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análisis

Alcaldes lenguaraces y consejero bombero

Parece un título ocurrente pero no lo es. Se trata de un título apropiado que, en todo caso, requiere una explicación, pero dicha explicación ha de hacerse desde el lado más humano de la noticia.

Sí, se trata de dos alcaldes lenguaraces y deslenguados, el de Sestao y el de Vitoria, que tirando del más barato populismo se empeñaron en repetir con gran ostentación lo que desde la ignorancia más supina dicen algunos ciudadanos en la calle. Éstos dicen una frase que sirve para casi todo: "primero los de casa y luego los de fuera". Y aplican la frase a todos los servicios y disciplinas posibles: educación, sanidad, ayudas sociales, e incluso puestos de trabajo, si se llegaran a crear. Como dando a entender que "los de fuera" han venido a invadir a "los de casa" y a privarles de su bienestar. Pocos enfatizan que nuestros viejitos y nuestros bebés han sido puestos a su cuidado pagándoles salarios mucho más baratos que los normales y, la gran mayoría, abonados en dinero negro. Pero llegadas las vacas flacas, sobran los inmigrantes porque acuden en demanda de ayudas sociales, que solo reciben si cumplen las mismas, —¡ojo, las mismas!—, condiciones que los nativos, que los vascos de pura cepa.

Bueno, pues el alcalde de Sestao dijo hace bien poco en relación con los inmigrantes arremolinados en sus calles que "la mierda ya no viene a Sestao; si no, la echo yo… a base de hostias, claro". Para rubricar el dicho negó a varios inmigrantes el empadronamiento. Poco después han sido publicadas las palabras del alcalde de Vitoria que ha acusado a los magrebíes de venir a Euskadi a coger les ayudas sociales. Eso sí, advirtió que para tratar de ese asunto "hay que ser claro y no políticamente correcto". De modo que Maroto guarda la corrección para cuando sus expresiones no son claras. Quizás ocurre que nunca es claro al hablar, menos en esta ocasión en que sabe que hablar mal de los magrebíes, de los inmigrantes, la acerca a muchos vecinos (y votantes) que no han reflexionado sobre el asunto.

Se trata de dos alcaldes lenguaraces y deslenguados, que son dos condiciones que se complementan, que no han comprendido bien cuál ha de ser la función de un servidor público que, además de presidir una institución pública, ha de ser considerado el portador de una ideología social y política. Peor aún, empeñados en instrumentalizar su poder, lo que buscan es no perderlo nunca, para ello dejan de lado esa otra función de cualquier servidor público que es la formación en valores de las personas a las que gobierna y administra, que no tiene nada que ver con los adoctrinamientos. Deberían ambos alcaldes leer el importante artículo publicado en este mismo periódico que, entre otros, resalta estos datos: que el fraude en la RGI (Renta de Garantía de Ingresos) solo llegó al 1,16% en un ejercicio; y que el 57% de los que reciben la RGI son vascos; y que la principal razón por la que llegan a Euskadi los magrebíes es la búsqueda de trabajo; y que el número de autóctonos que reciben ayudas ha aumentado con la crisis.

Frente al desatamiento de las lenguas de los alcaldes ha de surgir alguna voz cuerda que contrarreste el socialismo rampante. Pero en muy raras ocasiones surge la voz crítica procedente de la misma formación política. Menos mal que al frente de la consejería que ha de controlar la RGI y demás ayudas sociales suelen estar personas concienciadas a las que, desgraciadamente, les suele tocar hacer de bomberos para apagar los fuegos encendidos por los lenguaraces desaprensivos… Y no me duelen prendas para subrayar la condición del consejero Aburto como hombre con vocación social y responsabilidad bien fundamentada. Sin duda, aparte de más cosas, será también un buen consejero bombero.