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Las elecciones europeas abren una brecha entre CiU y Esquerra

Mas opta por “morderse la lengua” para mantener el consenso con ERC

El presidente y Junqueras pactaron ir por separado y la forma de anunciarlo

La imposibilidad de pactar una candidatura unitaria en las elecciones europeas dolió en Convergència i Unió, cuyos líderes demostraron ayer que el hasta ahora imperturbable pacto con Esquerra tiene algunas grietas provocadas por la cercanía de la campaña para los comicios en Europa. El presidente de la Generalitat, Artur Mas, abandonó su habitual amabilidad con ERC para expresar con amargura su lamento por la resistencia del partido de Oriol Junqueras a ir junto a CDC en las elecciones. Por su parte, el líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida, aprovechó una vez más su carta semanal a la militancia democristiana para despacharse con los republicanos, a quien no pierde la oportunidad de criticar desde que se firmó el acuerdo de gobernabilidad, a finales de 2012.

ERC prefirió guardar las formas en público, pero en privado sus dirigentes se mostraron molestos con Mas. Según fuentes de los republicanos, Junqueras y el presidente catalán acordaron en una reunión a finales de enero ir por separado, ante la imposibilidad de pactar una lista conjunta.

Mas mostró ayer su lamento por el hecho de no haber llegado a un pacto con ERC. "Me muerdo la lengua, con el riesgo de hacerme sangre", expresó el presidente catalán en una entrevista en RAC-1, en la que indicó que los contrarios a la independencia persiguen la división en el bloque soberanista. "Yo era claramente partidario de la lista unitaria. Finalmente, no ha sido posible. Si explico por qué no ha sido posible, solo crearé revuelo entre las fuerzas que están a favor de este proceso. No me puedo permitir un error grave en este sentido", recalcó Mas. El líder catalán hizo dos peticiones a Esquerra e ICV que sonaron a reproche: "Los partidos deben superar dos tentaciones: la obsesión estética de que todo lo que hagamos quede bien, que en estos momentos no es posible, y la mirada de corto recorrido".

ERC está molesta por lo que considera una deslealtad de CiU. Según revelaron fuentes de Esquerra, el propio Mas sugirió ir por separado a las europeas ante la imposibilidad de acordar candidatos. En el encuentro, celebrado a mediados de enero, se habló de cómo visualizarlo: Junqueras se encargaría de anunciarlo y Mas, de proponer un punto en común sobre la consulta. En la reunión, según las mismas fuentes, hubo el compromiso de no buscar la confrontación por la falta de una candidatura unitaria. ERC entiende que ni Mas ni CiU cumplieron su parte del trato. La semana siguiente a la reunión, el consejero de Presidencia, Francesc Homs, culpó a Unió y ERC de la imposibilidad de llegar el pacto. Desde entonces, los dirigentes de ERC han reprendido en privado a los líderes de CiU cada desmarque. Los republicanos creen que el juego forma ya parte de la guerra electoral.

Su estrategia pasará por subrayar la importancia de la consulta y reforzar su flanco izquierdo. Por ello ERC se ha lanzado a por los críticos socialistas, con el fichaje del ex consejero de Educación Ernest Maragall para el número dos de su lista como hito más destacado por el momento.

Esta alianza sirvió a Josep Antoni Duran para resucitar uno de los espantajos que más buen resultado han dado a CiU, el Gobierno tripartito (PSC, ERC e ICV) que gobernó en Cataluña entre 2003 y 2010. El democristiano incluso se remontó al pacto de izquierdas de la Segunda República.

"Como Unió ha vivido el resultado de los dos referentes históricos, podemos dar fe de su fracaso", escribió Duran, antes de rematar: "Las próximas elecciones son para ERC el primer paso de la repetición de una nefasta experiencia de modelo de sociedad y de gestión que nos dejó una herencia que todavía ahora está provocando ajustes. Pese a presentarse la alianza como nueva y aval de futuro, pesa como una losa el pasado de demostrada impotencia que representan", apostilló.