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El PP se prepara para un reto crucial en 2015

El partido intenta pasar la página de la crisis y activa su maquinaria en los tres territorios para las elecciones municipales y forales

Bizkaia afronta la situación más compleja

Quiroga (centro) con los tres presidentes provinciales, Borja Sémper (derecha), Antón Damborenea y Alfonso Alonso, y la secretaria general del PP vasco, Nerea Llanos, en el congreso del pasado día 8.
Quiroga (centro) con los tres presidentes provinciales, Borja Sémper (derecha), Antón Damborenea y Alfonso Alonso, y la secretaria general del PP vasco, Nerea Llanos, en el congreso del pasado día 8.

El PP vasco intenta pasar la página de la crisis que vivió entre finales de enero y el congreso que hace 15 días ratificó en la presidencia a Arantza Quiroga con un fuerte voto de castigo, crisis que todos los implicados consideran pasada, aunque queden sus rescoldos. Y lo hace con la vista puesta en su principal reto, las elecciones municipales y forales de 2015, más allá de las europeas del 25 de mayo. “Las europeas no dependen de nosotros. El partido se volcará, pero no miden nada”, destacan fuentes populares, conscientes de que son los primeros comicios a los que la formación acude con Quiroga como presidenta. “Ya sé todos los análisis que se van a hacer el 26 de mayo”, dice un destacado miembro de la nueva ejecutiva, quien asume que la baja participación habitual en este tipo de citas, junto al desgaste nacional del PP, jugará en su contra.

Mayo engrasará la maquinaria y pondrá a los cuadros populares a trabajar, pero el mayo relevante, el que todo el PP vasco tiene ahora en la cabeza y el primer desafío para el proyecto y la ejecutiva de Quiroga — “la primera meta volante”— será el de 2015, con las forales y, sobre todo, las municipales. “Los Ayuntamientos son la clave; en la medida que sumas en ellos engordas la posición en las Diputaciones, no al revés”, en palabras de una fuente popular.

Quiroga pretende que para comienzos de otoño estén perfiladas las principales candidaturas y las líneas claves para la campaña, un proceso en el que, sobre todo en lo que respecta a las listas, la presidenta será “muy respetuosa” con la acción de los tres territorios, según fuentes populares.

El PP se enfrenta a una paradoja: ha hecho política en las peores circunstancias, bajo el terror de ETA, y ahora, tras su cese, tiene que saber hacerla en la calle. “Hay que ser conscientes de que la situación es complicada, de que no se han hecho cosas bien y del deterioro de la marca”, asevera uno de los consultados. “La habilidad es, desde la debilidad, saber ser fuerte”, añade.

La mayoría de miradas se dirigen a Bizkaia, la provincia con más militantes, principal nicho de voto, pero también donde el PP ha endosado los mayores reveses electorales recientes. Bizkaia y su responsable, Antón Damborenea, fueron los principales aliados de Quiroga en el convulso proceso del congreso, pero la presidenta tiene claro, y así lo ha dicho públicamente tras su elección, que es donde hay más trabajo para reforzar el partido, algo que su antecesor, Antonio Basagoiti, ya pretendió.

“Tradicionalmente ha sido el motor del PP vasco y hoy no lo es. El gran empeño es ser capaces de revitalizar Bizkaia”, se sincera un parlamentario. “En Bizkaia hay un nicho electoral importante para recuperar, pero hay que hacer las cosas de forma diferente”, considera una fuente del partido. “La cuestión es si se afronta con los mismos referentes, mensajes y actitudes o de una nueva manera”, agrega.

Dirigentes vizcaínos niegan que exista un sector crítico en este territorio

En la ejecutiva vizcaína se reconoce la necesidad de ampliar la base social del partido y hacerlo más pegado a la ciudadanía. Es recurrente en los últimos tiempos el debate de cómo abordará el PP los retos que se le plantean en la Diputación o en Ayuntamientos como los de Bilbao, ahora con un escenario mucho más abierto sin Iñaki Azkuna como rival, Getxo y los principales de la Margen Izquierda.

“En Bizkaia se abren oportunidades”, opina uno de los consultados, mientras en la ejecutiva vasca, sin pensar en candidatos —un debate larvado, pero no abierto por ahora en el territorio—, se analizan las opciones que habría de relevos.

Más de media docena de dirigentes vizcaínos sondeados niegan que exista en el territorio un sector crítico como tal con Esther Martínez, la portavoz en Juntas, a su cabeza. “Esther no se considera crítica de nada. No sobra nadie, pero el partido no es monolítico y se pueden tener distintas visiones. Hace falta reflexión y autocrítica”, se señala en su entorno.

Aunque algún cargo público relevante piensa que en esta provincia no se ha materializado la renovación del partido, Martínez “objetivamente no tiene apoyos”, precisa un miembro de la dirección provincial. “Determinadas personas no han sabido entender los cambios”, tercia otro. Tanto Martínez como la actual portavoz en Bilbao, Cristina Ruiz, quisieran repetir como candidatas en 2015.

Si algo está claro en todo el PP es que Javier Maroto y Javier de Andrés buscarán la reelección al frente del Ayuntamiento de Vitoria y la Diputación alavesa, respectivamente. Ambos pueden “vender gestión”, se recalca en el partido, para el que es vital mantener sus dos principales bazas de poder. El PP alavés da a día de hoy por “seguro” que será la primera fuerza en Vitoria “y el territorio se rige por Vitoria”, indica un dirigente de esta provincia.

La tensión por revalidar puede ser mayor en la Diputación, dado que mantener el Gobierno foral, aun ganando en las urnas, dependerá de un complejo escenario de pactos. Un cargo público con muchos años de experiencia ya apuesta por una estrategia: “Promover el voto a los Javieres sobre las siglas del PP”. Ahí tiene el partido lo que le flaquea en otros lugares: dos referentes muy consolidados.

Álava fue el núcleo de la resistencia a los planes de Quiroga para cambiar la ejecutiva, pero las aguas bajan ahora, al menos en la superficie, tranquilas, coinciden ambas partes. “Estamos en la fase de volver a la estabilidad y concentrarnos en las elecciones. Quien quiera alentar la discrepancia no la va a encontrar”, enfatiza un veterano alavés. “Nadie quiere pasar facturas”, tercia otro.

La continuidad como candidatos de Maroto y De Andrés se da por descontada

Quiroga ha mantenido tras el congreso conversaciones con cualificados militantes alaveses y los mensajes que recibe son positivos. “Lo que ha pasado ha generado una unidad absoluta”, asegura una fuente alavesa sobre esta provincia. Y a quien más interesa la estabilidad es a quien gobierna y se juega repetir en las elecciones más trascendentales para el PP alavés de las que vienen, en las que se va a volcar. “Son muy profesionales y no van a estar a guerras”, prevé uno de los sondeados.

Álava es “el único lugar donde el partido está realmente cohesionado”, reconoce un dirigente de otro territorio. La reflexión que surge entre miembros de la ejecutiva regional es cómo traducir esa fortaleza y los buenos resultados locales en una situación similar en los comicios al Parlamento vasco. El PP quedó en cuarto lugar en las últimas autonómicas 17 meses después de haber ganado en Álava y en Vitoria. “Puede haber proyectos territoriales que funcionen, pero hay que aspirar a que funcione el proyecto regional”, se opina en el entorno de Quiroga.

Gipuzkoa es donde menos secuelas deja la pelea del congreso, ya que no jugó ningún papel en la lucha por la secretaría general. Su presidente, Borja Sémper, apoyaba la continuidad de Iñaki Oyarzábal en ese cargo, pero mantuvo a su territorio al margen de la polémica. La provincia siempre más complicada para el PP es una de las que ha vivido en los últimos años una mayor renovación de personas y discurso. De allí salió Quiroga y Sémper se ha ido convirtiendo en una referencia de lo que quería ser el nuevo PP.

“Internamente no se cuestiona su liderazgo”, apunta un miembro de la ejecutiva provincial, pero otras voces creen que esa proyección política de Sémper tiene su hándicap. “Está preocupado por la alta política, no por traer gente nueva y tiene abandonado el partido. Va a lo suyo”, se queja un cargo público guipuzcoano.

El PP guipuzcoano es “básicamente San Sebastián y hay que apostar por gente fuerte”, en palabras de la misma fuente. El desafío es la situación en otros grandes municipios hasta ahora complicados para el partido, como Mondragón o Zarautz. “Sin ETA, llega la hora de la política. Antes con sobrevivir teníamos bastante, pero ahora hay que marcar perfil y no se ve que haya relevo ni nada”, lamenta otro cargo público.

Hasta después del verano no se entrará en el debate de listas. “No hay que mover aquello que funciona y Juan Carlos [Cano, portavoz en las Juntas Generales] y Ramón [Gómez Ugalde, cabeza de lista donostiarra] funcionan”, sostiene un dirigente guipuzcoano.

Otras voces ven mayor complejidad en el caso de la capital, donde Gómez Ugalde vivió hace un año la rebelión de los otros cinco concejales populares, que exigieron a la dirección vasca que le sustituyese, descontentos con su “falta de liderazgo”. Ese malestar no se ha despejado del todo.