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Las pymes pierden peso en la economía catalana

2012 fue el año en el que más pequeñas y medianas empresas desaparecieron

La destrucción de pequeñas y medianas empresas en Cataluña se recrudeció en 2012, cuando 23.219 echaron el cierre. Es la mayor reducción desde 2007, cuando el número de pymes empezó a caer. Desde entonces, el mercado autonómico ha perdido más de 60.000, según el anuario presentado este martes por la patronal Pimec y Banco Sabadell.

La presencia de las pymes en el tejido empresarial catalán durante estos años se ha mantenido estable, ya que continúan representando el 99,8% de las empresas. Sin embargo, su peso en el empleo ha caído: hace siete años daba trabajo a más de dos millones de personas frente a los 1.647.936 empleados que tenía en 2012. Su valor añadido bruto (VAB) —que mide la riqueza que generan las empresas— también se redujo y se situó en 91.823 millones de euros, un 1,7% menos que el ejercicio anterior. Representa el 51,9% del VAB autonómico.

El presidente de Pimec, Josep González, ha vaticinado que los datos de 2013 también serán negativos, pero ha considerado que este año será "el de inflexión" y que el sector se recuperará. "La crisis ha afectado más a las pymes que a las grandes empresas porque hizo que la actividad cayera y trajo problemas para encontrar financiación. Hemos de esperar que esto último se arregle con los 400.000 millones de euros que inyectará el Banco Central Europeo a la banca", ha asegurado González, que fue reelegido el mes pasado para dirigir la patronal durante los siguientes cuatro años.

Crece la exportación

El porcentaje de pymes que exportan creció un 0,8% en 2012 con respecto al ejercicio anterior. El sector de la industria es el que más recurre al comercio exterior: una de cada cuatro empresas tienen clientes extranjeros. Entre estas, las que se dedican a la industria química y al material de transportes lideran la lista de exportadores.

Los datos de Pimec indican que las pymes que exportan tienen el triple de empleados que las que no lo hacen, cuentan con ingresos de explotación seis veces superiores y mejores rendimientos económicos y financieros.