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Una osezna en busca de su madre

El animal, una cría de unos tres meses, apareció descarriado en el municipio de Aubèrt el pasado jueves de madrugada

La cría de oso pardo hallada sin su madre en el municipio de Aubèrt.
La cría de oso pardo hallada sin su madre en el municipio de Aubèrt.

La aparición de una cría de oso pardo descarriada en el núcleo urbano de Aubèrt (Val d’Aran) lleva de cabeza desde el jueves a los técnicos de Medio Natural del Conselh Generau d’Aran, que intentan por todos los medios que el cachorro, de unos tres meses de edad, se reencuentre con su madre en los bosques de la zona.

El consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Natural del gobierno aranés, José Enrique Arro, ha explicado que fue sobre pasadas las seis de la madrugada del pasado jueves cuando Antonio Ruiz, vecino de Aubèrt, escuchó unos ruidos extraños. En un principio, el vecino intuyó que se trataba de un animal aunque no supo precisar exactamente de qué especie. Al asomarse a la ventana comprobó atónito que un osezno rascaba la puerta con sus garras.

Antonio Ruiz, quien asegura que el oso estaba tranquilo y no se mostró violento, pudo acercarse al animal por detrás y ponerle una caja encima. Acto seguido, este vecino alertó a los agentes de Medio Natural, que capturaron a la osezna y, tras colocarle un chip emisor para tenerlo localizado, lo soltaron en lo alto de la montaña, en una zona frecuentada por osos adultos. Sin embargo, la cría no se reencontró con su madre y regresó al pueblo, esta vez al lado de la carretera. Ayer por la mañana, los guardas forestales repitieron la operación y llevaron a la osezna a otra zona boscosa.

Las próximas horas son trascendentales para la supervivencia del animal. Las crías del oso pardo suelen nacer en camadas de uno a tres oseznos y permanecen con la madre durante dos años completos, alimentándose preferentemente de la leche materna. No es habitual que las madres se separen de sus crías, a no ser que se encuentren con un macho, que las mata o ahuyenta para que entren en celo.

Esta osezna ha nacido este invierno en algún lugar del Pirineo y, en opinión de los técnicos, le será muy difícil subsistir si no logra ponerse pronto bajo el cuidado de la madre. La única alternativa sería criarlo en cautividad en un centro de fauna salvaje.