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El fiscal pide nueve años por coacción y falsificación para el ‘violador del estilete’

El acusado asaltó a una mujer en Pol tras salir de la cárcel en aplicación de la doctrina Parot

“La calificación jurídica de la fiscalía es extremadamente severa. Se ha empleado toda la severidad por su conducta naturalísticamente representada”.  Así justificó el fiscal jefe de Lugo, Juan José Begué, en sus conclusiones definitivas, la petición de nueve años de prisión para el conocido como violador del estilete, tras el asalto a una mujer en la ciudad de Lugo, el pasado 9 de abril. Seis años es lo que requiere la fiscalía por el delito de coacciones y tres por falsedad en documento mercantil, al atribuirle la adulteración del billete del autobús de Lugo a Pol, municipio donde residía con sus padres. El abogado, Marco Candal, solicitó la libre absolución por no hallar pruebas de cargo para Félix Anido Vidal.

Anido Vidal, que volvía a sentarse en el banquillo de los acusados en la Audiencia Provincial de Lugo, había salido en diciembre de la cárcel de Villabona, en Asturias, tras la anulación de la conocida como doctrina Parot. Estaba condenado a 70 años por varias violaciones, dos de ellas, cometidas en Lugo en 1987. Penó por estos delitos durante treinta años.

Desaliñado, con barba de varios días y la mirada torva, Anido llegó en un furgón de la Guardia Civil desde la prisión de Bonxe, adonde fue trasladado de nuevo tras la vista, y allí en la entrada de la Audiencia Provincial, en la Plaza de Avilés, se topó con varios pasquines en el suelo donde se podía leer, “te vigilamos, no te olvidamos” o “queremos caparte”. Poco después de las 10,30 se iniciaba el juicio, en el que se le acusa de intentar acceder a la vivienda de una mujer en la calle Eirín de Lugo y de taparle la boca y ponerle un objeto en la sien. La presencia del hijo disuadió al supuesto asaltante.

 Anido admitió durante la vista que desde diciembre había bajado a Lugo “cinco o seis veces”, para  renovar el DNI y para hacer gestiones con la oficina de empleo.Ese 9 de abril viajó por la mañana, en el bus de línea, para cobrar la prestación por desempleo. Aseguró que cogió el autobús de vuelta sobre la una y cuarto de la tarde.No supo responder al fiscal cuando le espetó que el rastreador del móvil lo sitúa en Pol a las 3 y 22 minutos, pese a que el billete picado se correspondía con el servicio de la una y cuarto.

La víctima identificó en el juicio a Anido como la persona que la atacó ese día, entre las dos y las dos y cuarto de la tarde.Relató que entró con ella en el portal, y ya en su piso interpuso una pierna con la puerta y durante “cinco minutos” estuvieron forcejeando, mientras le tapaba la boca y la trataba de amedrentar con un objeto en la sien. Ni una palabra salió de la boca del asaltante, ni cuando se puso a chillar y a pedir auxilio. En ese momento salía del baño el hijo de la mujer, que amilanó al agresor y provocó su huida, según el relato de la mujer, luego corroborado por su hijo.Varios policías prestaron también declaración, así como un vecino que es guardia civil retirado, quien precisó que Anido Vidal pasó por delante de su domicilio, en la parroquia de San Martín de Ferreiros, sobre las cuatro de la tarde de ese mismo día.

Luego de tres horas, en las conclusiones definitivas el fiscal mantuvo la petición de seis años por coacciones y tres por falsificación en el billete de bus. Juan José Begué admitió que se ha ido a la “máxima extensión que permite la ley”, atendiendo a “la pauta que utilizó durante muchas agresiones, asaltar a las mujeres a la puerta de sus domicilios e introducirse en la casa” donde perpetraba sus agresiones. El abogado Marco Candal pidió la libre absolución de su patrocinado, al tiempo que exponía que le parecía “desorbitada” la petición de pena por parte de la acusación pública, no había acusación particular. “Aquí se trata de juzgar unos hechos, no la historia de su vida anterior”, objetó el letrado ante el tribunal.