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Bancos de alimentos sin vacaciones

Las entidades lanzan campañas de recaudación en el verano para evitar la malnutrición infantil

Campaña realizada por Banc dels Aliments la semana pasada en Barcelona. Ampliar foto
Campaña realizada por Banc dels Aliments la semana pasada en Barcelona.

Recoger 350.000 kilos de alimentos en junio y julio, especialmente de productos no perecederos, leche, aceite... Esta es la meta que el Banc dels Aliments de Catalunya se ha puesto para poder afrontar con las estanterías llenas la temporada estival. Las donaciones históricamente descienden en el verano, pero la necesidad no se va de vacaciones. Muchas ONG, bancos de barrio y otras entidades que reciben productos del Banc han tenido que cambiar sus calendarios y ahora se ven obligados a no cerrar sus puertas en verano para poner su grano de arena en la lucha contra el hambre. La Cruz Roja también ha lanzado una campaña —Aliança Humanitària per a l'Alimentació Infantil— que busca recaudar un millón de euros este año para dedicarlos a los más pequeños.

En Cataluña, según cifras del Departamento de Bienestar Social, hay un millar de entidades sociales que redistribuyen alimentos provenientes de excedentes industriales, fondos europeos, donaciones particulares o subvenciones de las Administraciones. Actualmente, el 20% de población catalana vive en riesgo de pobreza y en el verano los menores, los más frágiles, quedan fuera del cobijo de las becas comedor que se ofrecen en el entorno escolar y se han convertido en el mayor apoyo para evitar problemas de malnutrición. En seis años, el Banc de Aliments ha pasado de atender a una población de 110.000 personas en las cuatro provincias catalanas a llegar a más de 250.000.

Unas 1.600 familias en Girona acuden al Centro de Distribución de Alimentos (CDA) para recibir lotes de alimentos. Este verano, de manera extraordinaria se les dará un complemento especial de carne o pescado diario, informa Marta Rodríguez. Algo similar ocurre en Reus, donde el programa Ningún niño sin un plato en la mesa redirige las situaciones más complicadas y agravadas por la falta de las becas comedor a la red de distribución de alimentos del Baix Camp, que coordina a unas 16 entidades. Además hay un programa de aprovechamiento de comida fresca, informa Mercè Pérez.

En seis años la entidad ha pasado de atender 100.000 personas a 250.000

Durante la salida del puente, el Banc dels Aliments realizó su primera gran campaña dentro del programa La fam no fa vacances. Una conocida empresa de productos lácteos tomó la estación de Sants de Barcelona durante dos días e invitó a los viajeros a pesar sus equipajes para después donar el equivalente en yogures. En total se recaudaron casi 128.000 unidades. El año pasado, la ONG logró recaudar un total de 300 toneladas de comida, mediante unas 600 actividades.

Aunque hay otras actuaciones singulares, el llamamiento del Banc es a realizar pequeños grandes gestos. Estos dos meses, esperan que los clubes deportivos, entidades culturales y las asociaciones de las cuatro provincias incluyan dentro de sus actividades veraniegas un componente solidario, como por ejemplo, donar alimentos para poder disfrutar de los eventos que realicen. “No se trata de que siempre estemos pidiendo, es que en el verano la situación es delicada”, enfatiza una portavoz del Banc dels Aliments.

Un plato lleno para los más pequeños es lo que más preocupa. De ahí que las latas de conservas y los alimentos como la leche en polvo, las papillas y los purés sean algunos de los productos más recomendados para donar. El año pasado, la Cruz Roja continuó con sus programas de alimentación durante el verano, atendiendo a 940 niños en julio. El alud de peticiones, sin embargo, hizo que en agosto se extendiera la cobertura y se llegara a 140 más, a los que se les entregó una tarjeta prepago con 109 euros para comprar alimentos. En total, en los dos últimos años, la ONG tenido que doblar el abasto de sus programas de alimentación infantil.

En mayo, la Cruz Roja presentó su programa Aliança Humanitària per a l’Alimentació Infantil, que busca recaudar un millón de euros en este 2014 para dedicarlo exclusivamente a la alimentación de los más pequeños. El enfoque de la campaña de la entidad es bastante pedagógico: Según su página web, calcula que con una donación de 500 euros puede dar productos frescos a 26 niños por una semana. O con una de 75 euros, una tarjeta prepago mensual de alimentos para un niño. Hasta el momento se han recaudado 54.000 euros. El reloj y el hambre no esperan.