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Navalcarnero, multado con un millón por abrir dos kilómetros de cuevas

La Comunidad detecta daños estructurales en las viviendas de la plaza de Segovia y destrozos en los restos históricos de este Bien de Interés Cultural

Los dos kilómetros de cuevas bajo la plaza principal de Navalcarnero, a las que el alcalde desde 1995, Baltasar Santos (PP), otorga una antigüedad de 350 años, son tan recientes que hace una década no existían. Un mes después de inspeccionar las obras y sus posibles efectos en algunos de los edificios cercanos, los expertos la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid han llegado a la misma conclusión que los técnicos municipales, que advertían de la construcción de extensas galerías sin los permisos necesarios y en un entorno declarado Bien de Interés Cultural (BIC).

Los inspectores de Patrimonio Histórico que a mediados de febrero examinaron las obras “no han apreciado la existencia de cuevas-bodega [históricas]” en la plaza de Segovia, “por lo que en caso de que estas hubieran existido en algún momento anterior, tal y como indica el Ayuntamiento (...), han sido destruidas como consecuencia de las nuevas”, señalan los expertos del Ejecutivo autonómico. Los especialistas del Gobierno regional únicamente pudieron ver, en una zona perimetral de la plaza, varios elementos que podrían ser parte de antiguas estructuras subterráneas, pero sin ninguna conexión histórica con las abiertas por el regidor.

Las conclusiones del Ejecutivo de Ignacio González dejan en muy mal lugar al gobierno local, que remontaba a varias centurias el origen de las galerías horadadas, de una extensión de unos dos kilómetros a distintos niveles, en un informe de abril de 2011 firmado por el arquitecto municipal y con el visto bueno de la concejal de Urbanismo.

“Las cuevas no son de 2004, los técnicos darán fe de ello”, afirmaba ayer un portavoz del Ayuntamiento, antes de conocer la existencia del informe de la Administración regional. “Cualquiera, aunque no sea un erudito, se hace una idea de su antigüedad, con detalles como los techos ennegrecidos por el moho resultado de la fermentación del vino en las antiguas bodegas”, insistía el portavoz del Consistorio. Frente a la postura municipal, la Comunidad sostiene que las “actuales cuevas presentan escasas estructuras originales”, a partir de las cuales se ha construido “una nueva y laberíntica galería denominada como cueva que intenta asemejarse a estructuras históricas”.

El modus operandi del Ayuntamiento ha llevado a la Consejería de Empleo, Turismo y Cultura, que dirige Ana Isabel Mariño, a abrir un expediente sancionador por las obras en el subsuelo de la plaza principal de la localidad de 26.000 habitantes “sin autorización y por posibles daños a las estructuras originales”. Las faltas podrían ser muy graves y por tanto suponer una multa de hasta un millón de euros.

Comparada con la deuda municipal y que la oposición calcula en al menos 250 millones, la sanción no suena excesiva. No obstante, la multa definitiva podría incluso incrementarse “cuando el beneficio obtenido como consecuencia de la infracción sea mayor”, según el Gobierno regional, que la semana pasada informó del expediente al Ayuntamiento. Y también se lo comunicará al juzgado que investiga la construcción de estas estructuras. Santos está imputado como otros miembros de su equipo de gobierno por el llamado caso Cuevas. Santos aseguró que las obras consistieron en trabajos de limpieza, rehabilitación, adecuación y conservación. Nada de subterráneos nuevos.

En el catastro de Ensenada de 1753 aparecen más de 125 cuevas en la localidad. En la actualidad están catalogadas más de 200 en el casco histórico. El inventario de grutas de 2003 detalla la red subterránea que horada Navalcarnero, sobre todo en el centro, en su práctica totalidad bajo edificios. En cambio, no aparece ninguna en la plaza de Segovia, centro neurálgico del municipio.

De hecho, los levantamientos de planos topográficos encargados por el Ayuntamiento muestran la evolución desde 2004 de las excavaciones en la citada plaza. “Las cuevas históricas están debajo de las antiguas casas de agricultores y ganaderos, que allí guardaban sus productos, pero no tienen nada que ver con las que ha excavado el alcalde”, observa Juan Benito, del Partido Democrático Popular, con un concejal (el PP cuenta con 12, el PSM con siete e IU con uno).

El Consistorio horadó entre 2004 y 2011 la plaza y sus alrededores, uniendo los túneles existentes —la mayoría construidos por particulares bajo sus casas para utilizarlos como fresqueras o bodegas— con una idea en mente: que la red de galerías fuera un faro de atracción para el turismo. Lo hizo saltándose requisitos legales y técnicos imprescindibles. Sin proyecto técnico, sin el pertinente estudio geotécnico... Ni siquiera pidió la autorización de Patrimonio, necesaria para actuar en una zona de especial protección de Patrimonio Histórico y declarada BIC.

Las obras municipales están paralizadas desde 2011, cuando la justicia ordenó que se detuvieran. La oposición sospecha que el regidor ha podido destinar a las obras más de 25 millones de euros. El presupuesto se habría obtenido del desvío de partidas económicas de otros proyectos municipales, según mantienen los grupos de la oposición.

Además de la ejecución de obras sin permiso y de los posibles daños a las estructuras originales, los responsables de Patrimonio de la Comunidad han estudiado los desperfectos ocasionados en algunas de las viviendas de la plaza de Segovia. Así, los técnicos apreciaron en un inmueble —propiedad de Manuel Muñoz— grietas y fisuras en fachadas que pueden tener su origen en asientos de las cimentaciones o en la disminución de la resistencia del terreno.

Los especialistas no descartaron que fueran provocados por las excavaciones existentes o por la ineficacia de las obras de fortificación realizadas en las mismas. También observaron grietas y fisuras en la planta primera del edificio y “hundimiento en pozo del terreno con descendimiento de la solera de la planta baja en la zona afectada por el trazado de las galerías”. Muñoz, cuando comenzaron las obras, fotografió las cintas transportadoras que se usaron para sacar unos 4.200 metros cúbicos, equivalente a la capacidad de 700 camiones, bajo sus pies. “Mucha tierra para unas simples labores de limpieza, ¿no?”, tira de ironía este afectado.

“Estamos ante un escándalo de proporciones bíblicas... Esperemos no terminar como en La leyenda de la ciudad sin nombre”, se lamenta José Luis Adell, portavoz socialista y el alcalde anterior a Santos. En la película de Joshua Logan una ciudad que crece impulsada por la fiebre del oro termina derrumbándose por las galerías que la recorrían bajo tierra. Mientras, la intención de Santos es abrir las cuevas al público este verano.

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