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Flan Royal

Con la frase '¡España, mañana, será republicana!' vuelve la moda retro y, como complemento, la monarquía 'vintage'

¡España, mañana, será republicana! Tócala, otra vez, Sam. ¡España, mañana, será republicana! Cuando el otro día las masas populares tomaban las plazas mayores animadas de fervor republicano coreando algunas consignas que mi memoria juraría haber visto partir con la nave de olvido, me sobrevino un ataque de bipolaridad emocional. Mientras la mitad de mi corazón se ponía más contento que unas pascuas y lleno de alegría que proclamaría a los cuatros vientos Marisol, la otra mitad, se sumergía en un estado de nostalgia al baño maría. Y en esas estamos, con boleto de añoranza de ida y de vuelta.

Más allá de mis simpatías republicanas, las monárquicas las reservo para El Rey León y el programa Reina por un día que cada domingo se emitía desde el centro de TVE en Barcelona, este regreso al pasado- rebobino otra vez, España, mañana, será republicana- me ha suministrado unas dosis inesperadas de tonificación primaveral, Plan Ponds belleza en siete días o Misión Me siento rejuvenecer como el que debe sentir Isabel Preysler cada vez que sale de una operación de cirugía estética con las arrugas recién planchadas y vueltas del revés.

Un entusiasmo republicano, el mío, si se quiere de gusto naíf y con efecto placebo pero que a la vista de la reacción- más que virulenta- de los medios conservadores y sus comisarios aquí en la tierra como en el cielo , parecería que se habían instalado las primeras guillotinas en la Plaza del Sol dispuestas a realizar los ajustes pertinentes. Solo faltaban los sans-culottes animando al corte y decapitación a la carta mientras brindaban con unas garrafas de calimocho en la plaza mayor. Ya puestos, hasta me imaginaba a Marianita Pineda en el balcón municipal apuntando con un kalashnikov a Esperanza Aguirre y Ana Botella mientras estas le daban con frenesí de costurera a la aguja confeccionando un patchwork con los colores de la bandera republicana. Ay Carmela, ay Carmela, rumba, la rumba, la rumba, la.

Como colaboradores del flan royal y el almíbar monárquico de estos días hay que hacer notar ese brote de felipismo que se ha despertado en un sector de la progresía intelectual española alabando las virtudes del nuevo mandatario desde su más tierna edad que se suele decir. Solo he echado en falta en el cuadro de honor de las bondades reales alguna mención a las habilidades del nuevo rey a la hora de hacer versos con rima consonante, jugar al scrabble o cocinar los spaghettis al pesto, esos que tanto le gustan a la hija de Isabel Pantoja, Chabelita, como declaraba en un programa de la cadena Tele 5. A la familia Pantoja, madre y vástagos, un dia de estos les deberían dar la medalla al mérito en el trabajo, por lo bien que saben ganarse la vida sin necesidad de ningún título universitario ni la FP profesional.

Quiero recordar cuando escuché por primera vez - ¡ Ay! otra vez, habla memoria, habla- aquel “España, mañana será republicana”, si fue durante un mitin de Federica Montseny en la Plaza de Toros, que dicho sea de paso, la dirigente anarquista parecía un extraterrestre que acabara de aterrizar en el coso taurino de la calle Xàtiva directamente desde la cara oculta de la luna .O quizás fue en uno de los primeros actos del PSOE a cara descubierta, cuando los herederos de Pablo Iglesias se imaginaban el Paraíso terrenal empapelado en forma de arco iris tricolor. Ahora ya sabemos que se lo imaginan en gotelé y con el rostro moteado de Felipe VI en colores pop.

Regreso al pasado y vuelvo a escuchar la frase, España, mañana será republicana, que vistió algunos de los momentos de mi juventud alegre y alocada junto con los discos de Supertramp y la revista Ajoblanco. Las sesiones de la Filmoteca en el Xerea y los Cursos Carles Salvador. Ahora que hasta por volver, se anuncia una nueva edición del Canet Rock, nuestro Woodstock autóctono, ya me veo por el retrovisor con el saco de dormir y aquella camiseta con la cara de Mickey Mouse camino del Pla d’En Sala. Pero como diría el poeta, nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos y lo que ayer se llamaba retro, ahora le dicen vintage. ¡España, mañana, será republicana! Vuelve la moda retro. Como complemento, la monarquía vintage.