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Garoña compromete al PP tras el rechazo del Gobierno y otros partidos

Erkoreka advierte de la “obsolescencia” de la central nuclear de Burgos

En el País Vasco, el PP se ha encontrado con un inesperado contratiempo electoral cuando todavía no ha digerido los efectos colaterales de las palabras de su candidato Miguel Arias Cañete sobre la inteligencia de la mujer. A cinco días del 25-M, el anuncio de la más que probable reapertura de la central nuclear de Garoña, ubicada en suelo burgalés pero de reconocida implicación en el territorio de Álava, compromete la posición electoral de los populares.

Además, para escenificar esta soledad del PP vasco al acatar por disciplina la voluntad del Gobierno de Mariano Rajoy y con la conocida excepción del alcalde de Vitoria, Javier Maroto, el resto de los partidos no han desaprovechado la ocasión para compartir sus críticas hacia el giro experimentado en el futuro de esta instalación nuclear. A este rechazo se ha unido este martes el Gobierno vasco, inquieto por las condiciones de seguridad de Garoña.

Esta polémica abierta se localiza preferentemente en un territorio como el alavés de indudable trascendencia para la suerte electoral del PP vasco, convertido desde hace legislaturas en su auténtico granero de votos y donde mantiene el gobierno de Diputación y el del Ayuntamiento de Vitoria.

El portavoz del Ejecutivo nacionalista, Josu Erkoreka, ha considerado que esta central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) “ha cumplido ya su vida útil” y debe continuar cerrada por razones “de seguridad y de obsolescencia”. Pero Erkoreka apeló a la existencia de “una posición institucional clara y casi unánime en contra de la continuidad” para avalar el rechazo a la posible reapertura.

Desde los partidos se suceden las reacciones críticas al cambio de criterio experimentado por Nuclenor y que podría certificarse en junio. Así, el secretario general de los socialistas alaveses, Txarli Prieto, ha tirado por elevación al analizar la nueva situación y consideró que la reapertura de Garoña demuestra que el Gobierno de Mariano Rajoy “se ha entregado a los intereses de las eléctricas” al facilitar, “de forma opaca”, la actividad de unas instalaciones “obsoletas e innecesarias”. Además, pidió que el Parlamento vasco se pronuncie, “de forma urgente, contra la concesión de la nueva licencia”.

El PNV tampoco va a desaprovechar la oportunidad de azuzar al PP su rival directo en Álava dentro de su objetivo por la recuperación del poder en las instituciones. Tras las primeras críticas de Ramiro González, su candidato a diputado general, este martes Pedro Azpiazu, en la rueda de prensa posterior a la Junta de Portavoces del Congreso, denunció que Garoña es una instalación atómica que está “obsoleta” y que no “aporta nada” a la generación eléctrica de España. “No es una buena noticia y lo mejor que podemos hacer es cerrarla cuanto antes”.

A su vez, el consejero de Economía y Empleo de la Junta de Castilla y León, Tomás Villanueva (PP), ha agradecido a Endesa la petición de reapertura de la central.

Mientras, Garoña tiene la documentación preparada para presentar al Ministerio de Industria la solicitud de renovación del permiso de explotación hasta 2024, no sólo hasta 2018 como lo previsto inicialmente, según fuentes de Nuclenor, propietaria de la planta. Los técnicos de la instalación están a la espera de recibir órdenes de los propietarios, lo que debe producirse antes del 6 de julio próximo, que es la fecha tope para poder solicitar el alargamiento de la vida útil de la central sin tener que solicitar una nueva licencia.