado" de las imágenes necesarias en una causa penal. El texto pide que sean los Mossos d'Esquadra quienes se encarguen de esa custodia (para "garantizar la independencia de la investigación") y solicita, además, que se instalen cámaras de vigilancia en lugares del CIE donde ahora no existen.

Según un informe de la Delegación de Telecomunicación del Cuerpo Nacional de Policía, el sistema del CIE consta de 39 cámaras en color. Dos de ellas -dotadas de visión angular y nocturna- están en salas de aislamiento. El resto, en el perímetro exterior, los patios y las dependencias interiores. Las cámaras se controlan desde una sala con ocho monitores y están conectadas a “tres grabadores digitales”, donde permanecen “temporalmente”.