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OPINIÓN

Susana y la República

La presidenta Díaz tendrá problemas con sus bases y su socio en el Gobierno, que quieren un referéndum sobre la Monarquía

Si el rey Juan Carlos hubiera abdicado hace 10 años, Susana Díaz habría salido a la calle a pedir un referéndum sobre la Monarquía.

En 2004 era secretaria de Organización de las Juventudes Socialistas de Andalucía, y es muy probable que entonces los jóvenes lobos del socialismo se declararan abiertamente republicanos, como han hecho ahora. Lo llevan en su programa.

Pero los años no pasan en balde. Tras anunciar el martes en la Cadena SER su renuncia a competir por la secretaría general del PSOE, Aimar Bretos quiso conocer la posición de la presidenta sobre la ley de abdicación aprobada ayer en el Congreso y la petición de algunos de sus compañeros de partido de un referéndum sobre la Monarquía.

Díaz afirmó que nadie la hará salirse de la Constitución. “Pero usted tiene profundas raíces republicanas”, le recordó el periodista. A lo que replicó la presidenta: “Eso no tiene nada que ver con mi defensa a ultranza de la Constitución y el Estado de derecho”. “Porque”, añadió, “este país necesita estabilidad”.

En estos últimos 10 años han cambiado mucho las cosas para Díaz. Su carrera política ha ido en meteórico ascenso. Hoy es presidenta de la comunidad más poblada del país, secretaria general de los socialistas andaluces y referente nacional de su partido. Una persona con mucho poder. Y es sabido que el ejercicio del poder produce ajustes en los viejos ideales juveniles. A eso le llaman pragmatismo y sentido de Estado.

El relevo en palacio ha reverdecido la vieja aspiración republicana de la ciudadanía. Según la última encuesta de Metroscopia para este periódico, más de una tercera parte prefiere la República: el 36% (un 43% entre los votantes socialistas) frente al 49% que apoyaría una monarquía. Dos terceras partes de esos votantes quieren un referéndum. Por ello, tanto Díaz como quien resulte elegido como nuevo secretario general del PSOE tendrán un serio problema con sus bases.

La presidenta deberá lidiar también con su socio en el Gobierno. Izquierda Unida ha visto en la abdicación de Juan Carlos una oportunidad de oro para ondear su republicanismo. En el Congreso y en el Parlamento andaluz han planteado la necesidad del referéndum. El 67% de los españoles (28 millones) no votó la Constitución de 1978. “Hay que abrir un proceso constituyente con participación popular”, sentencia el vicepresidente de la Junta Diego Valderas.

La explosión de Podemos y el crecimiento de IU son un serio aviso para el PSOE, que se desangra por su flanco izquierdo. La fuga de votos podría continuar, también en Andalucía. El pragmatismo y el sentido de Estado casan a veces mal con el alma republicana de un partido centenario. Seguro que Díaz recuerda ese sentimiento de sus años mozos en las juventudes socialistas.

@JRomanOrozco