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Los partidos llegan hasta el final entre acusaciones y mensajes enfrentados

El ‘caso Bergara’ flota en el ambiente y el PNV se ve víctima de un “complot”

Ramón Jáuregui, a la derecha, con otros participantes en el acto de cierre de campaña del PSE-EE en Vitoria.
Ramón Jáuregui, a la derecha, con otros participantes en el acto de cierre de campaña del PSE-EE en Vitoria.

La campaña electoral del 25-M en el País Vasco se ha ensuciado al borde de la despedida. El coletazo indirecto de las acusaciones contra el PP por el machismo equivocado de su candidato Miguel Arias Cañete se transformó en un inesperado rescate por parte de Carlos Iturgaiz de una sentencia de 1992 contra el socialista Jesús Egiguren por malos tratos. Incluso Esteban González Pons lo revivió este viernes aunque con escaso éxito como ocurrió, incluso, entre los propios populares vascos. Era, no obstante, la antesala del auténtico estruendo político provocado por el alcalde nacionalista de Sestao (Bizkaia), Josu Bergara, al calificar de “mierdas” a unas familias de inmigrantes y que le han supuesto una interminable catarata de críticas.

En este contexto enrarecido se ha despedido este viernes una campaña que no ha despertado pasiones y que alienta los fundados temores de una más que previsible alta abstención, en línea, no obstante, con la registrada —58,7%— en los comicios europeos anteriores, en 2009. Este evidente desapego apenas se ha alterado con el cruce de acusaciones entre partidos que se ha mantenido inalterable con las posiciones ideológicas enfrentadas sobre el debate nacionalista y el derecho a decidir y que ha confluido en las reacciones de reconocida unanimidad contra comportamientos particulares de representantes de partidos como ha ocurrido con Egiguren y Bergara.

Incluso, la difusión a dos días del final de la campaña de la grabación que advierte del inquietante golpe de racismo del alcalde nacionalista de Sestao ha alimentado en el PNV la sospecha de que responde a una campaña interesada de algunos de sus rivales. Ningún partido de la oposición quiso  desaprovechar este viernes la oportunidad de ahondar en la profunda herida abierta por las amenazas de Bergara a los inmigrantes en su particular lucha por erradicar la delincuencia que galopa de manera creciente por una localidad como Sestao, acuciada por las cifras del paro (28%) y en medio de una complicada realidad económica y social en la Margen Izquierda.

De hecho, los socialistas ya aprovecharon el mitin de este jueves en Barakaldo para denunciar que no querían “una Europa racista como la del alcalde de Sestao” y este viernes su candidato Ramón Jáuregui consideró “indecentes” las palabras de Bergara.

Por su parte la portavoz de EH Bildu, Maribi Ugarteburu, criticó al PNV por “arropar” el discurso “xenófobo” del alcalde de Sestao, así como una práctica política “ultraderechista semejante al PP o a Le Pen”. A su vez, el PP se alarmó por la repercusión negativa que suponen para la imagen de esta localidad. UPyD dio un paso más al instar al lehendakari, Iñigo Urkullu, a tomar "medidas".

Ante semejante escenario tan adverso, era previsible la reacción del PNV, irritado por las consecuencias de este escándalo y el procedimiento urdido para su difusión. Andoni Ortuzar, presidente jeltzale, no eludió tan vidrioso asunto en la despedida de la campaña. Tras reconocer que se asiste a “un error grave que no debía haberse producido”, desplegó una contundente acusación al asegurar que el denominado caso Bergara ha sido “manipulado” y que responde a un “complot” porque “impedir un PNV fuerte es una cuestión de Estado”, proclamó entre los aplausos de los casi 5.000 asistentes que llenaban el pabellón de La Casilla.

López e Iturgaiz advierten del riesgo de exclusión de los nacionalismos

Ortuzar habló de “juego sucio” contra el PNV, al que definió como un partido abierto y plural, pero que se ve envuelto en una polémica que la están “retorciendo hasta la extenuación, manipulando y preparado un complot a conciencia”. El máximo responsable del EBB aseguró: “Lo tenían todo planeado, veían que estamos fuertes, que tenemos proyecto, que somos la única luz en la oscuridad y han intentado apagarnos. Impedir un PNV fuerte es una cuestión de Estado”, remarcó.

Ante la posible incidencia de este escándalo político, que ha traspasado los límites del País Vasco por la sensibilidad que provoca la inmigración, Ortuzar reconoció que en el PNV están “dolidos por la bajeza, pero vivos” y en esta línea advirtió de que “si alguien pretendía apagarnos, nos ha encendido más”.

Más allá de la comprensible reacción al supuesto desgaste que ocasiona Bergara, el PNV mantuvo la alta tensión del mensaje soberanista que ha destilado el gran parte de la campaña. Además, el papel le correspondió anoche al propio lehendakari quien llamó a los simpatizantes y votantes del PNV a emprender mañana, día de las votaciones, el camino hacia el “pleno reconocimiento de la nación vasca en Europa”. Según dijo Urkullu, votar a la candidata Izaskun Bilbao es “construir juntos una Euskadi Nación Europea” y le instó a que defienda el programa del partido en defensa de la economía real y la cohesión social. “El camino es encajar nuestro autogobierno en el panorama institucional europeo”, destacó.

Los nacionalistas planta cara así al discurso permanente de EH Bildu en favor de la soberanía de Euskadi y de su incorporación como miembro de la Unión Europea. Conscientes de esta pugna electoral, la coalición abertzale dispuso ayer de un revulsivo para apuntalar sus aspiraciones que se basan en la conquista de un escaño sin el refuerzo de los votos de ERC. Y lo encontraron en el apoyo del secretario general de Sortu, Arnaldo Otegi, quien pidió el voto para el candidato de EH Bildu al Parlamento europeo, Josu Juaristi, “por su profundo conocimiento de la realidad europea y por su compromiso con la creación del Estado vasco”. Este mensaje fue colgado en la página web que lleva el nombre del líder de la antigua Batasuna, encarcelado en la prisión de Logroño, donde cumple una condena de seis años y medio de prisión por el caso Bateragune.

Frente a esta apuesta soberanista se colocaron, una vez más, Patxi López y Carlos Iturgaiz. El ex lehendakari lo dijo en Pamplona, donde advirtió del riesgo de exclusión que suponen los nacionalismos, al tiempo que se solidarizó con los socialistas navarros por la fallida moción de censura contra Yolanda Barcina. Para el eurodiputado del PP, urge “frenar” al nacionalismo porque, según dijo ayer en el cierre de campaña en Bilbao, “quieren destruir nuestra nación, España, y quieren sacarnos a los vascos de Europa”. Ante estos reiterados argumentos, solo Bergara se ha salido del guión.