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Vives sabía que el dinero de la marina de lujo viene de paraísos fiscales

El edil dice que la operación del Port Vell está avalada por gabinetes jurídicos

Antoni Vives.
Antoni Vives.

El tercer teniente de alcalde de Barcelona y vicepresidente del Puerto de Barcelona, Antoni Vives, sabía que el dinero con el que Salamanca Group compró la concesión de la marina del Port Vell y se están pagando las obras para convertirla en un puerto para megayates proviene de empresas radicadas en paraísos fiscales. El concejal de CiU compareció ayer en una comisión extraordinaria del Ayuntamiento, solicitada por Iniciativa, el PSC y PP, y donde se pedía conocer los detalles sobre el proyecto. Vives se defendió diciendo que la operación contaba con el visto bueno de Puertos del Estado y de los gabinetes jurídicos pertinentes.

En el último pleno del Consistorio, hace 20 días, Vives llamó Mortadelo a Ricard Gomà (ICV-EUiA) por preguntar si la Oficina Antifraude investigaba el dinero del proyecto procedente de paraísos fiscales, como se acabó confirmando. Lo cierto es que el teniente de alcalde presentó ayer los grupos una serie de documentación donde dejaba en manifiesto que el Puerto tenía conocimiento del entramado de sociedades de Salamanca, con compañías con sedes en Chipre, Islas Vírgenes e Islas Cayman.Vives reprochó a los socialistas que en 2010 permitieran que empresas con relaciones con paraísos fiscales compraran deuda de la Generalitat.

Los grupos habían pedido inicialmente la comparecencia del actual presidente del Puerto, Sixte Cambra, y del anterior, Jordi Valls. Sin embargo, no estaban obligados a asistir. El PP, en su intervención, puso el énfasis sobre uno de los documentos entregados por Vives, fechado en diciembre del año pasado. En él, el Puerto autoriza la transmisión de la concesión de la empresa de Marina Port Vell por un cambio accionarial. Las acciones pasan de Salamanca Nine Limited a Salamanca Fourteen. El documento, firmado por la Subdirecció General de Explotación y Planificación Portuaria, incluye un gráfico del holding de empresas de Salamanca. “Ahí se dice claramente que las empresas están en territorios que podrían herir alguna suspicacia”, aseguró el concejal popular Eduardo Bolaños.

El gobierno de Xavier Trias contó con el apoyo del PP para tirar adelante el plan urbanístico de la marina de lujo, por lo cual el enfrentamiento entre ambos partidos es incómodo para ambos grupos. Vives, de hecho, le recordó a Bolaños que varios altos cargos del Puerto son miembros del PP. Bolaños también preguntó a Vives si había enviado esta documentación a Antifraude, algo que el teniente de alcalde evitó responder. “Si aquí hay un delito fiscal que venga la Guardia Civil”, terció la concejal socialista Assumpta Escarp.

“He hablado de cuestiones de las que no tenía que tener conocimeto porque ocurrieron antes de que yo llegara”, aseguró Vives, refiriéndose a que la transmisión de la concesión a Salamanca Group se hizo en 2010, cuando los socialistas gobernaban en el Ayuntamiento y Valls presidía el Puerto.

Desde Iniciativa, la edil Janet Sanz fue más dura. Una vez más, reprocho a Vives su papel activo en impulsar el proyecto de Salamanca y la promoción que hizo de él en eventos náuticos. “Usted no tiene la obligación legal de responder sobre Salamanca, pero tiene la obligación ética de hacerse estas preguntas o buscar respuestas, como reprensentante de la ciudad ante el Puerto”, sentenció

"Queremos saber qué pasa en el Puerto"

La reflexión sobre la relación entre el Port y la ciudad no es nueva. Ayer, en la comisión sobre la marina de lujo, se escuchó un viejo clamor. “Queremos saber qué pasa en el Puerto”, pidió el edil del PP Eduardo Bolaños.

La Autoridad Portuaria es un órgano donde participan el Estado, la Generalitat, los ayuntamientos de Barcelona y el Prat del Llobregat, la Cámara de Comercio... El ámbito más cercano al centro, conocido como Puerto Ciudad tiene una gestión compartida. El Consistorio tiene la última palabra en las gestiones urbanísticas, pero es el Puerto el que promueve las iniciativas.

Cuando los socialistas estaban en el poder, el Maremagnum y el hotel W levantaron ampolla. Ahora ocurre lo mismo con los puertos deportivos. Cambian las sillas, pero las quejas sobre la opacidad siguen.

No son tiempos para el debate sereno sobre el encaje de ambas realidad. Desde Iniciativa creen que “los intereses del Puerto son contradictorios con los de la ciudad”. “Estamos transformando la ciudad y no saben cómo pararlo”, le espetó Vives a Ricard Gomà (ICV) en el pasado pleno. Varias manifestaciones vecinales se han opuesto a estas transformaciones, sin mucho éxito. La sensación es que el Puerto es un muro infranqueable.

“En la relación con el Puerto, la ciudad siempre pierde”, aseveró ayer Jordi Portabella (ERC). Todos los grupos pidieron a Vives que haga informes periódicos sobre qué pasa en el Puerto. “A veces parece más el puerto del Estado que el de Barcelona”, apuntó Assumpta Escarp (PSC).