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‘Les tres bessones’ regresan a las librerías

Angle y la empresa familiar de Roser Capdevila lanzan tres series de libros

Una viñeta del recuperado álbum 'Som les tres bessones'.
Una viñeta del recuperado álbum 'Som les tres bessones'.

La literatura en lengua catalana más universal es Ramon Llull (la Generalitat ha declarado el 2016 Any Llull), Joanot Martorell, Quim Mozó, Mercè Rodoreda, Jaume Cabré o Albert Sánchez Piñol, entre otros pocos elegidos; pero también la ilustradora Roser Capdevila, que con Les tres bessones es la más mediática: traducida a 35 idiomas y con una versión televisiva en 158 países. Las aventuras de las tan cándidas como pillas trillizas se pueden encontrar en librerías de Japón o de Francia... pero no así en las catalanas desde hace más de cinco años. Esa anomalía quedará zanjada la semana próxima cuando Angle Editorial, junto con Brot 72, la empresa familiar de la ilustradora, inicien la recuperación de sus históricas aventuras en papel.

Les tres bessones i la Caputxeta vermella (inicio de la serie sobre los viajes de las niñas a relatos clásicos, con texto de Mercè Company), El casament de la Bruixa Avorrida (la subcolección de ese personaje, con textos de Enric Larreula) y el fundacional Som les tres bessones son los títulos con los que arrancan las tres lineas de publicación que, a razón de seis títulos al año en total y con tiradas de 3.000 ejemplares, devolverán a las trillizas a las librerías, de las que se ausentaron por el litigio de la ilustradora con la productora Cromosoma, con quien Capdevila inició en 1990 la adaptación televisiva de los cuentos. Tras una sentencia del pasado septiembre, recuperaron los derechos editoriales; no así los audiovisuales, por los que sigue el pleito.

Para celebrar la reaparición (en octubre, en castellano), Angle recupera también Viatge poètic per Catalunya, revisión de un título de 1982 en el que el catedrático de Literatura Joaquim Molas seleccionó poemas a partir de cuatro itinerarios por las tierras de habla catalana. Ahora, se han acotado sólo a Cataluña y las ilustraciones primigenias han dado pie a apuntes de acuarela que Capdevila tomaba mientras iba en coche recorriendo los paisajes. “Me lo pasé bien entonces y ahora, lo único complejo es hallar textos sobre algunas zonas: no toda la geografía catalana ha tenido el mismo trato literario”, constata Molas, pariente de Capdevila, que ya dedicó el libro a las tres mellizas reales.

Som les tres bessones tiene el encanto de ser el origen del futuro imperio. “Todas la anécdotas son reales; es el más autobiográfico”, admite una de las trillizas de carne y hueso, Teresa Batet. También llama la atención el trazo de los personajes, más fino (influencia de Cesc y Sempé, los grandes referentes de Capdevila) y con colores más suaves, fruto de la acuarela. Así, las niñas de papel nacidas en 1983 y publicadas en Ariel contrastan hoy con la iconografía impuesta por la serie televisiva. ¿Lo encajarán los jóvenes lectores? “La serie de tele es fruto de 12 dibujos por segundo y otros trazos y colores; pero los personajes y la esencia es la misma... Los niños entienden más cosas que los adultos y de lo que creemos”, opina Capdevila.

No habrán nuevas aventuras: “Reeditar antiguas, bueno; pero crear ahora un libro, no”, apunta la ilustradora, algo que desmiente su hiperactividad, como se constata en la exposición Llapis i... acció! (Palau Robert de Barcelona, hasta el 27 de abril, que han visitado ya 135.000 personas), donde se exhiben algunos de los 40 cuadernos que ya ha realizado Capdevila a manera de diario íntimo. O la actividad de Brot 72, con libros por encargo como Conociendo el Congreso de los Diputados o los de la Jirafa Ona para campañas cívicas del Ayuntamiento de Barcelona. De algún sitio debía surgir la hiperactividad de las trillizas.