Los alcaldes baltaristas cierran filas con su patrón al declarar en el juicio

Los regidores estifican que fueron ellos los que pidieron los enchufes al expresidente de la Diputación

Baltar abandona el juzgado con el exalcalde de Celanova detrás.
Baltar abandona el juzgado con el exalcalde de Celanova detrás.NACHO GÓMEZ

Los pilares sobre los que se levantó el baltarismo están intactos. Los alcaldes del expresidente del PP y de la Diputación de Ourense, José Luis Baltar, hicieron hoy un ejercicio público de lealtad y cerraron filas en sede judicial en torno a su expatrón. Uno tras otro se echaron sobre sus hombros la responsabilidad de las contrataciones del personal que el exbarón repartió, sin publicitar, entre buena parte de las alcaldías ourensanas, además de en la Diputación, entre enero y abril de 2010, en el entorno del congreso del PP que ganó su hijo. Todos insistieron, incluso utilizando los mismos términos, en que fueron ellos quienes le pidieron insistentemente al expresidente que les enviara personal. No pudieron documentar esas peticiones y justificaron que lo hicieron de palabra —muchos de ellos teniendo que pedir vez para ser recibidos en la institución— “pensando que así era más rápido”.

“Es un hombre solidario”, lo definió el regidor del municipio de Baltar, José Antonio Feijóo, para explicar las razones por las que el expresidente le envió el personal que, aseguró, él le había pedido. “Sabía socorrer”, insistió el mismo alcalde intentando dejar claro que Baltar no hizo más que atender sus demandas. “Siempre nos sacaba de los apuros”, apuntó el de Viana do Bolo, Edesio Yáñez, explicando que haberlo hecho por escrito “sería una pérdida de tiempo”, aun cuando precisó que él se entrevistó “varias veces” con Baltar, viajando desde Viana hasta Ourense —más de una hora de trayecto— para cerrar este asunto.

“La Diputación tiene la obligación de ayudar a los Ayuntamientos”, expuso rotundo el exalcalde de Celanova Antonio Mouriño para insistir en que su “amigo y exjefe” no hizo más que cumplir con la misión institucional de asistir a los municipios, aunque fuera sin cumplir la norma que le obligaba a convocar concurso público y decidiendo él mismo los nombres de los elegidos para los empleos. El expresidente acabó enviando a Celanova dos agentes de desarrollo local cuando en realidad lo que el entonces alcalde había pedido eran guías turísticos. “Yo lo que necesitaba era cubrir unas plazas”, zanjó el asunto Mouriño ante las repreguntas del fiscal, matizando que en realidad los agentes de desarrollo “son polivalentes” y pueden hacer de guías turísticos.

Pese al intento de defensa cerrada de su expatrón, todos y cada uno de los alcaldes reconocieron, contestando a preguntas del letrado del PSOE, José Arcos, que ellos jamás habían contratado a nadie en sus Ayuntamientos sin hacer una convocatoria pública. “No, no; yo cumplo la normativa”, fueron diciendo uno tras otro.

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