Crisis en Paz y convivencia

Urkullu reduce el cese de Urkijo a un conflicto interno sin ceder ante Covite

Prescinde del asesor más próximo a las víctimas, enfrentado a Jonan Fernández

Txema Urkijo.
Txema Urkijo. Pradip J. Phanse

El lehendakari, Iñigo Urkullu, ha atribuido a un conflicto interno dentro del área de Paz y Convivencia y no a la petición de Covite y UPyD la destitución de Txema Urkijo, el asesor más próximo a las víctimas del terrorismo, decidida este miércoles. Con esta controvertida decisión que Urkijo asumía desde hace días, Urkullu zanja dos problemas. De un lado, tercia a favor de Jonan Fernández —su apuesta particular de cara al proceso de paz— en el enfrentamiento que desde hace muchos meses éste mantenía con el alto cargo destituido. A su vez, evita ceder ante la exigencia de Covite y UPyD pero atiende su petición de prescindir de Urkijo, a quien le afean haberse guardado la carta que el etarra Kepa Pikabea dirigió a un guardia civil herido en atentado.

Según la nota del Gobierno, la destitución se debe a las “diferencias observadas hasta ahora en la interpretación y ejecución de la metodología de trabajo común que ha de caracterizar al conjunto de la secretaría de Paz y Convivencia”. Después de casi un año sin relación alguna entre Fernández y Urkijo, el lehendakari se ha decidido a tomar posición. En el entorno de Urkijo se ha podido escuchar en más de una ocasión que su situación laboral dentro del área era desde hace tiempo de “mobbing”, ya que era excluido de la gestión diaria.

De hecho, este asesor ha conocido muchas de las gestiones de Fernández por los amplios contactos mantenidos tras sus once años al lado del colectivo de víctimas y de grupos relacionados con el proceso de paz dentro y fuera de Euskadi. Horas después de que el lehendakari le comunicara personalmente su destitución, Urkijo reconoció a Efe que su cese se ha debido a un “problema larvado” tiempo atrás que radicaba en la “incompatibilidad” con Jonan Fernández y que el Gobierno “tiene razón” en los argumentos esgrimidos en su decisión.

El entorno del cesado llegó a oír hablar de ‘mobbing’ en el departamento

Con todo, es probable que Urkijo se vea obligado a referirse en la rueda de prensa que ha previsto para este jueves, en Vitoria, a la acusada gestión personalista del responsable del departamento que le venía desplazando hasta el punto de ningunearle en los asuntos más determinantes. Sin Urkijo, no obstante, el lehendakari debe apresurarse en la búsqueda de un asesor que ofrezca a las asociaciones de víctimas un perfil con garantías suficientes.

Maixabel Lasa, que trabajó durante once años con Txema Urquijo en el Gobierno vasco, consideró “terrible” la destitución y se preguntó críticamente “con quién van a contactar ahora las víctimas”. Incluso, la viuda del asesinado Juan Mari Jáuregui ahondó ayer en su preocupación al recordar que la atención a las víctimas se ha quedado en el actual Gobierno sin las tres piezas— Lasa, Urkijo y Jaime Arrese— que compartieron este trabajo con el reconocimiento de partidos distintos como PNV y PSE.

Urkullu se rebela muchas veces ante el reiterado rechazo que las asociaciones de víctimas tributan a Jonan Fernández, a quien nunca han considerado un interlocutor válido por su origen ideológico y la política de equidistancia que se le advierte en algunos de sus posicionamientos. Este desafecto, además, se extiende al Gobierno central y de manera especial al Ministerio del Interior, así como a algunos partidos, según quedó patente en las reacciones críticas al Plan de Paz y Convivencia.

Maixabel Lasa se pregunta quién contactará ahora con las víctimas

Sin embargo, el lehendakari se ha decantado por la figura en la que depositó toda su confianza para llevar adelante uno de los asuntos nucleares de su mandato y que, de momento, no ha conseguido desbloquear en buena parte por la falta de confianza en el discurso de Fernández. Por contra, el lehendakari siempre ha elogiado el tránsito personal y político de este antiguo responsable de Elkarri, que se inició en la izquierda abertzale y se adelantó a la exigencia del fin de la violencia de ETA dentro de este pensamiento político.

Con todo, la apuesta por Jonan Fernández puso desde ayer en alerta a partidos como PSE-EE y PP en un momento especialmente complicado por el bloqueo del proceso de paz. Estos dos partidos de la oposición albergan la duda de que con la destitución de Urkijo, el lehendakari se haya posicionado en favor de una línea de actuación sobre el nuevo tiempo político.

Borja Sémper, de hecho, ha avanzado  que Urkullu “ha optado por el relato y la posición política que defiende Jonan Fernández en detrimento de la que defiende Txema Urkijo, más cercana al anterior Gobierno socialista” y empleó el duro término de que el lehendakari “se lo ha quitado de en medio”. Desde los socialistas, Idoia Mendia ha advertido de que van a observar con “detenimiento” cómo se llevan a partir de ahora “los temas relacionados con las víctimas del terrorismo en los meses venideros” y si la ausencia de Urkijo “va a suponer un cambio en las políticas”. Antes de su destitución, Urkijo insistió de nuevo en que decidió no entregar la carta al guardia civil herido porque cumplía con los deseos que le había trasladado Pikabea. Pero este miércoles, nadie hablaba ya de la carta. 

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