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POLÉMICA POR LOS INCIDENTES EN bILBAO

Seguridad redujo la capacidad de la Ertzaintza de atajar la ‘kale borroka’

El operativo quería evitar enfrentamientos y escasearon los medios antidisturbios

El Departamento de Seguridad del Gobierno vasco redujo intencionadamente la capacidad operativa del despliegue policial dispuesto para garantizar la seguridad del Foro Global España 2014 con el propósito de perseverar en la imagen de proximidad y menos represiva que se pretende de la Ertzaintza a partir de esta legislatura en ausencia de ETA. Sin embargo, la oleada de destrozos provocados por un vandálico rebrote de kale borroka ha ridiculizado este operativo policial hasta el punto de que será cuestionado por la oposición en el Parlamento, donde también comparecerá a petición propia la consejera Estefanía Beltrán de Heredia.

La primera y fatídica experiencia sufrida en el estadio de Anoeta, en diciembre de 2012, por el nuevo estilo que el Gobierno Urkullu pretende para la Ertzaintza estuvo a punto de repetirse el pasado lunes en Bilbao. Un mando policial aseguró ayer a EL PAÍS que “nos ha tocado la lotería porque si hubieran venido 500 personas de otros sitios a protestar, nos desbordan”.

De entrada, el despliegue policial apenas alcanzó los 300 efectivos cuando se originaron los graves incidentes en la Gran Vía, poco después del precipitado final de la manifestación matinal que estaba autorizada. “Se había hablado de mil agentes, pero esa cantidad sale de sumar los tres turnos”, precisó el portavoz de un sindicato de la Ertzaintza. Pero la insuficiente dotación de material antidisturbios a los agentes desplazados y el firme propósito de la Mesa de Crisis instalada en la comisaría de Deusto de evitar enfrentamientos con los radicales, prendieron la mecha.

De las 20 furgonetas con siete agentes cada una de ellas distribuidas en la zona arrasada por pequeños grupos de encapuchados, apenas ocho disponían de chalecos antitrauma, que permiten el cuerpo a cuerpo. Es decir, poco más de 50 ertzainas estaban en condiciones para atajar la sucesión de estragos en la principal arteria comercial de Bilbao. En ningún momento se permitió el uso de las nuevas escopetas, ya probadas, con material antidisturbios que sustituyen a las fatídicas pelotas de goma y que ahora están revestidas de espuma.

Desde Deusto, el viceconsejero de Seguridad, Josu Zubiaga; el director de la Ertzaintza, Gervasio Gabirondo; el jefe de este cuerpo, Jorge Aldekoa; y el responsable territorial de Bizkaia, Josu Markaida, no alteraron la filosofía del operativo. Ni siquiera cuando Gabirondo y Aldekoa conocieron la situación a pie de calle. Sin embargo, ya eran conscientes de las dificultades para controlar una situación sometida a los destrozos en ausencia de fuerzas policiales.

Poco más de 50 agentes tenían chalecos antitrauma y fallaron los ‘talkies’

El propio concejal de Seguridad de Bilbao, Tomás del Hierro, reconoció ayer que “ya había trasladado” la queja de varios comerciantes de que “se sintieron desprotegidos durante los disturbios”. En un primer análisis recogido ayer en medios policiales se asume que “los violentos eran perfectamente conscientes de que jugaban con ventaja y eso les hizo dar un paso adelante” contribuyendo así a fomentar una imagen devastadora como jamás se ha conocido en la capital vizcaína. No obstante, la evaluación de este operativo podría planear sobre la reunión que la cúpula de Seguridad había convocado con anterioridad para hoy en su sede de Erandio con los cuatro sindicatos de la Ertzaintza y que coincide con un clima de evidente crispación.

Erne calificó ayer de “despropósito” la planificación de la actuación de la Policía vasca hasta el punto de advertir de que algunas de las órdenes dadas hayan podido “ser ilegales”. A esta agónica situación durante las vandálicas protestas pudo contribuir, además, el caos en las comunicaciones, plagadas de interferencias, entre las patrullas policiales en el centro de Bilbao y la base en la comisaría de Deusto. “Muchos talkies se quedaron sin pilas después de tres horas de uso porque tienen más de doce años de antigüedad”. Incluso, algunas zonas oscuras impidieron el contacto con el núcleo duro del operativo, según han reconocido varios agentes a uno de sus sindicatos.

Ante la magnitud de los destrozos, los responsables de la Ertzaintza decidieron solicitar refuerzos a comisarías más próximas aunque con resultado desigual ya que muchos de los coches de auxilio llegaron sin el correspondiente material antidisturbio, viéndose obligados a regresar a su base de origen. Esta caótica situación es atribuida por un representante sindical a “la falta de medios por el recorte que se está produciendo desde hace mucho tiempo”. Como era de esperar, la oposición ha pedido inmediatas explicaciones sobre la falta de protección policial durante estos graves incidentes.

El parlamentario socialista Mikel Unzalu exigió ayer a Beltrán de Heredia que “aclare” cuáles fueron las órdenes dadas a la Ertzaintza habida cuenta de que “no estaba actuando a la hora en la que ya se hablaba de los primeros incidentes”. Entre los partidos críticos con la actuación de la Ertzaintza se alberga la fundada sensación de que ha habido una “orden política” desde Seguridad para evitar la confrontación con el radicalismo. Esta intención del departamento guió el dispositivo de Anoeta, desarbolado entonces por los violentos ya que llegaron a defenderse con bengalas ante los sorprendidos ertzainas que empezaban a actuar sin escudos y a cara descubierta para irse adaptando a la nueva tipología de proximidad.

En paralelo, las fuerzas políticas, a excepción de Bildu, siguen alarmadas por el alcance del vandalismo sufrido en medio de una reacción policial muy limitada. EH Bildu, por su parte, reaccionó en la tarde de ayer para expresar en una línea del penúltimo punto de su comunicado que “se desvincula y rechaza los incidentes acaecidos ayer”.